Sánchez y la 'verdad'

 Sánchez y la 'verdad'

El todavía Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es más descifrable por lo que calla que por lo que habla.

Nunca tan bien dicho como un minuto antes de su paso por la sala "Clara Campoamor" del Senado, donde este jueves comparece ante la comisión del caso Koldo a partir de las 9.00. Aquí el protocolo es relevante en relación con los silencios.

La normativa legal impone a los comparecientes la obligación de decir la verdad si no están sometidos a un procedimiento judicial. Es el caso de Sánchez. A diferencia de otros que ya han pasado por la comisión, como el propio gerente del PSOE, no puede acogerse al derecho de callar. Tampoco puede cuestionar el derecho del preguntante a interrumpir al compareciente con tendencia a irse por los cerros de Úbeda.

El marco no le es propicio para actuar como tiene por costumbre en ruedas de Prensa o en las sesiones de control de los miércoles en el Congreso, donde le preguntan lo que los diputados quieren y él siempre responde lo que le da la gana, aunque la respuesta nada tenga que ver con lo que le preguntaron.

Lo de este jueves en el Senado no es rueda de prensa ni sesión de control. Aquí Sánchez está obligado a decir la verdad, so pena de acabar empapelado ante el Tribunal Supremo porque mentir en la comisión tiene los mismos efectos que mentir ante un juez. De modo que, del mismo modo que sus corifeos anuncian que saldrá por la puerta grande después de afrontar con suficiencia las preguntas de los senadores, también podría salir camino del banquillo si los preguntantes lo pillan en renuncio.

La atención está centrada en el turno del portavoz del PP, Alejo Miranda, que acude a la sesión con la escopeta cargada de interrogantes sobre el dinero opaco del PSOE y las andanzas de Koldo García, el conseguidor. De Miranda depende, en gran parte, que Sánchez salga trasquilado o que sea capaz de convencer a los senadores de que nunca supo nada de la trama delictiva alojada en el subsuelo de un partido que controlaban por delegación suya dos hombres de su máxima confianza. Primero José Luis Ábalos (2017-2021). Luego, Santos Cerdán (2021-2025).

De todo lo dicho se desprende el sentido y la intención del líder del PP, Núñez Feijóo, cuando hace unos días resumió en pocas palabras el eventual desenlace del paso de Sánchez por la comisión Koldo, donde ha de afrontar las preguntas de los siete portavoces de otros tantos grupos parlamentarios (cada uno de ellos dispone de 50 minutos de tiempo entre preguntas y respuestas), sabedores de que, en el caso de las respuestas de Sánchez, la verdad política que se persigue también puede ser verdad judicial.

Este fue el fogonazo verbal de Feijóo: "Si Sánchez miente puede acabar en el juzgado y si dice la verdad, también".


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