¿Hasta qué punto son fiables los sondeos de intención de voto? No me refiero a los del CIS -siempre a favor del PSOE- en línea con la militancia de su actual presidente. Hablo del resto de los sondeos que publican empresas privadas.
Cuando era joven tenía en una de las paredes de mi habitación un póster con el rostro de Che Guevara. Y cuando ya no era tan joven recuerdo la impresión que me provocó conocer La Habana. Lo mismo me sucedió cuando viaje a la Unión Soviética.
A estas alturas, no vamos a discutir que España es un gran país (a veces no muy bien gobernado, pero esa es otra cuestión), atractivo, donde se come muy bien, clima agradable y con una infraestructura muy competente para recibir a los visitantes.
Cuesta tomarse en serio lo que pasa en España con el Gobierno cuando una parte del mundo está en llamas y aquí estamos abocados a preguntarnos por la insólita demora en la reunión de un Consejo de Ministros convocado con carácter extraordinario.
La guerra en Oriente Próximo continúa. Veinte días ya de los bombardeos de norteamericanos e israelíes sobre Irán y el Líbano y de réplicas de Teherán sobre Israel. Muertes, destrucción y bloqueo parcial del Estrecho de Ormuz, paso obligado del transporte del petróleo y del gas que exportan tanto los emiratos de la región como el propio país de los ayatolás.
En nuestro movedizo ecosistema político, la apertura de una causa judicial se ha convertido en una condena política automática. ¿Esperar a la sentencia? No, ¿para qué? Basta una denuncia o una investigación para activar la máquina del fango habitual: declaraciones apelando a la ejemplaridad pública, titulares duros, ruido mediático y una condena social que se adelanta a cualquier prueba. La presunción de inocencia solo se invoca cuando interesa.
Algo se mueve en Cuba a impulso del temor a una intervención directa por parte de Estados Unidos como la que descabezó al régimen venezolano. Miguel Díaz-Canel, el presidente pantalla puesto por la familia Castro, que es quien controla el poder en la isla desde hace seis décadas, reconoce que hay contactos con Washington "bajo la dirección del general de ejércitos y líder histórico de la revolución" Raúl Castro, el hermano de Fidel que nunca fue militar pero ocupa el primer eslabón de la cadena de mando real de las Fuerzas Armadas, que son el soporte estructural del régimen.
¿Cuándo se acabará la guerra en Irán?. La respuesta es que no hay respuesta si nos atenemos a lo que viene diciendo Donald Trump.
Verán. Hasta ahora creía que Donald Trump era el "mascarón de proa" de un lobby poderoso (se publicó que Heritage Foundation).
No es que Castilla y León se haya quedado sin gente de izquierdas; es que han votado al PSOE. La debacle electoral de las llamadas izquierdas a la izquierda del partido de Pedro Sánchez pudiera no explicarse tanto por el agotamiento de sus tradicionales mensajes, o de sus no menos tradicionales divisiones, como por la circunstancia de que el PSOE, amortizado ya el felipismo absolutamente, representa hoy los valores y propósitos de la izquierda en muchas de sus diferentes gradaciones.
Decía Fernando Díaz Plaja que el pecado de los españoles era la envidia, y lo explicó muy bien, en un magnífico y ameno ensayo, titulado "El español y los siete pecados capitales. Los españoles somos más de envidiar que de odiar, aunque todavía no lo sepa el doctor en Economía que preside el Gobierno.
Nada está escrito. Al hilo de los resultados de las elecciones celebradas en Castilla y León, juzgar el todo por la parte, calculando que puede pasar lo mismo en las legislativas, podría generar un brote prematuro de entusiasmo en las filas de los dirigentes del PP.
Si hay una palabra merecedora del Oscar a la reiteración esa es 'guerra'. Para ser más preciso en esta ocasión, me parece muy apropiado el título, 'una batalla tras otra', dicen que un gran filme político -qué otra cosa podría ser- que se ha llevado la más preciada de las estatuillas, a la mejor película.
