MADRID 4 Oct.
España contiene la respiración. Como en aquel abril de 2024 en el que Pedro Sánchez anunció que se 'retiraba' cinco días para decidir si quería seguir presidiendo la nación.
MADRID 4 Oct.
España contiene la respiración. Como en aquel abril de 2024 en el que Pedro Sánchez anunció que se 'retiraba' cinco días para decidir si quería seguir presidiendo la nación.
MADRID 4 Oct.
Que el problema de la vivienda es hoy uno de los más importantes, el que más, para los ciudadanos, no admite discusión. También es verdad que hace ocho años ese problema, según el CIS, era el décimo octavo para los españoles.
MADRID 3 Oct.
Votar en contra también es hacer política y es lo que ocurrió el pasado viernes en el Congreso de los Diputados, al tumbar los dos reales decretos -ley en materia de vivienda en alquiler aprobados por el Consejo de Ministros, ya que estas normas lejos de aliviar el problema, lo iban a agravar-.
MADRID 3 Oct.
Jamás un cronista debe dar consejos a los políticos, y mucho menos al presidente del Gobierno. Pero sí ha de hacerse eco de las voces cuando estas son ya un clamor: apenas hay periódico, emisora de radio o canal de televisión que no haya informado en las últimas horas de que La Moncloa "sopesa" o "baraja" convocar ya las elecciones a la vista del último batacazo en el Parlamento sobre los decretos-leyes de vivienda.
La banda sonora del debate parlamentario que este viernes tumbó los dos decretos que parió el Gobierno, bajo la aviesa mirada de los acampados en la Puerta del Sol, fue inequívocamente electoral.
Cuando se han cumplido más de sesenta días de la invasión que sufrió Ceuta -80.000 marroquíes franquearon la valla o entraron por el mar superando el espigón- hemos sabido que Juan Jesús Vivas, presidente de la ciudad autónoma, en vísperas de la invasión y el mismo día 30, desbordado por la situación, llamó en diez ocasiones a La Moncloa.
Ignoro, claro, cuando esto escribo, el resultado de la sesión plenaria extraordinaria de este viernes en el Congreso para aprobar (o no, claro) el 'decretazo', o fusión de decretos, sobre vivienda.
Si el objetivo es "Acabar, De Una Vez Por Todas, Con El Mercado De Alquiler De Viviendas" los dos decretos que ha publicado en el BOE, Pedro I, El Mentiroso, me parecen algo flojos. Aunque este jueves docenas de contratos de alquiler se quedaron sin firmar, según aseguran las agencias inmobiliarias, creo que hay demasiados miramientos, y que habría que encaminarse hacia medidas más duras.
Alguien ha comentado en redes lo difícil que va a ser ir a votar en las próximas elecciones. Ir a depositar un voto de confianza en cualquiera de los partidos que se presenten. Y tiene toda la razón.
Tomo prestado el título de este comentario del utilizado por "Les Echos", que es el principal medio económico de Francia, coincidiendo con la visita oficial del presidente Macron a España: "España es una bomba de relojería".
Nunca se me había presentado tan clara la imagen de las dos Españas como en estos días en los que todo se fracciona: dos decretos sobre dos concepciones de la vivienda; dos gobiernos cada cual con su decreto; dos puntos neurálgicos, en el Madrid de las grandes galas oficiales y en el de la acampada en la Puerta del Sol.
A esta legislatura que ha entrado en su tramo final le falta una última imagen para colgar en la galería de la infamia. Está al caer. Estamos en vísperas de ver al prófugo Carles Puigdemont, ex presidente de la Generalidad de Cataluña, regresando a España libre de cargos.
Pedro Sánchez ha vuelto a demostrar que su prioridad no es resolver el problema de la vivienda, sino sobrevivir políticamente a sus socios. El Consejo de Ministros aprobó ayer dos reales decretos sobre alquileres, una auténtica pirueta legislativa para intentar contentar a todos, aunque agrave la situación.
Frankenstein ya no es lo que fue. Los socios de la investidura de Sánchez se dispersan. El Gobierno ha tenido que tragar más de una treintena de derrotas en iniciativas legislativas. Sí a modo de retrovisor observamos lo ocurrido hasta aquí en los últimos meses, todo indica que el tramo final de la legislatura va a ser agónico.
Escribo esta columna sin conocer el texto del decreto-ley sobre el problema de la vivienda. El Consejo de ministros de este martes tiene la palabra reclamada por los acampados de la Puerta del Sol.
Pedro Sánchez lleva ocho años al frente del Gobierno. En 2025 se llevaron a cabo en España 24.540 desahucios y 4.005 en los tres primeros meses de 2026. En muchos de esos lanzamientos los inquilinos afectados eran personas tan vulnerables como Maricarmen Abascal, la anciana madrileña de 87 años que se ha convertido en la imagen de un drama que está generando una cobertura mediática extraordinaria al hilo de una reacción política a todas luces interesada.
Son estos días frecuentes los comentarios que recuerdan, a propósito de la actual 'toma' de la Puerta del Sol en protesta por la crisis casi eterna que la falta de vivienda provoca en España, aquel movimiento de 'indignados' hace quince años, que también desembocó en el kilómetro cero madrileño.
Decía un filósofo francés del siglo XVI, y ya ha llovido, que "cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto". Los ciudadanos están perdiendo el respeto a quienes mandan, seguramente porque el ejercicio de la política hoy, aquí, y no sólo desde el poder, es una permanente falta de respeto no sólo a sus votantes sino a los ciudadanos todos.
Se avecinan meses difíciles para los ciudadanos y las empresas. La escalada de la inflación por el encarecimiento del petróleo, vuelve a golpear el bolsillo de los españoles cuando todavía no se han recuperado de la pérdida de poder adquisitivo acumulada durante los últimos años, casi un 30% desde que gobierna Pedro Sánchez.
Se nos jubila el juez Juan Carlos Peinado, acaso el magistrado más polémico desde los tiempos más agitados del inhabilitado Baltasar Garzón. Criticar la trayectoria del juez instructor del 'caso Begoña Gómez' se ha convertido, en este país cainita, casi en un síntoma de estar alineado con el peor 'sanchismo'.
He seguido muy atentamente, algunas veces en directo, las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas desde hace cincuenta años. Jamás me había sentido tan abochornado como ahora por el desarrollo de esta edición, convertida por el anfitrión, Donald Trump, en un festival de amenazas, exclusiones y*negocios, que no otra cosa han sido sus conversaciones con el agasajado Xi y sus desplantes a la presidenta venezolana, que prácticamente ha cedido su petróleo en las manos impuras del presidente norteamericano, consolidado como el hombre más poderoso del mundo.
Vaya por delante que el desahucio sufrido por Maricarmen, vecina de Madrid de 87 años, se mire por dónde se mire, ha sido un acto de una crueldad extrema. Se debería haber evitado. Por la intervención de las tres instancias implicadas: el Gobierno, la Comunidad de Madrid y el ayuntamiento de la capital.
Como he vivido los coletazos de la posguerra, y la Dictadura de Franco, tengo archivada una frase, que he escuchado en más de una ocasión: "Usted no sabe con quién está hablando", pronunciada con altanería, y dirigida lo mismo a un guardia civil que al portero de un cine, que intentaba guardar cierto orden en una fila.
Todavía estábamos conmocionados por la compra del famoso ático, por la ocultación de las famosas joyas, por el escándalo en el Congreso provocado por una diputada que llevó gas pimienta para 'sazonar' su intervención en el pleno de un Parlamento inoperante.