Mal pinta la crisis de Ceuta si quien visualiza la presencia del Estado es el todavía presidente del Gobierno. Véase el televisado recibimiento a Pedro Sánchez en esa ciudad autónoma.
Algo más que una frontera.
Ahí se cruzan diplomacia, seguridad, derechos humanos y responsabilidades compartidas en la gestión de tangibles, como una inviolable frontera física, o intangibles, como la soberanía nacional o el principio de integridad territorial.
Por eso lo que está ocurriendo en Ceuta no puede entenderse solo como un mero episodio fronterizo. Es también el reflejo de una relación diplomática deteriorada, una gestión política insuficiente y un punto sensible donde las tensiones entre Marruecos y España terminan recayendo sobre los más vulnerables, los que menos capacidad tienen para decidir.
Así que mal empezaríamos si solo viéramos un problema migratorio en nuestra primera aproximación a la masiva entrada de jóvenes marroquíes (y no tan jóvenes, también se suman familias al completo).
No es migración, es invasión.
Invasión debidamente programada. Detrás deben estar muy probablemente los servicios de inteligencia del reino alauita con fines políticos ¿O alguien cree realmente que la avalancha de estos días ha sido espontánea y, por tanto, imprevisible?
De la actitud permisiva de las fuerzas de seguridad marroquíes se infiere un previo conocimiento de la sincronización de acciones y la concertación de esfuerzos con carácter previo. Y no es la primera vez. Es la enésima crisis en la frontera de Ceuta. Y es la enésima vez que, ante un nuevo conflicto con Marruecos, disfrazado de crisis migratoria, Marruecos hace como si no tuviera nada que ver y, de nuevo, España llega tarde
Por tanto, no cabe hablar de mirada distraída de los Gobiernos de Marruecos y de España. Aunque, en el caso de España, esa sería la mejor de las hipótesis: indolencia como recurso desactivador de mayores. Y puede que a muchos les parezca bien. Peor sería el desconocimiento por desinformación de la que se estaba fraguando al otro lado de la frontera sin que nuestros servicios de inteligencia lo hubieran visto venir.
Lo que tampoco podemos hacer es deshumanizar a los migrantes que cruzan una frontera hacia dónde les lleva el hambre, la necesidad y la esperanza de un futuro mejor. Carne de cañón del régimen marroquí en sus campañas de reafirmación patriótica.
Lo vimos en la famosa "marcha verde" de 1975 (expansionismo marroquí sobre una provincia española). Y lo vimos en la crisis de 2021 (puente de plata de la policía marroquí a sus compatriotas de camino ilegal a España). Viejo truco de los autócratas el de utilizar la a las masas como carne de cañón en sus conflictos diplomáticos.
Madrid Actual no se hace cargo de las opiniones de sus colaboradores, que no tienen por qué coincidir con su línea editorial.
Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.
Comentarios (0)