Zapatero empapelado

Zapatero empapelado

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Julio Martínez Martínez, "el lacayo de Zapatero", como alguien le nombra en una de las conversaciones intervenidas judicialmente, ha hecho unas declaraciones para enmarcar en el museo del esperpento.

Pero si alguien tiene la tentación de incorporarlo a la reseña informativa de la jornada nos estará incitando al suicidio colectivo. Dicho sea, en sentido figurado, sí, pero no inconsistente en su nexo con la realidad.

Dice el amigo y "pagador" del expresidente (las comillas vienen del auto del juez Calama) lo siguiente: "Nunca hubiera podido imaginar que un expresidente del Gobierno pudiera acabar imputado". O sea, que no entraba en su cabeza. Y que eso de registrar el despacho de un expresidente no ocurriría jamás "en un país como España".

Atención, pregunta:

¿Cómo, por qué y quienes han fijado en la mente de este señor que la igualdad ante la ley es un adorno constitucional o que la Justicia se detiene a las puertas de un exmandatario político, por muchos y relevantes que hayan sido sus servicios al pueblo soberano?

La respuesta nos alumbrará el camino hacia las secretas razones por la que un conseguidor de altos vuelos se une a unos cuantos sinvergüenzas por un puñado de dólares -es un decir- amparado en la creencia de que, por ser quien fue, puede permitirse montar impunemente una trama "estable" y "jerarquizada" en la que presuntamente ejercía un "liderazgo efectivo" y de la que era "beneficiario final".

Lo malo es que eso no empieza ni acaba en ese núcleo fundacional de Martínez (Análisis Relevante), Zapatero y sus hijas. Lo peor es que el supuesto blindaje judicial no se habría consolidado sin la anuencia del Gobierno. Y aquí es donde gana peso el argumento desplegado por el líder de la oposición, Núñez Feijóo, en su último cruce parlamentario con Sánchez: "Sin su Gobierno, ni Zapatero, ni Ábalos, ni Cerdán hubieran podido delinquir".

La pedrada es certera porque el auto judicial es inequívoco respecto al hecho de que, sin ciertas decisiones del Consejo de ministros, no hubiera sido posible la metamorfosis de Zapatero desde los valores sin lucro al lucro sin valores. Es mi reproche ético al expresidente, al margen del desenlace judicial del caso.

En cuanto a la respuesta de Sánchez a Feijóo, solo cabe decir que, una vez más, aquel no se da por aludido. Se quedó en las generalidades de la ley: colaboración con la justicia, presunción de inocencia y apoyo a Zapatero. No sin antes haber devuelto la pedrada con la enésima alusión a la famosa foto de Feijoo con un contrabandista de tabaco.

(Continuará).


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