“Punto de araña”, un retrato coral de la Galicia profunda

“Punto de araña”, un retrato coral de la Galicia profunda

La gallega Nerea Pallares Vilar (Lugo, 1989) ganó en 2025 el premio García Barros con su primera novela, “Punto de araña” (Libros del Asteroide, 2026), obra originalmente escrita en gallego y que acaba de aparecer traducida para el público hispanohablante. Aunque Pallares, periodista de profesión, ya había publicado varios volúmenes de relatos, no ha sido hasta esta última obra que ha mostrado plenamente todo su potencial como creadora. 

La novela empieza retratando una imagen dolorosa: una niña es escupida del mar. Es la primera vez que se denota la importancia del mar entre las palabras que conforman esta novela. De esta horrible situación inicial, Pallares consigue algo increíble, la historia es contada desde María, el cuerpo que siempre tendrá 15 años; desde Lita, su madre; Ari, la elegida; desde cada voz de cada una de las amigas: Xela, Catuxa, Cruz; y de las familiares de estas, Vera, Zoe, Chiruca. La narración pivota desde una a otra, hasta la historia conjunta de todas, permitiendo sentir cómo sería encarnar a un narrador omnisciente o cuál es tu lugar dentro de esta historia. Sus palabras se conjugan como una tela de araña, cada punto se enlaza con otro, creando espacios en los que el lector queda atrapado pensando cómo zafarse de tanto que sentir y pensar mientras se lee. 

Durante toda la novela se recogen en distintos momentos y de diversas maneras las menciones al mar y los telares de encajes. Ari, recién llegada a Camariñas en un puesto de conservadora del museo de encajes, se dedicará en gran parte a hacer tours, que día a día se Irán perfeccionando al ir conociendo la historia de las palilleiras y del pueblo marinero. Ari se irá descubriendo su propio lugar en el pueblo, dejando de correr y de huir, y habitando una permanencia que es nueva para ella, sin ser consciente que su estancia allí era esperada y preparada. Ari, para las mujeres del pueblo, representa la esperanza de un sacrificio que pretende dar la vuelta a la situación que sufren ellas mismas. La muerte de María es la gota que colma el vaso en el día a día de este grupo de amigas como madres, tías, cuidadoras y mujeres. 

Su testimonio está lleno de cariño, dulzura… y rabia, a partes iguales. Pallares logra que esa acumulación de miradas termine armando una rebelión contra la tradicional tiranía de los hombres hacia ellas y la costumbre de someter las vidas de esas mujeres y las de sus hijas. En este momento, la magia que sutilmente se iba entrelazando entre capítulos, se aparece directamente: traerán a la realidad una leyenda del pueblo protagonizada por las tres primeras palilleiras, con una morfología mitad humana mitad arácnida. El grupo de amigas de Lita las invocarán pidiendo ayuda, recibiendo a cambio una noticia impactante: deben destejer lo que ellas siempre habían estado tejiendo, y posteriormente colgar los palillos en la puerta de su casa. Ello traerá consigo consecuencias abruptas y atemorizantes. 

Pallares posiciona al lector dentro de Camariñas. Y debe insistirse en la forma adverbial “dentro”: desde las palabras de todas esas mujeres, se erige un complejo de voces que cuenta una historia protagonizada por el realismo social, la memoria colectiva y la magia. A partir de la vivencia cotidiana, la autora retrata, por medio de metáforas elegantes y agudas, momentos universales de la vida de cada una, transformando las páginas del libro en un espejo claro y distinto.  

Es fácil que cuando el lector se acerque a este libro, tenga la sensación de estar reunido con amigos, hablando. Las amigas de Lita viven su dolor como si fuese propio, y cada grito no es de una sino de todas ellas. La importancia de la sororidad, del cariño y del cuidado se denota en cada interacción, y casi parece reproducido de los momentos, cada vez menos frecuentes, en los que una es afortunada de compartir la vida con alguien de estima. Como filósofa que acostumbra a leer con lápiz en mano pretendiendo que nada se escape de mi memoria, Pallares ha conseguido que en cada página haya, aunque sea, algo subrayado en azul. 

@estaciondecult