Lo de la "prioridad nacional", impuesto por Vox, aceptado de aquella manera por el PP en Extremadura y en Aragón, y criminalizado como retorno al fascismo, al nazismo o al infierno extremista es, como dicen los juristas cuando menos ambiguo, con escasa base legal y necesitado de reforma de leyes orgánicas, como la de Extranjería que, hoy por hoy, no tiene ninguna posibilidad por razones de aritmética parlamentaria.
¿Qué hubiera ocurrido si el plan para matar a Trump en la cena de los corresponsales hubiera podido salir adelante (cosa altamente improbable, claro)? Estados Unidos tiene una historia pródiga en magnicidios o en intentos de, y Donald Trump es la tercera vez que sufre un amago de atentado: si alguno de ellos hubiera triunfado, quizá la trayectoria del mundo hubiera sido algo diferente.
Han pasado ya cinco años desde la llegada de los fondos europeos y la pregunta sigue siendo incómoda: ¿dónde está el dinero? En este tiempo se han sucedido anuncios grandilocuentes, planes estratégicos y discursos oficiales que prometían una transformación histórica del modelo productivo español.
El agitado mundo de las encuestas se centra estos días en el resultado previsible de las elecciones andaluzas, así que apenas hay tiempo, lugar y recursos para abordar otros temas.
Indolencia no es indecencia. Pero los adversarios políticos del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, los mismos que los del PP, sugieren que usa la indolencia para encubrir su responsabilidad en el oscuro caso Gürtel que, junto a su ramificación policial (Caso Kitchen), acabó tumbandole en la moción de censura que supuso el salto a la fama de Pedro Sánchez (votación del 1 de junio de 2018 en el Congreso).
Es difícil sustraerse al desánimo ante el escenario de casos de corrupción, presuntos hasta sentencia firme pero impresentables a primera vista, que nutren estos días las crónicas de tribunales.
Pasé la tarde del día de Sant Jordi firmando libros y, sobre todo, repartiendo rosas en la caseta que Sociedad Civil Catalana había instalado a las puertas del parque madrileño de El Retiro.
Pedro I, El Mentiroso, es un genio insuperable en la mentira, pero no es muy hábil en el vocabulario. El otro día, debido a esa confusión, habló de que "Cataluña y España serán países más prósperos".
Nunca se comentará bastante el error que supuso la configuración de la actual normativa electoral que tenemos en España. Se 'fabricó' originariamente para impedir el ascenso de un tercer partido (entonces era el Partido Comunista) y provocó, de carambola, la sobrerrepresentación de los nacionalismos, al tiempo que dificultaba la gobernación del partido ganador.
Asistí, en el Congreso de los Diputados, a la sesión de control parlamentario en la que se estrenaba el nuevo 'número dos' del Gobierno de Pedro Sánchez, Carlos Cuerpo.
Insisto en mi entrega del 15 de abril ("Desbarajuste inmigratorio"). Nos escandaliza la maldita burocracia, el papeleo, las complicaciones digitales para no pocas personas de bajo nivel académico, las prisas políticas de un Gobierno que dicta decretos sin disponer los medios para aplicarlos y, por encima de todo, el hambre atrasada de papeles que padecen los inmigrantes que han venido a donde les trajo la necesidad.
Hace un año fallecía el Papa Francisco y unas semanas más tarde León XIV le sucedía en el pontificado. Francisco fue un Papa diferente, cercano, de alguna manera revolucionario, sobre todo en las formas, con una mirada nueva de concebir y conducir la Iglesia, con una opción preferencial por los pobres y por las periferias, por la fraternidad.
La Unión Europea ha rechazado una iniciativa de Pedro Sánchez para suspender el acuerdo de cooperación con Israel.
Nada menos que veinticuatro años de cárcel pide la acusación popular Hazte Oir para castigar los (presuntos) delitos de Begoña Gómez.
Casi un mes después del apagón que dejó a España en un inédito "cero energético", la reacción del organismo regulador (CNMC) no solo llega tarde, sino que además lo hace envuelta en una vergonzante ambigüedad.
