Ni cien horas duró la tregua que acompañó la presencia del Papa en el Congreso de los Diputados. Todo fue proseguir viaje de León XIV a Barcelona y regresar al Hemiciclo la furia verbal y las descalificaciones.
La Justicia ha abierto una investigación sobre el rescate público concedido a Air Europa durante la pandemia. El Juzgado de Instrucción número 49 de Madrid ha admitido a trámite las querellas presentadas por PP y Vox y ha citado a declarar el próximo 3 de julio como investigado a Bartolomé Lora, actual vicepresidente de la SEPI y presidente en funciones del organismo cuando se aprobó la ayuda, por un presunto delito de prevaricación administrativa.
La visita del Papa León XIV ha generado una especie de paréntesis pero, así que emprenda vuelo de regreso a Roma, volverá nuestra diaria ración de crispación, demagogia y pérdida de oportunidades para intentar resolver los problemas más urgentes del país: la falta de viviendas, la precariedad salarial, las listas de espera, la emigración no regulada y el goteo de casos de corrupción.
Dicen que el aplauso que premió este lunes el discurso de León XIV en el Congreso de los Diputados, seis minutos y cuarenta segundos, fue el más largo en la historia de la Cámara Baja. No era para menos.
Una prolongada ovación de casi ocho minutos lo dice todo del discurso del Papa en el Parlamento de la España aconfesional.
La visita oficial del Papa a España está evidenciando una capacidad de convocatoria de la Iglesia Católica apabullante. En Madrid, en algunos de los actos -una misa, una vigilia de oración- la multitud congregada superó el millón de personas.
León XIV ha hablado para los cristianos y para los que no lo son, para los desfavorecidos, los pobres y los desamparados de la sociedad, para los que gobiernan y para los que aspiran a hacerlo.
Quizá ni nos hayamos dado cuenta, pero, de pronto, y no sólo, pero sí principalmente, por la visita papal, los fuegos no tan artificiales de la juventud han estallado en España.
Estoy sentado con un hombre que hizo mucho por la democracia. Es una conversación 'off the record' que tiene mucho que ver con la próxima publicación de unas memorias, las suyas, que revelarán muchas cosas que hasta ahora no se habían contado.
Este año tampoco habrá Presupuestos. Pedro Sánchez anuncia que el Gobierno que preside seguirá incumpliendo la Constitución. Por tercer año. Es un anuncio insólito que, al tiempo que delata el nulo respeto a la Carta Magna, desvela que hoy por hoy no cuenta con apoyo parlamentario suficiente para aprobar las cuentas del Estado y por eso, sin cortarse un pelo, dice que los presentará el año que viene.
Después de saber que los malos investigaban a los buenos sin salir de casa percibimos la sobrecarga en el retablo de la desvergüenza. Parece el camarote de los Hermanos Marx. O, mejor todavía, una página con las viñetas del gran Francisco Ibáñez en la "13 rue del Percebe".
Comprendo que la visita de un Papa, sobre todo si es tan enigmático (y carismático) como León XIV, acapare las páginas de los periódicos y los comentarios de los periodistas. Comprende también que un Pedro Sánchez, acosado como nunca -y mira que se ha visto en aprietos el ciudadano Sánchez--, se acoja a sagrado, esperando que algo bueno ocurra en la tregua de cuatro días impuesta por la visita papal.
Admirado guardia civil: En los años de bomba y plomo, cuando no pasaban dos meses sin que cayeran algunos de sus compañeros, hasta sumar 210 cadáveres, quienes estaban destinados en el País Vasco, además del dolor -y del temor por sus familias- recibían muestras de desprecio de ciudadanos de a pie, que simpatizaban con los terroristas asesinos.
En más de medio siglo como periodista, creo que jamás había visto tanta alteración moral, tanta agitación, semejante crispación, en el país. Los titulares de los periódicos son, tal es la gravedad de lo que cuentan, como disparos contra la lógica, contra los conceptos de ética y de estética en la vida pública.
Al líder del PP le rentará más disimular las prisas. Lo suyo es esperar sentado la cuenta atrás de Sánchez. El braceo le perjudica. Pero Núñez Feijóo, el aspirante a la Moncloa, quema energías innecesariamente buscando el apoyo de la derecha independentista (Junts) y predicando que la clave del desbloqueo está en Cataluña.
Las palabras de León XIV en España se van a escuchar con enorme atención por varios motivos: porque es un Papa valiente que no busca pelea pero que no se calla ante los poderosos, como ya ha demostrado.
Sí, ya sé que el planteamiento que sugiero en el titular de este artículo ni es cercano ni, seguramente, es realista ni posible. Pero regreso de un desayuno multitudinario con el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y puedo constatar que, finalizado el acto, escuché al menos una decena de comentarios en este sentido: "si Page, y no Pedro Sánchez, fuese el inquilino de La Moncloa, ¿serían las cosas muy diferentes?
La Audiencia Nacional ha reanudado la búsqueda de catorce antiguos miembros de la organización terrorista ETA que llevan años viviendo en Venezuela huidos de la Justicia española. Entre otros Ignacio de Juana Chaos, uno de los pistoleros más sanguinarios, condenado a cerca de tres mil años de cárcel por su participación en 25 asesinatos.
Se cumplen ocho años desde la llegada de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno, un periodo en el que los grandes indicadores macroeconómicos han convivido con una percepción creciente de deterioro económico entre amplias capas de la población.
Recorrer el itinerario que el Partido Popular cree preciso para lograr que el PNV y Junts apoyen una moción de censura, siquiera instrumental, contra el Gobierno de Pedro Sánchez, me parece una muestra (más) de la política ficción que constantemente practican nuestros responsables en cualquiera de los segmentos partidarios de que se trate.
En La Moncloa no se han atrevido a celebrar el aniversario pero hace ahora ocho años utilizando como palanca parlamentaria una moción de censura urdida por algunos personajes hoy en segundo plano (Pablo Iglesias, Andoni Ortuzar), Pedro Sánchez alcanzó a desalojar a Mariano Rajoy de la Presidencia del Gobierno.
El todavía presidente del Gobierno y secretario general del PSOE marcha como el trillo entre las piedras. "Contra viento y marea", dice su compañero, el gran Pepe Borrell.
Toda derrota tiene un aroma heroico, y toda agonía suscita admiración y piedad. Sin embargo, cuando un político como Pedro I, El Mentiroso, opta por prolongar la derrota en incómodos plazos, e invita al espectáculo de una agonía negada con triunfalismos tan inexistentes como las conjuras inventadas, convierte la despedida en un espectáculo ridículo que sólo puede nacer de un masoquismo refinado o de una soberbia, tan insuperable, que se aleja de la realidad.
La serie de derrotas del PSOE en los cuatro últimos comicios regionales -Castilla y León, Extremadura, Aragón y Andalucía- invita a no tomar en serio el resultado del último barómetro del CIS en el que, de creer al arúspice gubernamental José Félix Tezanos, el Partido Socialista le sacaría cerca de trece puntos de ventaja al PP en intención de voto y Pedro Sánchez sería el líder más valorado por los ciudadanos.