Cada año por estas fechas me vuelve a la cabeza la frase, probablemente no literal, del alcalde de Móstoles, Andrés Torrejón, aquel 2 de mayo de 1808: "españoles, la patria está en peligro, acudid a salvarla".
La ministra de Sanidad está muy disgustada, porque la mayoría de los médicos no se afilian a Comisiones Obreras y UGT, que, según ella, son los sindicatos buenos, los sindicatos fetén, los sindicatos de clase, es decir, los sindicatos de izquierda.
Ya sabemos que sólo Tezanos con su CIS es capaz de medir la fortaleza electoral de Pedro Sánchez. Pero hay otros indicios que muestran la realidad. "Yo no soy una rata que huye cuando el barco se hunde", me dijo hace muchos años un ministro de Educación.
Sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados y enésima oportunidad perdida de afrontar la variable política de los verdaderos problemas de los españoles.
Vivimos tiempos revueltos abonados en lo político a los discursos triunfalistas por parte del presidente del Gobierno y a los diagnósticos apocalípticos por cuenta del líder de la oposición.
Ahora que nos han revelado en qué universidad estudiará la futura reina de España y qué carrera ha sido la que han elegido para ella una vez finalizadas sus prácticas militares, me parece buen momento para recordar a quien corresponda que alguien tendrá que explicar a doña Leonor de Borbón que el mundo en el que ella previsiblemente ejercerá como jefa del Estado nada tendrá que ver con el actual.
Un año después del gran apagón del 28 de abril, el llamado "cero energético" que dejó a oscuras A buena parte del país y parte de Francia y Portugal, seguimos sin una explicación oficial concluyente sobre lo ocurrido.
Don Luis Pedro Marco de la Peña, presidente de ADIF, y ADIF Alta Velocidad, declaró en el Senado que la rotura del raíl, incluso completa, es algo que no resulta extraordinario, pero él no cree probado que la tragedia de Adamuz fuera consecuencia de una rotura.
De lo que hoy narran los periódicos y mañana ampliaran los libros de Historia se nutren estos días las crónicas de tribunales. El arranque de la semana fue un alarde de togas y puñetas .
Trump sigue siendo Trump después del atentado, afortunadamente fallido. No son formas de cancelar al matachín de la Casa Blanca. Nada de balas. Mejor las instituciones, la voluntad del pueblo soberano o una aplicación motivada de la enmienda 25 de la Constitución.
Escrito estaba que la política era la guerra por otros medios, y quien lo ponga en duda que repase lo sucedido estos días tras alcanzar el PP y Vox un pacto para gobernar conjuntamente en Extremadura.
Qué duda cabe de que las sesiones de investidura de Guardiola en Extremadura, de Jorge Azcón en Aragón, de Mañueco en Castilla y León y, dentro de poco más de un mes, de Moreno Bonilla en Andalucía significan algo más que la consolidación de gobiernos autonómicos.
Lo de la "prioridad nacional", impuesto por Vox, aceptado de aquella manera por el PP en Extremadura y en Aragón, y criminalizado como retorno al fascismo, al nazismo o al infierno extremista es, como dicen los juristas cuando menos ambiguo, con escasa base legal y necesitado de reforma de leyes orgánicas, como la de Extranjería que, hoy por hoy, no tiene ninguna posibilidad por razones de aritmética parlamentaria.
¿Qué hubiera ocurrido si el plan para matar a Trump en la cena de los corresponsales hubiera podido salir adelante (cosa altamente improbable, claro)? Estados Unidos tiene una historia pródiga en magnicidios o en intentos de, y Donald Trump es la tercera vez que sufre un amago de atentado: si alguno de ellos hubiera triunfado, quizá la trayectoria del mundo hubiera sido algo diferente.
Han pasado ya cinco años desde la llegada de los fondos europeos y la pregunta sigue siendo incómoda: ¿dónde está el dinero? En este tiempo se han sucedido anuncios grandilocuentes, planes estratégicos y discursos oficiales que prometían una transformación histórica del modelo productivo español.
El agitado mundo de las encuestas se centra estos días en el resultado previsible de las elecciones andaluzas, así que apenas hay tiempo, lugar y recursos para abordar otros temas.
Indolencia no es indecencia. Pero los adversarios políticos del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, los mismos que los del PP, sugieren que usa la indolencia para encubrir su responsabilidad en el oscuro caso Gürtel que, junto a su ramificación policial (Caso Kitchen), acabó tumbandole en la moción de censura que supuso el salto a la fama de Pedro Sánchez (votación del 1 de junio de 2018 en el Congreso).
Es difícil sustraerse al desánimo ante el escenario de casos de corrupción, presuntos hasta sentencia firme pero impresentables a primera vista, que nutren estos días las crónicas de tribunales.
Pasé la tarde del día de Sant Jordi firmando libros y, sobre todo, repartiendo rosas en la caseta que Sociedad Civil Catalana había instalado a las puertas del parque madrileño de El Retiro.
Pedro I, El Mentiroso, es un genio insuperable en la mentira, pero no es muy hábil en el vocabulario. El otro día, debido a esa confusión, habló de que "Cataluña y España serán países más prósperos".
Nunca se comentará bastante el error que supuso la configuración de la actual normativa electoral que tenemos en España. Se 'fabricó' originariamente para impedir el ascenso de un tercer partido (entonces era el Partido Comunista) y provocó, de carambola, la sobrerrepresentación de los nacionalismos, al tiempo que dificultaba la gobernación del partido ganador.
Asistí, en el Congreso de los Diputados, a la sesión de control parlamentario en la que se estrenaba el nuevo 'número dos' del Gobierno de Pedro Sánchez, Carlos Cuerpo.
Insisto en mi entrega del 15 de abril ("Desbarajuste inmigratorio"). Nos escandaliza la maldita burocracia, el papeleo, las complicaciones digitales para no pocas personas de bajo nivel académico, las prisas políticas de un Gobierno que dicta decretos sin disponer los medios para aplicarlos y, por encima de todo, el hambre atrasada de papeles que padecen los inmigrantes que han venido a donde les trajo la necesidad.
Hace un año fallecía el Papa Francisco y unas semanas más tarde León XIV le sucedía en el pontificado. Francisco fue un Papa diferente, cercano, de alguna manera revolucionario, sobre todo en las formas, con una mirada nueva de concebir y conducir la Iglesia, con una opción preferencial por los pobres y por las periferias, por la fraternidad.