Qué fácil es maravillarse por la magia cotidiana en la que no reparamos la mayor parte del tiempo. Piénsenlo: las palabras que yo aquí dejo escritas tienen el poder de que allá donde quiera que ustedes lo lean puedan entender las ideas que quiero expresar. Las palabras, que se las lleva en viento, tienen el poder de “significar” nuestra realidad. La objetividad (inalcanzable) tiene su contrapartida en la subjetividad de la mente de cada uno, nuestra voz y paisaje mental está condicionado por la existencia de palabras que puedan reflejarlo. E aquí una fuerza escondida que estructura nuestra existencia.
Gabriel García Márquez decía que “la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado” y para la protagonista de “La encomienda” (Anagrama, 2022) el pasado está cargado de nubosos recuerdos que explican su presente. Margarita García Robayo (Cartagena de Indias, 1980) ha vuelto al género de la narrativa con una novela cargada de emociones. Miedos, soledad, recuerdos y relaciones sostienen las líneas de esta novela que es, sin duda, sinónimo de un proceso de introspección.
Si Miguel Delibes escribió que los hombres se hacen y las montañas están hechas ya, podríamos decir, en consecuencia, que el campo existe, pero la literatura hay que hacerla, labrarla. Incluso, no sería incierto afirmar que el amor existe, mas siempre hay que nutrirlo y modularlo como el panadero modula su miga o cuida el campesino su siembra.
Una vieja máxima dice que las mejores biografías son las que retratan a personajes desconocidos que llevan vidas sorprendentes. La de Luis Martínez de Irujo solo cumpliría con la primera condición. Porque si su mujer Cayetana de Alba estuvo bajo los focos durante más de medio siglo, el interregno de Martínez de Irujo –entre el padre de Cayetana, el duque Jacobo y su segundo marido Jesús Aguirre– quedó en ese injusto olvido propio de los periodos de moderación y prudencia.
Visto con perspectiva, cuesta creer que haya libros que, adscritos a su tiempo, descifren las cuestiones que siguen encabezando el sentir y las preocupaciones de la generación actual. Pero, si nos paramos a pensar en que estos problemas todavía no están resueltos, quizás sí entendamos por qué las hojas nos devuelven el reflejo de nuestros pesares y no de aquellos escritos hace más de cincuenta años.
La activista feminista francesa Simone de Beauvoir (París, 1908-1986) sostenía que “la familia es un nido de perversiones”; en una entrevista la escritora española, Sara Mesa (Madrid, 1976), confirma que “la familia es una amenaza” y así lo demuestra en su último libro, “La familia” (Anagrama, 2022).
A Nora Ephron (Nueva York, 1941-2012) le corresponde el honor de haber dado su nombre a un pastel de carne. No en vano era uno de sus platos favoritos y, cuando su amigo Graydon Carter (célebre periodista canadiense) le pidió ideas para la nueva carta, no dudó en sugerírselo. ç
Me da que no hay persona –amante de la literatura– que al pensar en Leonardo Padura (La Habana, 1955) no le venga a la mente el protagonista de muchas de sus novelas, Mario Conde.
La aparición de las conexiones en internet, que está fechada en 1969, supuso una revolución, un avance en dimensiones incalculables.
Hace algo más de diez meses descubrí al escritor Fernando Marías (1958-2022) a través de su última novela “Arde este libro” (Ed. Alrevés, 2021), que hoy cumple un año desde su publicación. Inmediatamente supe que tuve que entrevistarlo.
Cualquier lector ha sentido alguna vez angustia —como ya constató Azaña hace un siglo— al entrar en una librería y advertir la imposibilidad material de leer siquiera una pequeña parte de la abrumadora multitud de novedades. Pero la zozobra llega al extremo si se consideran, asimismo , todos aquellos lanzamientos que, gracias a las nuevas tecnologías, quedan fuera de los circuitos convencionales: las ediciones a través de plataformas independientes, los libros exclusivamente electrónicos, etc.
La Junta Directiva de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) ha reconocido a la escritora zaragozana Soledad Puértolas con el Premio Liber 2022 al autor hispanoamericano "más destacado".
Últimas veces, últimos intentos y la única garantía del final a la vuelta de la esquina. Una única vez más. “Y ahora ya no hay próxima vez. Esta novela que acabo de darle fue mi última oportunidad”.
