Un nombre es algo más que un puñado de letras y sonidos que los demás utilizan para llamarnos. Forma parte de nosotros. Aunque, de forma general, es algo que no elegimos, nos identifica; respondemos ante él. No obstante, no tiene la misma importancia para todos. Hay quienes le confían un peso fundamental en sus vidas: de esta idea surgió muchos siglos atrás el “nomen omen” latino, es decir, el nombre como augurio.
Trabajo estable, boda, casa en un barrio tranquilo, hijos: son las pautas establecidas que debe seguir todo matrimonio. Sin embargo, la historia está llena de personas que han decidido vivir de otra manera. Es el caso de Maurice y Maralyn Bailey, una joven pareja británica, que en el verano de 1973 decidieron emprender un viaje en barco rumbo a Nueva Zelanda.
El soriano Enrique Andrés Ruiz (1961) ha compaginado su trabajo como funcionario en el Ministerio de Cultura con una, llamémosla así, labor externa de amplio espectro: del comisariado de exposiciones y la crítica de arte a, por ejemplo, la publicación de ensayos y libros de poemas. Con ser estimable su obra lírica y de pensamiento, el cese del trabajo de oficina ha acelerado una nueva faceta, la de narrador. Y resulta que con cada nueva novela encontramos un escritor más afinado, seguro en el camino que quiere tomar, más suelto en la prosa, transparente en la transmisión de sus ideas. De “Los montes antiguos” (2021) –libro muy trabajado en cada una de sus versiones, ya estupendo en la última de ellas y aquí reseñado– a “Las señoritas” (2024) hay un salto. Y ahora con “Mister Ángel del Río” (Periférica, 2026) ha firmado una obra sencillamente extraordinaria. Enrique Andrés ya ha adquirido el don de la narración. Sabe simplificar su sintaxis, amoldarla a una estructura. Ofrecer la información con la naturalidad de una vida que avanza.
En una sociedad cuya escala de valores premia la precocidad –piénsese por ejemplo en los deportistas–, la tardía vocación literaria de Augusto Granados (Madrid, 1962) constituye una provocación y una rareza. Su literatura no puede comprenderse sin la acumulación de experiencia de vida y sin las alforjas rebosantes de una intensa carrera profesional, que compagina con la de escritor. Acaba de publicar su tercera obra, “El Camafeo” (Amazon, 2026), que sucede a “La mitad de mi vida” (Rialp, 2020) y a “La venganza de los conjurados” (Homo Legens, 2022). Y decimos que compagina ambas tareas porque su ritmo de producción y la incoación de un universo creativo ya permiten atisbar –y casi exigir– que esa vida interior se va a expandir en nuevas entregas.
¿Cuál es el porvenir de la existencia humana? ¿Perdurará en el tiempo? Y si lo hace, ¿continuará siendo de la misma manera en que lo es ahora? Estas son las preguntas que Hiromi Kawakami (Tokio, 1958) trata de responder en su novela de ciencia ficción “Bajo el ojo del gran pájaro” (Alfaguara, 2026), con la que quedó finalista del Premio Booker Internacional en 2025.
Javier Correa Román (Madrid, 1995) es librero, editor y escritor además de colaborador habitual en la revista “Filosofía&Co” y el periódico digital “El Salto”; es coautor, junto a Myriam Rodríguez del Real, en varios ensayos filosóficos tanto de divulgación –“Filosofía para jóvenes y pensar para cuándo”– como relativos a su propio pensamiento: de estos deben destacarse “Micropolítica del amor” o “Estética y emancipación, hacia una teoría del arte de lo común”. Como creador su labor fundamental es la poesía; faceta a la que ahora debe añadirse la de novelista a partir de “No sé hablar del mar” (Demipage, 2026), su primera publicación en este género.
Después de construir una de las trayectorias más sólidas de la narrativa española contemporánea, Jesús Carrasco (Badajoz, 1972) vuelve a demostrar en ‘El detalle’ (Seix Barral, 2026) que los grandes conflictos literarios no necesitan escenarios grandilocuentes. Le basta una pareja, un viaje y una idea aparentemente sencilla para levantar una novela de enorme calado emocional. Tras explorar la dureza del mundo rural, la memoria familiar o el vínculo con la tierra en sus obras anteriores, el autor dirige ahora la mirada hacia un territorio igual de complejo: el desgaste silencioso del amor cuando la rutina, las obligaciones y la falta de atención terminan ocupando el espacio del afecto.
