“La intriga del funeral inconveniente”: el humor negro al servicio del misterio

“La intriga del funeral inconveniente”: el humor negro al servicio del misterio

Ramoncito Valenzuela, muchacho de diecisiete años, comienza su carrera como periodista en prácticas con un encargo poco habitual: cubrir la crónica de un funeral intrascendente. Apenas cuatro personas despiden al difunto: su hermana Cándida, el empleado del tanatorio, el excomisario apodado como “Tigre Malo” y un hombre misterioso oculto bajo una gabardina. Este plantel resulta tan desconcertante como la causa de muerte, un posible homicidio. La publicación de la crónica de Ramoncito desata la presión de unos intereses desconocidos empeñados en mantener el funeral y el homicidio en secreto. Como consecuencia, el muchacho es despedido y decide comenzar su propia investigación para descubrir al asesino y recuperar su trabajo.

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“La intriga del funeral inconveniente” (Seix Barral, 2026) es la última entrega del escritor de “La verdad sobre el caso Savolta”, Eduardo Mendoza (Barcelona 1943). El reconocido novelista catalán retoma en esta última publicación la saga del detective sin nombre a la que pertenecen títulos como “El misterio de la cripta embrujada”, “El laberinto de las aceitunas” o “La aventura del tocador de señoras”. En este caso, el enredo lleva al joven Ramoncito a indagar en el misterio por la ciudad de Barcelona, acompañado siempre del humor mordaz que caracteriza al escritor. Durante sus peripecias, reaparecen personajes queridos de la saga, así como se introducen otros nuevos como ingredientes para una novela negra de humor también negro.

En los personajes se aprecia la inocencia juvenil del periodista Ramoncito o de la mentirosa compulsiva Titina, pero también la picardía del mundo adulto que quiere aprovechar la situación para sacar rédito económico, como se ejemplifica en Cándida. Los personajes de Eduardo Mendoza están envueltos por esa capa picaresca que aleja la narración del realismo en favor de situaciones cómicas y absurdas, como la del excomisario capaz de travestirse con facilidad para pasar desapercibido. A pesar de que el motivo de la investigación sea un homicidio, la novela no busca un tono crudo propio del noir, sino que la narración está acompañada de ese humor absurdo y amigable que esconde una dura crítica social a la decadencia burguesa.

A lo largo de las doscientas páginas que conforman la corta novela, la ciudad de Barcelona cobra importancia como escenario en el que se desarrolla la intriga. La narración mueve al lector por distintos barrios reconocidos de la ciudad en un juego de turismo literario. Es evidente que Eduardo Mendoza se inspira en los escenarios más transitados de su día a día, en la cotidianeidad de su vida, como fuente para la comicidad. La novela satiriza diferentes ideologías, religiones y nacionalidades presentes en Barcelona, exagerando los rasgos más humorísticos de modo que la representación haga reír en lugar de ofender.

El humor, que es parte esencial del estilo de Mendoza, se combina con la intriga del lector por descubrir qué ha sucedido. Las piezas del puzle se conectan poco a poco al mismo tiempo que Ramoncito entrevista a los principales asistentes del funeral para, en la segunda parte de la novela, desconcertar al lector con saltos cronológicos y un nuevo protagonista. La estructura en tres partes refuerza la sensación de intriga por descubrir la identidad del fallecido y, sobre todo, cuál es el inconveniente en el que se construye todo el enredo. 

“La intriga del funeral inconveniente” combina la sátira con el misterio, la novela negra con el humor negro, en el tono inconfundible de Eduardo Mendoza. La novela equilibra la intriga del género policiaco con una prosa ágil y una mirada humorística que aprovecha cada giro en la trama como pretexto para el absurdo. El resultado es una novela híbrida que denuncia desde la ironía las contradicciones de la sociedad, pero dejando siempre el espacio para soñar por un futuro mejor.

@estaciondecult