Son dos mujeres que caminan arrastrando los pies, les separan un par de siglos. Ni siquiera comparten la ubicación geográfica de sus penas: una se mueve entre Madrid y Barcelona y la otra entre Londres y Salem. Aun así, son dos mujeres que al caminar se les nota la pena y deciden contar su dolor a través de la pluma de Lucía Litjmaer (Buenos Aires, 1977).
Nostalgia, ¡digna y cierta!, que resuena como aquellas hiladas que, río abajo o río arriba, inundaban el Vicente Calderón; un oso, un madroño, ¡en Madrid!, pero con el rojiblanco en su antesala; Adelardo, Fernando Torres, Luis Aragonés, Amanda Sampedro.
En cuanto un escritor se hace hueco en el panorama literario, parece que inmediatamente saca un libro sobre la escritura.
De Cervantes a Galdós, un recurso propio de la literatura española ha sido el de incorporar fantasiosamente a literatos como protagonistas de algunas obras.
Un día de caluroso verano a media mañana. Un par de correos y sus respectivas respuestas. “¿Jueves a tus 11:30?” “¡Perfecto! ¿Por llamada?” “Como veas mejor (…) Voy”.
Un patio, tal vez el de un colegio. La pelota empieza a rodar. Podría decirse que se trata de una pachanga entre clases rivales. Mentira: hablamos de mucho más; hablamos de pasión, deseos, sueños, vehemencia, desorden. Un jardín, tal vez el de un parque. Un padre observa cómo su hijo golpea un balón. Entonces, este le pide que participe: hoy será portero, ejercerá la función indispensable de atajar el cuero. Entonces, la imaginación inunda la mente de ambos. Y juegan. Y ríen. Y se establecen vínculos que van mucho más allá de lo terrenal. Vínculos que refuerzan la idea de que el amor embellece la vida y, ¡ojo!, el fútbol puede ser vehículo para su conquista.
Osamu Dazai es, en realidad, el pseudónimo de un escritor japonés ya muerto desde 1948. Los entendidos dicen que fue uno de esos autores importantes que condicionan a las generaciones posteriores. Parece ser que respondía muy bien al mito del genio artista maldito, que acaba suicidándose después de vivir una vida a la vez erudita y psicótica (hay quien lo mete en el mismo saco que Sylvia Plath). De cualquier modo, sí consiguió distinguirse en la literatura nipona: tiene una condecoración literaria con su nombre.
La noche de San Juan. Una familia. Dos hermanos. Uno desaparece. Da “comienzo el espectáculo”.
El profesor y filósofo Emilio Lledó (Sevilla, 1927) regresa con su nuevo ensayo, “Identidad y Amistad. Palabras para un mundo posible” (Taurus, 2022) para exponer –como dijo él mismo no hace mucho en una entrevista– sus “preocupaciones de muchísimos años”. Se trata de un libro en el cual reflexiona sobre algunos conceptos esenciales de la modernidad que sustentan su obra a lo largo de todos estos años: el lenguaje, la identidad, la intimidad, la educación, la justica, la amistad o la belleza. A sus 94 años el premiado con el Nacional de las Letras y el Princesa de Asturias de Humanidades y miembro de la Real Academia Española, se sigue preocupando por el futuro de nuestra sociedad.
“Seis segundos y un cuerpo estrellándose contra el suelo”. Estas son las palabras que pronuncia la protagonista de “Ceniza en la boca” (Sexto Piso, 2022) tras el suicidio de su hermano Diego.
Después del debut literario de la escritora Milena Busquets, “También esto pasará” (Anagrama, 2015), una novela autobiográfica en torno a la muerte de su madre, seguido por “Hombres elegantes y otros artículos” (Anagrama, 2019) y “Gema” (Anagrama, 2021), llega su último tesoro, “Las palabras justas” (Anagrama, 2022) que se publica en forma de un diario que abarca todo el 2021 (desde el 6 de enero hasta el 31 de diciembre). No hay un resumen de libro que pueda aspirar a explicar de qué trata esta nueva publicación pues, como es habitual en un diario, hay un poco de todo. Un popurrí de situaciones, personas con quienes pasa el tiempo libre, actividades que realiza, sus hijos, ex amores, novios actuales, pensamientos que pululan por la mente de la autora y un largo etcétera.