
Algo no encaja en el modelo energético del Gobierno. España produce cada vez más electricidad, especialmente de origen renovable, pero no se traduce necesariamente en una factura más barata para los consumidores. Al contrario. El sistema se enfrenta a una paradoja difícil de explicar: hay tanta oferta de energía renovable que tiene que desecharse porque no hay demanda suficiente para consumirla. Hablamos de cantidades enormes. En algunos periodos se llega a desperdiciar una producción equivalente al consumo de una comunidad autónoma como La Rioja o al de cuatro millones de hogares. Electricidad limpia que acaba perdiéndose porque España no dispone todavía de suficiente capacidad de almacenamiento, de interconexiones internacionales ni de mecanismos capaces de desplazar esa energía hacia los momentos en los que realmente hace falta.
El problema, por tanto, no está en producir electricidad. El Gobierno se ha obsesionado con aumentar la oferta, instalando cada vez más capacidad renovable, pero no ha prestado atención a la otra mitad de la ecuación: la demanda. Y lo terrible es que lo hace únicamente porque se ha abrazado a su modelo puramente ideológico. Producir más no sirve de mucho si no somos capaces de consumir, almacenar o transportar esa electricidad. Y aquí aparece la otra paradoja. Cuando el sistema necesita garantizar la estabilidad y la seguridad del suministro, entra en escena el gas. Las centrales de ciclo combinado se convierten en el respaldo necesario para evitar problemas de suministro y mantener la estabilidad de la red. Es decir, para que no haya apagones, el sistema necesita recurrir a una energía mucho más cara. De hecho, los hogares acogidos a la tarifa PVPC lo están comprobando. En julio pagaron precios que no se veían desde el invierno de 2025, algo llamativo en un país que presume de haber convertido las renovables en el gran motor de su transición energética.
La pregunta resulta inevitable: ¿de qué sirve tener una enorme capacidad de generación renovable si cuando no hace sol o no sopla el viento necesitamos quemar gas para garantizar el suministro? La transición energética no puede consistir únicamente en instalar placas solares y aerogeneradores. Necesita almacenamiento, redes capaces de transportar la electricidad allí donde se demanda, más interconexiones con Europa y una gestión inteligente de la demanda. De lo contrario, España corre el riesgo de construir un sistema con una oferta eléctrica gigantesca, pero incapaz de aprovecharla cuando realmente la necesita. Eso sin contar que no se está ampliando la red, impidiendo que nuevas inversiones en centros de datos, logística o viviendas tengan asegurado el suministro.
Madrid Actual no se hace cargo de las opiniones de sus colaboradores, que no tienen por qué coincidir con su línea editorial.
Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.
Comentarios (0)