Desde la ejemplaridad de su alta magistratura, que ejerce con impecable ajustamiento al orden constitucional y a su propio catecismo ético, el rey Felipe VI, ha dicho que estamos viviendo días "oscuros".
El Congreso y el Senado -por mayoría absoluta en ambas votaciones- exigen a Pedro Sánchez que se someta a una cuestión de confianza o que convoque elecciones. Tras la votación en el Congreso la respuesta ha sido algo peor que un desplante: una burla.
Tiene razón Pedro Sánchez, que, ante la inminente celebración de un comité federal del PSOE considerado 'clave' para el futuro del partido y del Gobierno, dice que "no estamos en 2016", cuando él fue casi literalmente defenestrado de la sede de Ferraz y de la secretaría general del partido fundado por Pablo Iglesias hace 144 años.
Un dirigente político, que gobierne un país democrático, intenta que los ciudadanos sigan sus indicaciones por el respeto adquirido. Los dictadores, sean comunistas o fascistas, lo tienen mucho más fácil, porque no necesitan convencer a los electores, puesto que no hay elecciones, y obtienen la obediencia general de los ciudadanos, gracias al miedo que provocan.
La figura de Adolfo Suárez vuelve a sobrevolar la política española. Dentro de una semana, 3 de julio, se cumplen cincuenta años de la designación de Suárez como presidente del Gobierno, el primero democrático que iba a tener España en cuatro décadas.
Se puede hacer más contra la corrupción, reconoció Pedro Sánchez. Pero, en una larga sesión plenaria en el Congreso de los Diputados dedicada este miércoles fundamentalmente a esta cuestión, no especificó qué es lo que se puede hacer.
La campaña electoral de las generales arrancó este miércoles en el Congreso de los Diputados. El esperado debate recordó en las formas un mix entre "Cuestión de confianza" y "Debate sobre el Estado de la Nación".
El viaje a Canarias del Papa León XIV ha sido ejemplar. Ha denunciado el sórdido negocio de los que se lucran y hacen negocio con la vida de los migrantes o que permitamos que el Mediterráneo y el Atlántico se conviertan en cementerios para miles de personas y sigamos mirando para otro lado.
Las apuestas corrían ayer como galgos por redacciones, cenáculos y mentideros políticos: ¿sacará Pedro Sánchez este miércoles algún conejo de la chistera para contrarrestar la mala racha que llevan su Gobierno y él mismo?
El Gobierno estudia incorporar a la factura eléctrica información comparativa sobre el consumo de los vecinos más próximos al usuario. La medida se presenta como una herramienta para fomentar el ahorro energético, pero plantea interrogantes tan serios que resulta difícil entender cómo ha podido llegar siquiera a la mesa del Consejo de Ministros.
Uno de los efectos de la escalada de la desvergüenza en la España de Sánchez es el solapamiento de dos tareas en un medio de comunicación. La del cronista político y la del redactor de tribunales.
Todo el mundo se pregunta con qué saldrá Pedro Sánchez este miércoles en la importante sesión parlamentaria en la que tendrá que pronunciarse sobre varias cuestiones relacionadas con la corrupción en el mundo socialista: las cloacas del PSOE, la marcha de los casos Ábalos, Cerdán y Koldo, las acusaciones y las diatribas judiciales relacionadas con su mujer y con su hermano, el 'caso hidrocarburos'.
Dudo mucho de que alguien haya podido encontrar en algún medio o portavoz serio una defesa cerrada de la instrucción y las medidas dictadas por el juez Peinado, el infatigable perseguidor de Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno.
Ignoro si tras la visita del Papa León, las iglesias van a volver a llenarse, si va a crecer el número de jóvenes católicos o si va a resurgir la espiritualidad en un mundo cada vez más descristianizado.
Pasaron los tiempos en los que una visita del Papa, unas vacaciones veraniegas o un campeonato mundial de fútbol servían para distraer a la opinión pública, y a la publicada, de los sinsabores y trapisondas de la vida política y judicial nacional.
Un cálculo reciente establecía que en España son alrededor de 70.000 los ciudadanos que viven directamente de la política. Indirectamente, muchos más. A los cargos de los organismos oficiales: Gobierno, Congreso, Senado, Parlamento Europeo, comunidades autónomas, diputaciones, cabildos y ayuntamientos habría que añadir aquellos que trabajan para los partidos cobrando un sueldo.
Descrito por la Guardia Civil (UCO), la Policía Nacional (UDEF) y la Audiencia Nacional como supuesto jefe de una trama criminal por presuntos delitos relacionados con el caso Plus Ultra, amén de la pieza separada por el culebrón del joyero (supuestos de contrabando y delito fiscal), el expresidente habla al pueblo soberano como el esposo sorprendido en un caso de flagrante infidelidad:
¡No es lo que parece!
Dijo Felipe González, en una de sus frases memorables, que los ex presidentes del Gobierno "son como jarrones chinos". Que nadie se atreve a tirarlos, pero no sabe dónde colocarlos.
Hay resistencias heroicas y admirables, como la del soldado que soporta la tortura hasta la muerte por no dar información al enemigo, o la del creyente, que prefiere seguir soportando el martirio antes de abjurar de su religión.
Se está haciendo viral estos días un antiguo dibujo del 'cartoonist' Ramón en la desaparecida Hermano Lobo. Desde su tribuna, el prócer plantea a sus oyentes, los ciudadanos: "nosotros o el caos"; "el caos, el caos", responde la multitud.
Nunca había sido tan directo ni tan contundente el aspirante a la Moncloa, Núñez Feijóo, como lo fue este miércoles en la habitual sesión de control al Ejecutivo. Estas fueron sus pedradas verbales contra el todavía presidente del Gobierno: "Usted tiene miedo a la democracia", "usted no es un demócrata", "usted es un cobarde".
Salgo de la sesión de control parlamentario al Gobierno y solo me sale del alma escribir lo siguiente: lo siento mucho, pero Pedro Sánchez, que ha gobernado bien en algunos aspectos, pero desastrosamente mal en lo que atañe a una política moral, ética y estética, se tiene que marchar.
Desde hace bastante más de un año, está en el Congreso el proyecto de ley de Transparencia e Integridad en la actividades de los grupos de interés, que ya decayó en la legislatura anterior y que, salvo milagro imposible, la legislatura terminará también sin que se apruebe.
Durante la Transición las redacciones de algunos periódicos volvieron a ser una réplica de los Consejos de Ministros como lo habían sido en tiempos de la República y la Restauración. Allí, tras acalorados debates envueltos de humo -entonces se fumaba en todas partes- se nombraban y cesaban ministros de manera virtual.