Este año tampoco habrá Presupuestos. Pedro Sánchez anuncia que el Gobierno que preside seguirá incumpliendo la Constitución. Por tercer año. Es un anuncio insólito que, al tiempo que delata el nulo respeto a la Carta Magna, desvela que hoy por hoy no cuenta con apoyo parlamentario suficiente para aprobar las cuentas del Estado y por eso, sin cortarse un pelo, dice que los presentará el año que viene.
Después de saber que los malos investigaban a los buenos sin salir de casa percibimos la sobrecarga en el retablo de la desvergüenza. Parece el camarote de los Hermanos Marx. O, mejor todavía, una página con las viñetas del gran Francisco Ibáñez en la "13 rue del Percebe".
Comprendo que la visita de un Papa, sobre todo si es tan enigmático (y carismático) como León XIV, acapare las páginas de los periódicos y los comentarios de los periodistas. Comprende también que un Pedro Sánchez, acosado como nunca -y mira que se ha visto en aprietos el ciudadano Sánchez--, se acoja a sagrado, esperando que algo bueno ocurra en la tregua de cuatro días impuesta por la visita papal.
Admirado guardia civil: En los años de bomba y plomo, cuando no pasaban dos meses sin que cayeran algunos de sus compañeros, hasta sumar 210 cadáveres, quienes estaban destinados en el País Vasco, además del dolor -y del temor por sus familias- recibían muestras de desprecio de ciudadanos de a pie, que simpatizaban con los terroristas asesinos.
En más de medio siglo como periodista, creo que jamás había visto tanta alteración moral, tanta agitación, semejante crispación, en el país. Los titulares de los periódicos son, tal es la gravedad de lo que cuentan, como disparos contra la lógica, contra los conceptos de ética y de estética en la vida pública.
Al líder del PP le rentará más disimular las prisas. Lo suyo es esperar sentado la cuenta atrás de Sánchez. El braceo le perjudica. Pero Núñez Feijóo, el aspirante a la Moncloa, quema energías innecesariamente buscando el apoyo de la derecha independentista (Junts) y predicando que la clave del desbloqueo está en Cataluña.
Las palabras de León XIV en España se van a escuchar con enorme atención por varios motivos: porque es un Papa valiente que no busca pelea pero que no se calla ante los poderosos, como ya ha demostrado.
Sí, ya sé que el planteamiento que sugiero en el titular de este artículo ni es cercano ni, seguramente, es realista ni posible. Pero regreso de un desayuno multitudinario con el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y puedo constatar que, finalizado el acto, escuché al menos una decena de comentarios en este sentido: "si Page, y no Pedro Sánchez, fuese el inquilino de La Moncloa, ¿serían las cosas muy diferentes?
La Audiencia Nacional ha reanudado la búsqueda de catorce antiguos miembros de la organización terrorista ETA que llevan años viviendo en Venezuela huidos de la Justicia española. Entre otros Ignacio de Juana Chaos, uno de los pistoleros más sanguinarios, condenado a cerca de tres mil años de cárcel por su participación en 25 asesinatos.
Se cumplen ocho años desde la llegada de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno, un periodo en el que los grandes indicadores macroeconómicos han convivido con una percepción creciente de deterioro económico entre amplias capas de la población.
Recorrer el itinerario que el Partido Popular cree preciso para lograr que el PNV y Junts apoyen una moción de censura, siquiera instrumental, contra el Gobierno de Pedro Sánchez, me parece una muestra (más) de la política ficción que constantemente practican nuestros responsables en cualquiera de los segmentos partidarios de que se trate.
En La Moncloa no se han atrevido a celebrar el aniversario pero hace ahora ocho años utilizando como palanca parlamentaria una moción de censura urdida por algunos personajes hoy en segundo plano (Pablo Iglesias, Andoni Ortuzar), Pedro Sánchez alcanzó a desalojar a Mariano Rajoy de la Presidencia del Gobierno.
El todavía presidente del Gobierno y secretario general del PSOE marcha como el trillo entre las piedras. "Contra viento y marea", dice su compañero, el gran Pepe Borrell.