Lo primero a destacar es la lección de madurez democrática de castellanos y leoneses. Gracias a un considerable aumento de la participación (65,7%), con 2,2 puntos porcentuales más que en 2022, las tres grandes fuerzas políticas que concurrieron a las elecciones del domingo en Castilla y León cotizaron al alza en las urnas.
El precio de los carburantes, el gas y la electricidad vuelve a tensionar los bolsillos de los ciudadanos y las empresas mientras el Gobierno remolonea, quizás a la espera de que las cosas cambien más pronto que tarde.
Vox nació para combatir el sistema político español. Hoy vive de él.
No es una exageración. Es, tristemente, la evolución lógica de un partido que prometía romper con la vieja política y ha terminado reproduciendo exactamente los mismos vicios que decía combatir: aparato cerrado, purgas internas, control férreo del liderazgo y un pequeño círculo de poder moviendo los hilos en la sombra.
Es lo que tienen los aniversarios, que nos olvidamos de su contenido en cuanto pasan. Y las reivindicaciones, cánticos, gritos, pancartas del 8 de marzo, ya se han quedado aparcadas hasta el próximo año.
Hay que reconocer que Pedro Sánchez es un artista en la compleja disciplina del tartufismo político. Capaz, llegado el caso, de sorber y soplar al mismo tiempo. Su biografía es pródiga en éste tipo de episodios que por su cuantía y frecuencia revelan una naturaleza que va más allá del simple registro de contradicciones.
La ansiedad nubla la inteligencia, siempre, claro, que se tenga alguna. A Feijóo la ansiedad se le ve, se le nota, pero ¿y la inteligencia? A veces se le ve nublada, y otras, no se le ve, pero si hay un momento desde que preside el PP en que se perciben en él alternativamente las dos cosas, es éste, y no por su líos de familia con Vox en los gobiernos regionales, que también, sino por el que se hace al abordar la postura de España contra la guerra de agresión a Irán.
La verdad es que resulta casi aleccionador contemplar la tranquilidad, sin duda aparente, que muestra el rostro algo demacrado del presidente del Gobierno, impertérrito en los mítines castellano-leoneses a la hora de asegurar que piensa, como si todo fuese tan normal, agotar la Legislatura; qué tonterías son esas de especular con un adelanto, ironizan.
Al hilo de lo sucedido esta semana en Extremadura, región que sigue sin gobierno porque quien ganó de calle las elecciones (María Guardiola, PP, 43,18%) no consigue la investidura, viene a la memoria el título de aquella jocosa opereta sin música -"Los extremeños se tocan"- obra del ingenioso autor Pedro Muñoz Seca cuyo desternillante argumento gira en torno a la teoría del doble.
A mediados de junio de 2025, cuando aviones de Estados Unidos y de Israel bombardearon instalaciones industriales y militares de Irán justificando que dichos ataques tenían como objetivo cercenar la capacidad para fabricar armas nucleares, algunos de los aviones americanos que participaron en aquel raid habían contado con la asistencia logística de las bases de Rota y Morón.
Ha muerto un periodista deshabitado de sectarismos y extemporáneas añoranzas guerracivilistas. Templanza, moderación y el tono aterciopelado de una voz sin estridencias, sin agudos, sin gritos histéricos, sin insultos.
La izquierda está efervescente. Los del "no a la guerra", están encantados con el presidente por romper con Europa, declarar la guerra a Trump y poner a España al borde de un incierto futuro económico.
Cuánto lamento decirlo, pero no puede ser que el presidente del Gobierno salga a hacer una importante declaración (sin periodistas, por supuesto) reafirmando una orientación en la política exterior española y, a los pocos minutos, el jefe de la oposición salga a derribar ese eje estratégico, aludiendo a que lo que busca Pedro Sánchez es protagonismo frente a los competidores a su izquierda.