Hay personajes del menguante retablo de la izquierda a la izquierda del PSOE que llevan años predicando austeridad -dando la chapa sería la expresión más adecuada- pero mantienen agendas de eventos y vacaciones que resultan muy llamativos.
Es bastante desolador el panorama de egoísmo e irresponsabilidad que enfanga empresas, partidos políticos y sociedad en general. Me imagino que, dentro de poco, en alguna rueda de prensa, cualquier ministro escupirá una flema sobre el suelo, y proseguirá su perorata con bastante naturalidad, aliviado ya del molesto carraspeo que le impedía difamar con claridad.
A la vista de las encuestas previas a las elecciones andaluzas el PSOE va camino de despeñarse, mientras el PP debate puertas adentro sobre la posibilidad de verse obligado a pactar con Vox una gobernabilidad similar a la ya pactada en Extremadura con los de Abascal.
La coincidencia en el tiempo de la celebración en Barcelona de una cumbre de dirigentes izquierdistas -algunos de ellos mandatarios iberoamericanos-, con la presencia en Madrid de María Corina Machado, líder de la oposición a la dictadura venezolana, ha contribuido a desvelar la impostura de fondo de quienes, como Pedro Sánchez, proclaman estar a la vanguardia de la lucha por las libertades al tiempo que todavía no ha encontrado la ocasión para felicitar a quien fue reconocida con el Premio Nobel por su lucha por la democracia y los derechos humanos pisoteados por el régimen chavista, una dictadura apoyada por varios de los asistentes a la cumbre de Barcelona.
¿Es deliberado el intento de acabar con la confianza de los ciudadanos en la justicia para reformarla y controlarla? ¿Puede un ministro de Justicia atacar a un juez, llamarle prevaricador y decir que se avergüenza de sus actuaciones por el mero hecho de que investigue y procese a la mujer de su jefe? ¿Puede presionar al Consejo General del Poder Judicial par que le sancione? ¿Puede quien dijo que la condena a Iñaki Urdangarín por tráfico de influencias dejaba claro que "no hay nadie por encima de la ley" exigir ahora que su esposa, procesada por indicios de cuatro delitos -tráfico de influencias, corrupción privada, apropiación indebida y malversación de dinero público- esté al margen de la ley? ¿Es responsable que los ministros en manada salgan en defensa de la mujer de su jefe atacando al juez que, durante dos años ha hecho una investigación de los hechos y al que, salvo en asuntos de menor importancia, ha sido respaldado por la Audiencia Provincial de Madrid y por el propio Consejo del Poder Judicial?
Todo exceso conduce a su contrario y en eso estamos. Con varios ministros, entre ellos el de Justicia, criticando la actuación de los jueces y sembrando dudas prevaricadoras acerca del magistrado que ha instruido el sumario que procesa por cuatro presuntos delitos a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno.
O se lee poco, o se escribe mucho. De otro modo no se entiende que de la mitad de los títulos que se editan en España no se venda ni un sólo ejemplar, como asegura amargamente Cegal, la asociación de librerías del país que ha estudiado el fenómeno. ¿Escribimos y editamos por encima de nuestras posibilidades, es decir, por encima de la posibilidad de encontrar lectores, por muy remota que ésta sea?
El homenaje recibido por el rey Juan Carlos I en la Asamblea Francesa debería hacer reflexionar a quienes en España, de manera harto mezquina desmerecen su figura, no reconocen el papel determinante que tuvo en el complejo proceso político de transición de la dictadura a la democracia y critican su posible regreso definitivo a nuestro país.
Por supuesto, para nada estoy comparando al prorruso húngaro Víktor Orban, destronado este domingo por las urnas tras dieciséis años de mandato, con Pedro Sánchez. Nada, o muy poco, que ver el uno y el otro, entre otras cosas porque tanto Putin como Trump hubiesen apostado gustosos por la permanencia de Orban al frente del Gobierno húngaro y, en cambio, sospecho que tanto el mandatario norteamericano como el ruso estarían encantados con una caída del presidente español.