Toda derrota tiene un aroma heroico, y toda agonía suscita admiración y piedad. Sin embargo, cuando un político como Pedro I, El Mentiroso, opta por prolongar la derrota en incómodos plazos, e invita al espectáculo de una agonía negada con triunfalismos tan inexistentes como las conjuras inventadas, convierte la despedida en un espectáculo ridículo que sólo puede nacer de un masoquismo refinado o de una soberbia, tan insuperable, que se aleja de la realidad.
La serie de derrotas del PSOE en los cuatro últimos comicios regionales -Castilla y León, Extremadura, Aragón y Andalucía- invita a no tomar en serio el resultado del último barómetro del CIS en el que, de creer al arúspice gubernamental José Félix Tezanos, el Partido Socialista le sacaría cerca de trece puntos de ventaja al PP en intención de voto y Pedro Sánchez sería el líder más valorado por los ciudadanos.
"No esperamos ningún respaldo del Papa a nuestras políticas", pero estamos "en sintonía", dijo Pedro Sánchez hace unos días tras visitar a León XIV en Roma para "preparar" la visita del Santo Padre a España.
Muchos medios publican ya este fin de semana cuadernillos detallando los mil aspectos de la visita del Papa León XIV a España: ni un detalle queda por escudriñar. Excepto, claro, el contenido de las intervenciones del Sumo Pontífice, que se van a analizar al microscopio.
A partir de mañana, millones de hogares y pequeñas empresas tendrán que hacer frente a un nuevo incremento de sus gastos básicos. La electricidad, el gas y, en el caso de los madrileños, también el agua, subirán de precio tras la finalización de algunas de las medidas extraordinarias aprobadas por el Gobierno para amortiguar el impacto de la crisis energética internacional.
De ninguna manera quisiera estar en la piel de cualquiera de los responsables en el PSOE a la hora de dar la cara ante la opinión pública y publicada. De hecho, la verdad es que muy pocos conocen a la portavoz del partido en Ferraz, Montserrat Mínguez, y ni siquiera a doña Rebeca Torró la 'número tres' que sucedió a Cardán y Abalos en la Secretaría de Organización.
Decía mi madre que no hay cosa tan atrevida como la ignorancia. Era una alerta del sentido común, no de la jactancia, porque doña Antonia carecía absolutamente de adornos académicos. De haberlos tenido, sobre todo en el campo de la filosofía, los hubiera utilizado aquí y ahora contra los tontos contemporáneos que durante los últimos días y en nombre de la "Europa Laica" se vienes manifestando contra la próxima visita del Papa León XIV a Madrid, Barcelona y Canarias.
La legislatura está muerta, pero quienes podrían contribuir a un entierro parlamentario digno mediante una moción de censura: la oposición (PP y Vox) y algunos de los aliados del Gobierno (PNV, Junts, Coalición Canaria) que aceptan el diagnóstico -el Ejecutivo está agónico- no se atreven a botar a Sánchez.
No soy psiquiatra, pero como novelista me he documentado con un amigo que lo es, sobre el trastorno de identidad disociativo, y esta semana, tras la audiencia del Papa -y el registro de la sede del PSOE bajo sospecha de organización de trama criminal- apareció Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y Secretario General del PSOE, e informó que los asuntos del PSOE no afectaban al Gobierno que preside.
Alguien sostiene que cuando uno se pierde el respeto a sí mismo, el paso siguiente es perdérselo a los demás. Yo discrepo: cuando descubrimos que alguien se ha perdido el respeto a sí mismo, es señal de que antes se lo ha perdido a los demás, a la verdad y a la moral.
Hace tiempo que no creo en las casualidades, y sí en las causalidades. Que la UCO entre en la sede del PSOE de Ferraz precisamente el día en el que el secretario general del Partido Socialista y presidente del Gobierno se iba a encontrar con el Papa en Roma, con todo lo que ello significa de propicio para la imagen de Pedro Sánchez, difícilmente puede considerarse una mera coincidencia.