Madrid 16 May.
El triunfo electoral de Juanma Moreno Bonilla, que presumiblemente será el único 'barón' del Partido Popular que no necesite a VOX para gobernar, pone el foco en el presidente y próximo presidente de la Junta andaluza ante un posible salto del terreno autonómico a la cancha nacional. ¿Puede ser Moreno el sucesor, a no tan largo plazo, de un Alberto Núñez Feijóo que se estrellase contra Pedro Sánchez en unas próximas elecciones generales?
Es, lo admito, una especulación que podría parecer algo oportunista en un día como el de hoy, abocados a la realidad de las urnas autonómicas; pero estas urnas significan claramente unas primarias ante lo que pueda ocurrir en unas elecciones generales, y ante lo que vaya a suceder después. ¿Cuál es, en definitiva, el rostro del 'futuro político' de España?
Comprendo que, con los datos que hoy tenemos en la mano, parece muy arriesgado predecir el futuro más allá del verano de 2027, si es que la actual y disparatada Legislatura llega hasta entonces (que es posible, contra lo que dice el sentido común, que sí). Pero algunos de estos datos son muy claros: para bien y/o para mal, Pedro Sánchez ocupa el protagonismo absoluto de los titulares políticos de los medios; Alberto Núñez Feijóo se diluye en una oposición que resulta francamente difícil que cuaje frente a los manejos monclovitas; el entendimiento entre el PP y Vox, de cara a un posible acuerdo nacional, es cuando menos escaso. Lo demás, incluyendo a la izquierda de la izquierda, es paisaje.
Me consta que en el seno del Partido Popular se hacen muchas cábalas. Los 'barones' del PP (algunos de ellos) muestran un relieve más claro y definido que su 'jefe' Feijóo, que no ha sabido marcarle el paso a un Sánchez descontrolado pero que ha encontrado mecanismos para, a través de su política internacional, mantenerse en las encuestas con siete millones de votos.
Isabel Díaz Ayuso es contemplada como "excesivamente arriesgada" en sus tomas de postura, me dice un relevante 'pepero' tras el resbalón de la presidenta madrileña en México. El aragonés Jorge Azcón es otro de los 'hombres fuertes' del PP, pero ahora está lastrado por sus acuerdos 'contra natura' con Vox, lo mismo que el castellano-leonés Fernández Mañueco. El gallego Rueda y el murciano López Miras también son figuras más en alza que los asesores más cercanos de Feijóo, varios de ellos sujetos a severas críticas internas.
Así, como un posible sucesor, en su caso, de Feijóo, nos queda Juanma Moreno. El hombre tranquilo, quizá un poco aburrido y no demasiado brillante, pero que no mete la pata ni la mano en el saco. No dice tonterías ni paree necesitar la demasía -se ha sometido a decenas de entrevistas periodísticas en estos días postreros de la campaña- para estar confortablemente en los periódicos. No tiene una gran política de comunicación, pero tampoco parece necesitarla. Nunca ha recurrido al insulto ni al histrionismo, contra lo que hace su principal oponente socialista ante las urnas. Ha dejado claro que ni quiere ni va a necesitar a Vox para mantenerse en San Telmo. Y del lío entre las izquierdas a la izquierda no quiere saber nada, ni lo necesita.
¿Existe algo más necesario en este país que la normalidad, el sosiego, el acuerdo? No soy ningún gurú político, ni un entusiasta de Moreno, a quien ni siquiera un mínimo favor informativo debo, sino más bien todo lo contrario; pero debo confesar que, ante la perspectiva que se nos presenta, en mi opinión lo mejor sería que ganase por una mayoría absoluta raspada, que nos permitiese decirle aquello de 'recuerda que eres mortal'. Y, contra lo que ocurre con otros dirigentes políticos de este país, da la impresión de que Moreno, consciente de que no es el fuera de serie que, por ejemplo, Sánchez sí se cree, en efecto recuerda frecuentemente que es mortal. Ya es algo. Ahora es cuando empieza de verdad el juego.
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