El técnico se despide agradecido al club, a Florentino Pérez y a unos jugadores que le han hecho «mejor entrenador».
Álvaro Arbeloa ha confirmado este viernes que abandona el Real Madrid tras una etapa de ocho años en la que ha desempeñado distintos roles en la estructura del club. El salmantino ha hecho público su adiós en rueda de prensa, destacando su gratitud hacia la institución, sus dirigentes y la plantilla que, según ha subrayado, le ha permitido crecer profesionalmente y disfrutar de cada jornada de trabajo.
“Me voy del Real Madrid con mucho agradecimiento hacia mis jugadores. Me han hecho mejor, me han hecho disfrutar cada día, aprender muchísimo y ser mejor entrenador hoy de lo que era aquel 12 o 13 de enero”, ha señalado Arbeloa en su intervención ante los medios.
El técnico ha expresado su reconocimiento al presidente Florentino Pérez y al director general José Ángel Sánchez, a quienes ha agradecido la oportunidad que le brindaron. Igualmente, ha extendido su gratitud a todas las personas que integran el entorno del primer equipo y que han contribuido a su desarrollo durante estos años.
Arbeloa ha subrayado que se marcha del club con satisfacción por la experiencia vivida. Durante su permanencia, ha podido profundizar en el conocimiento de la entidad, establecer relaciones significativas con numerosas personas y forjar amistades duraderas que trascienden lo puramente profesional.
“Muy feliz y ojalá algún día pueda volver”, ha manifestado el técnico, dejando entrever su vínculo tanto personal como profesional con la institución madrileña.
El entrenador ha enfatizado que prácticamente todas las vivencias de esta etapa le han contribuido a su crecimiento tanto en el ámbito profesional como en el personal. Ha puesto especial énfasis en la relación que ha mantenido con sus futbolistas durante estos meses, caracterizada por el diálogo y la escucha mutua.
“He tenido relación con todos mis jugadores. He tenido muchas conversaciones, les he escuchado, ellos me han escuchado a mí, y hay veces que hemos estado de acuerdo, otras veces que no”, ha explicado Arbeloa, subrayando la importancia del intercambio constante con la plantilla.
El técnico ha defendido que las discrepancias ocasionales entre entrenador y jugadores constituyen una parte natural e inevitable de esa relación. Ha recordado, además, que su propia trayectoria como futbolista le proporciona una perspectiva única para comprender mejor la posición y las preocupaciones de sus jugadores.
“La suerte que tengo es que he estado donde han estado ellos. Se lo dije el primer día, sé lo que sentí, sé cuál es vuestra situación porque he pasado por donde estáis vosotros y les entiendo”, ha apuntado, haciendo referencia a su experiencia como jugador del club.
Arbeloa ha reconocido que la visión de los futbolistas no siempre coincide con la del banquillo. Sin embargo, ha argumentado que su condición de exjugador le facilita ponerse en la piel de sus futbolistas, algo que considera más accesible que lo contrario: que los jugadores comprendan plenamente la perspectiva del entrenador.
“Eso es natural, va a pasar siempre en la relación entre entrenador y jugador”, ha concluido Arbeloa, cerrando así su etapa en el Real Madrid con un mensaje de gratitud y dejando abierta la puerta a un posible regreso futuro.