El homenaje recibido por el rey Juan Carlos I en la Asamblea Francesa debería hacer reflexionar a quienes en España, de manera harto mezquina desmerecen su figura, no reconocen el papel determinante que tuvo en el complejo proceso político de transición de la dictadura a la democracia y critican su posible regreso definitivo a nuestro país.
Por supuesto, para nada estoy comparando al prorruso húngaro Víktor Orban, destronado este domingo por las urnas tras dieciséis años de mandato, con Pedro Sánchez. Nada, o muy poco, que ver el uno y el otro, entre otras cosas porque tanto Putin como Trump hubiesen apostado gustosos por la permanencia de Orban al frente del Gobierno húngaro y, en cambio, sospecho que tanto el mandatario norteamericano como el ruso estarían encantados con una caída del presidente español.
Este sábado, en la sede de la Asamblea Nacional francesa, Juan Carlos I recibe un premio especial de una importante asociación literaria gala por el libro 'Reconciliación', las memorias del emérito alumbradas de la mano de la escritora francesa Laurence Debray.
Tiene mala suerte el Ministerio de Hacienda. Primero, se le marcha una de esas mujeres que, según ella, posee una inmejorable opinión de sí misma, y no es que huya, sino que renuncia a ser la mujer con más poder político que hubo nunca en el PSOE para redimir a sus compañeros andaluces, atrapados en los brazos de la derecha.
Unos dias Donald Trump amenaza con desmantelar las bases norteamericanas en los países europeos que, como España, se atreven a rechistar. Otros la amenaza es la voladura de la OTAN.
¿Va a sacar Donald Trump a Estados Unidos de la OTAN? El presidente norteamericano viene amagando con esa posibilidad y puede que la lleve a cabo.
¿Puede el presidente de la primera potencia del mundo estar loco? Puede. ¿Puede el presidente de la primera potencia mundial ser un estúpido, un imbécil? Puede, claro que puede. ¿Puede el presidente de primera potencia mundial llevar a todos los demás países a una crisis económica y a la pobreza? Lo está haciendo.
La corrupción es la filoxera que amenaza con pudrir la democracia. Tenemos en la agenda judicial de estos días dos casos destacados en la infamante primera división de la corrupción. Presunta, digámoslo también, mientras la cosa esté siendo enjuiciada y no haya sentencias.
Cambiar el mundo es una vieja aspiración de la humanidad. O debería serlo. Cuando las gentes viven bajo el terror, se dejan chantajear por un fanfarrón enloquecido -realmente lo está-, se declaran 'quemadas' y, lejos de pasar al estadio de 'indignadas', miran hacia otro lado, es que algo muy serio está ocurriendo en el planeta, ese planeta que ahora miran, de lejos, nuestros enviados especiales a la Luna.
Acostumbrados a bravatas y amenazas de Donald Trump que después se quedan en nada -aranceles, Groenlandia, Canadá- quizá no estamos midiendo el riesgo que entrañan algunas de ellas. Por ejemplo: que los Estados Unidos puedan abandonar la OTAN.
La coreografía política en torno a los datos de empleo y paro vuelve a repetirse con una precisión casi mecánica: música triunfalista, cifras lanzadas al vuelo y un mensaje simplificado que busca instalar la idea de un mercado laboral boyante.
La buena noticia es que el empleo ha crecido en nuestro país ,ya hay mas de veintidos millones de personas con trabajo, y la mala noticia es que, según cifras oficiales, cada día faltan al trabajo entre millón doscientos y millón y medio de trabajadores.
Llamaba la atención que Jorge Fernández Díaz, ministro de Interior con Rajoy, soliera rematar sus declaraciones sobre cualquier operación policial con el latiguillo de que se había ejecutado "con arreglo a la ley, como no podía ser de otra manera".
De cada 100 millones que salen de las arcas del Estado (proveniente de los bolsillos de los contribuyentes españoles) a cada ciudadano vasco y catalán le corresponden unos 6 euros con 50 céntimos, mientras al resto de los ciudadanos, sean canarios, gallegos, extremeños o castellanos, no les llega ni siquiera a un euro por persona, sino algo así como 90 céntimos de euro.
En España, como ocurren cada día tantas cosas, no resulta extraño que el calendario haga coincidir acontecimientos paralelos y, en el fondo, coincidentes. Tal como el inicio ahora de un juicio por la corrupción en el Partido Popular, cuando este gobernaba, y otro contra la corrupción en el PSOE gobernante en la actualidad.
Tres meses después de haber celebrado elecciones, Extremadura sigue sin gobierno. La suma de los diputados conseguidos por el PP más los de Vox -60% del Parlamento elegido- supera con creces la mayoría exigida para resolver la situación.
Aun reconociendo que la idea de alejarse de la Tierra en éstos momentos es tentadora, no se alcanza a comprender qué necesidad hay de llevar a otros planetas lo que nos hace desear alejarnos del nuestro: Nosotros.
Donald Trump ha metido al mundo en una guerra de la que, a estas alturas, nadie sabe muy bien cómo va a terminar ni quién saldrá vencedor, habida cuenta de que los bombardeos norteamericanos contra Irán, llevados a término conjuntamente con Israel, tenían como objetivo acabar con el régimen de los ayatolás.
Una de las cosas que, reconozcámoslo, le pierden a Sánchez es la chulería un poco callejera, usted me entiende. Chulería callejera, y torera, es aparecer luciendo en la cabeza una gorra similar a esas, espantosas, que se pone Trump con el lema 'make America Great Again'.
En España pasan cosas insólitas. Un ejemplo: es noticia que un tribunal acuerde la ejecución de una sentencia del propio tribunal. No es broma, aunque lo parezca. La noticia tiene como protagonista al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por haber acordado la ejecución -¡ojo, con carácter provisional¡- que anula parcialmente un decreto aprobado en 2024 por la Generalidad.
Hace unos días, durante la misa del Domingo de Ramos, el Papa León XIV dejó dicho: "No se puede utilizar a Dios para justificar la guerra".
Tiene toda la razón, es más, creo que quienes matan en nombre de Dios, no importa como le llamen, si Jehová, Alá o Dios, en realidad no creen en Él.
Acabó la sesión parlamentaria, por cierto con los escaños azules (y rojos) prácticamente vacíos, y se cerró una etapa política. Sé que, desde hoy mismo, muchos españoles están preparando sus vacaciones de Semana Santa, o directamente se han lanzado ya a ellas.
Acudo al Congreso de los Diputados para ver y escuchar el debate sobre la posición española en la guerra de Irán (ya era hora de que la comparecencia de Pedro Sánchez se produjese, por cierto).
"El verdadero peligro no es obligar a las personas a creer una mentira. El verdadero peligro es lograr que renuncien por completo a la idea misma de la verdad". Lo escribió hace muchos años Hannah Arendt y sigue siendo una reflexión absolutamente actual.
Según datos recientes del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) en España tenemos en el paro a 2.408.670 personas. Ciudadanos en edad de trabajar. El mayor número de parados se registra en el sector servicios -1.