¿Qué pasa cuando el lugar donde ibas a realizarte se convierte en el lugar que te destruye? Esta pregunta es la base del libro “La chica más lista que conozco” (Lumen, 2026), última novela publicada por la escritora y doctora en Filosofía Sara Barquinero (Zaragoza, 1994). Esta autora se ha consolidado como una de las voces más reconocidas de la literatura española actual, reconocimiento que ha merecido gracias a obras como “Estaré sola y sin fiesta” (Lumen, 2021) y “Los Escorpiones” (Lumen, 2024).
“La chica más lista que conozco” desarrolla la historia de Alicia, una joven de origen humilde que llega a Madrid para estudiar Filosofía. Allí, a través de diferentes circunstancias, pero muy señaladamente a través de la conflictiva relación con uno de sus profesores, descubre que esa Facultad que ella imaginaba como un templo del saber, en realidad escondía dinámicas de poder, violencia y vergüenza… con especial énfasis en los conflictos de poder que surgen en las relaciones o las amistades femeninas en entornos profundamente masculinos.
En esta novela su autora fusiona sus dos disciplinas y las convierte en una narrativa singular, hasta el punto de que la estructura como un tratado filosófico en el que no hay capítulos sino hipótesis y demostraciones. Toda la historia de Alicia es una gran teoría filosófica que busca ahondar en la vergüenza humana, que es tratada desde dos perspectivas: una universal que parte de la filosofía y otra que recae de forma desproporcionada sobre las mujeres.
Partiendo de esta base, Barquinero retrata ese pudor que aparece cuando se hace algo que no es correcto y cómo es especialmente intenso en las personas de las clases bajas. Alicia, de hecho, siente vergüenza por no estar a la altura. En la novela, la autora sostiene que ese bochorno no es un castigo sino un aviso.
En cuanto a la vergüenza femenina, es vista por la autora como un sentimiento aún más enterrado. Nos habla de cómo esta se encuentra presente en las amistades femeninas. Barquinero busca desmitificar las relaciones entre mujeres. Las describe como un espacio donde la envidia y la competitividad son disfrazadas de apoyo mutuo. En realidad, esta toxicidad no es más que un claro reflejo de la vergüenza femenina y en cómo esta se traspasa afectando a las relaciones interpersonales de las mujeres. Para la autora este conflicto da como resultado que en cuanto este sentimiento empieza a estar presente, la sororidad entre mujeres se vuelve imposible.
Las relaciones de poder son reflejadas desde la profunda culpa que siente Alicia a lo largo de toda la novela. Una perspectiva que choca directamente con la de su profesor, quien no parece compartir este sentimiento. Es precisamente este conflicto entre ambos lo que conduce a otro de los aspectos más interesantes: la relación entre ambos está en una zona gris. No constituye un delito, pero tampoco es un logro del que la protagonista esté orgullosa.
“La chica más lista que conozco” es una obra que demuestra que la literatura también puede habitar en esa zona donde la moralidad no es tan clara sino más bien difusa; gracias a la naturaleza de su estructura la autora puede profundizar de una manera más certera en los temas que trata.
La novela busca, en definitiva, navegar de forma disruptiva en temas incómodos en su propia naturaleza. Resulta profundamente irónico cómo una novela que reflexiona sobre la vergüenza hace que el lector llegue hasta el punto de perderla. Alicia es presentada como un personaje que carga con su vergüenza y la de los demás. Esta situación no es más que el reflejo de un problema profundamente humano: la falta de relación que tenemos con el pudor. Barquinero no lo ve como una emoción intrusiva de la que se deba huir. Al revés, nos lo plantea como un camino que es preciso recorrer. El problema no es la vergüenza sino el concepto que tenemos de ella. Esta no es solo una historia entre un profesor y su alumna sino una perspectiva distinta respecto al pudor y los conflictos internos que nos genera.