El comienzo del fin del Primer Imperio búlgaro, dicen los historiadores, aconteció en la batalla de Clidio (1014) cuando las tropas bizantinas del emperador Basilio II –conocido después, con cruel exactitud, como el “matabúlgaros”– derrotaron al ejército del zar Samuel. La batalla dejó uno de los más dantescos episodios de todo el medievo: 15.000 soldados búlgaros fueron hechos prisioneros y más tarde cegados por orden de Basilio II. El contingente de invidentes regresó dramáticamente a sus casas (por cada 100 ciegos los captores dejaron un tuerto que sirviera de lazarillo). La visión de esa masa humana dando tumbos impactó tanto al zar Samuel que, según recogen las crónicas, murió de la impresión.
Graduada en Bellas Artes y apasionada por esta misma materia, Rosario Villajos (Córdoba, 1978) ha desarrollado una carrera muy ligada a la expresión cultural. Siempre vinculada con el arte, ha trabajado en la industria musical, cinematográfica y literaria. Actualmente, combina su dedicación a la escritura (“Face”, 2017; “Ramona”, 2019; “La muela”, 2021) con un puesto en IT.
En “Vengo de ver” (La Bella Varsovia, 2026), Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) convierte la mirada en una forma de conocimiento moral. El título no remite únicamente a quien regresa después de observar el mundo, sino a quien vuelve transformado por aquello que ha visto. Publicado en un tiempo atravesado por la pandemia, las migraciones, la incertidumbre política y la fragilidad de los vínculos, el poemario se organiza en tres movimientos –“Furia”, “Fiesta” y “El amor detrás de la oreja”– que trazan un recorrido desde la constatación del daño hasta la búsqueda de una forma posible de comunidad. No se trata de un viaje lineal ni optimista: Neuman sabe que la esperanza solo tiene sentido si ha atravesado antes la experiencia de la pérdida.
La escritora y poeta Mayte Gómez Molina (Madrid, 1999), ganadora del Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández 2023, presentó en marzo de este año su primera novela “La boca llena de trigo” (Anagrama, 2026), en la que invita al lector a reflexionar sobre el arte y la búsqueda de identidad en el mundo contemporáneo.
Ramoncito Valenzuela, muchacho de diecisiete años, comienza su carrera como periodista en prácticas con un encargo poco habitual: cubrir la crónica de un funeral intrascendente. Apenas cuatro personas despiden al difunto: su hermana Cándida, el empleado del tanatorio, el excomisario apodado como “Tigre Malo” y un hombre misterioso oculto bajo una gabardina. Este plantel resulta tan desconcertante como la causa de muerte, un posible homicidio. La publicación de la crónica de Ramoncito desata la presión de unos intereses desconocidos empeñados en mantener el funeral y el homicidio en secreto. Como consecuencia, el muchacho es despedido y decide comenzar su propia investigación para descubrir al asesino y recuperar su trabajo.
Tras haber sido la primera mujer asiática en ganar el Premio Nobel de Literatura, dos años después Han Kang (Corea del Sur, Gwangju, 1970) llega con su siguiente libro. Al igual que en obras anteriores, en “Tinta y sangre” (Random House, 2026) cuenta una historia a través de una protagonista atravesada por la soledad. La surcoreana sigue contribuyendo a su línea literaria desde la cual explora la experiencia humana, hasta sus más ocultos recovecos. “La clase de griego” (2023) fue una de sus obras mejor valoradas en donde, aparte de su peculiar estilo, se reflejaba su tono oscuro.
“Peces” (Random House, 2026) es la última novela de Eva Baltasar (Barcelona, 1978), escritora que ha destacado en los últimos años por su estilo preciso. Es considerada como una artista que hipnotiza con una literatura de la intimidad. Antes de ser una reconocida novelista Baltasar había publicado diez poemarios. Sin embargo, su salto a la fama llegó con la novela “Permafrost” (Club Editor, 2018), la cual dio inicio a la trilogía dedicada a la mujer como protagonista: “Boulder” (2020) y “Mamut” (2022), todas ellas aparecidas en la misma editorial.
Las abuelas son ternura, sabiduría, luz, amor… y, también, memoria. En sus palabras sobreviven relatos que, aunque no aparezcan en los libros de texto, también forman parte de lo que somos. Gracias a la tradición oral, han conservado recuerdos que pasan de generación en generación y que nos permiten conocer la historia de un modo muy cercano y humano. Precisamente, el objetivo de “Las Galletas” (Plasson e Bartleboom, 2026) es conservar esta memoria para siempre, transformándola en algo tangible.
¿Qué les ocurre a las historias que no han sido contadas? ¿Son recuperadas alguna vez?, ¿o están abocadas a caer en el olvido? Quizás, las novelas nacen precisamente así: la autora inglesa Penelope Fitzgerald (Lincoln, 1916 – Londres, 2000) indica que “las novelas surgen de las carencias de la historia”. Irónicamente, la aclamada autora inglesa vivió una experiencia increíble a la que nunca dedicó un espacio en su prosa. En cambio, cuando una escritora vive un momento de su vida que la marca profundamente, ¿acaso puede huir de él?, ¿hasta qué punto queda reflejado en su obra? Lo cierto es que Fitzgerald dejó trazas en algunos escritos, lo cual no sorprende si se tiene en cuenta el cariz autobiográfico de sus obras. Sin embargo, por unas cosas o por otras, nunca escribió una novela dedicada a su estancia en México entre noviembre de 1952 y enero de 1953.
¿Qué pasa cuando el lugar donde ibas a realizarte se convierte en el lugar que te destruye? Esta pregunta es la base del libro “La chica más lista que conozco” (Lumen, 2026), última novela publicada por la escritora y doctora en Filosofía Sara Barquinero (Zaragoza, 1994). Esta autora se ha consolidado como una de las voces más reconocidas de la literatura española actual, reconocimiento que ha merecido gracias a obras como “Estaré sola y sin fiesta” (Lumen, 2021) y “Los Escorpiones” (Lumen, 2024).
Si se tuviera que describir con una sola expresión “Gente a cenar” (Libros del Asteroide, 2026) de Nora Ephron (Nueva York, 1941-2012) sería “amalgama de frivolidades”, y aun así esta definición no abarcaría la complejidad de todo lo que expresa la autora en su libro. Y es que leerse los textos de esta escritora neoyorquina supone una experiencia similar a cuando se sientan a comer dos amigos: cualquier tema de conversación -incluso si es tabú- es bienvenido.
La gallega Nerea Pallares Vilar (Lugo, 1989) ganó en 2025 el premio García Barros con su primera novela, “Punto de araña” (Libros del Asteroide, 2026), obra originalmente escrita en gallego y que acaba de aparecer traducida para el público hispanohablante. Aunque Pallares, periodista de profesión, ya había publicado varios volúmenes de relatos, no ha sido hasta esta última obra que ha mostrado plenamente todo su potencial como creadora.
David Foenkinos (París, 1974) tiene el don de hurgar en las grietas de la vida cotidiana y convertirlas en literatura sin aspavientos, con una melancolía que despierta. En "Todos aman a Clara" (Alfaguara, 2026), esa mirada se posa sobre una familia ya resquebrajada antes de que el accidente de Clara lo dinamite todo. La novela arranca desde la normalidad —un padre correcto, una madre cansada, una hija adolescente— y, con un solo golpe de azar, introduce la experiencia radical del dolor. A partir de ahí, Foenkinos despliega una reflexión sobre el amor, la memoria y la escritura que avanza con la naturalidad de una conversación íntima.
Mario Vargas Llosa, escribió sin exageración ninguna a propósito de “El Gatopardo” (1957), la novela de Giusseppe Tomasi de Lampedusa (Palermo, 1896 - Roma 1957), que “desde entonces no se ha publicado en Italia, y acaso en Europa, una novela que pueda rivalizar con ella en delicadeza de textura, fuerza descriptiva y poder creador”, razón por la cual, dice el Nobel peruano, “una duda fundamental” queda flotando en el lector: “¿cómo fue posible?”.
Referirse al amor conlleva atreverse a profanar el término. “Amor” o “amar”; ¿de qué hablamos cuando hablamos de ello? Es quizás una de las cuestiones más recurrentes de la creación artística, una fuente inagotable de inspiración. Correspondido o no, romántico, amistoso, familiar o ausente; es innegable su magnitud.
Resulta complicado aprender a despedirse. Al final de los días compartidos, ¿cuántos somos los que preferiríamos marchar de repente y sin avisar? No es fácil encontrar las palabras para decir adiós, aunque nuestro autor, al rememorar la muerte de su padre, comience con la siguiente confesión: “Habría agradecido una nota”. Una nota de despedida.
La editorial Libros del Asteroide acaba de lanzar “August” (2026), la última novela publicada por Christa Wolf (Gorzów Wielkopolski, entonces Prusia Oriental y ahora Polonia, 1929 - Berlín, 2011). La obra, escrita poco antes del fallecimiento de la autora, constituye a la vez un homenaje a su marido con motivo de su sexagésimo aniversario de boda y una vuelta a la niñez de Wolf.