Pudiera ser que los dirigentes sindicales de Comisiones Obreras, y Unión General de Trabajadores, tengan una salud tan envidiable que, en los últimos meses, no hayan tenido necesidad de ir al médico. Y que esa envidiable salud de hierro fundido se haya extendido, también, a las personas de su alrededor, familiares y amigos. Sólo así se puede entender que no tengan noticia de que unos 300.000 médicos españoles se encuentran en huelga. Seguramente, si estuvieran en huelga 300.000 conductores de camión, o 300.000 empleados de banca, se hubieran enterado, y como ellos luchan por abolir las clases sociales, no puedo creerme que sean elitistas, y consideren que la huelga de un médico tiene menos importancia que la de un transportista.
El caso es que, el pasado uno de mayo, se marcharon a Málaga, a celebrar el día del Trabajador, y no tuvieron ni una palabra de recuerdo a los médicos -en su lucha por evitar las guardias de 24 horas, que a ellos les quita el sueño y a los pacientes les puede quitar la vida- prueba de su magnífica salud o a una clamorosa falta de comunicación interna, porque esta es una huelga que preocupa a toda España. Recuerdo una huelga de hostelería -de la que me tocó informar, a pie de calle- y observé cómo actuaban los llamados comités de información sindical. Los componentes del comité de información eran gente fuerte y musculosa, no exhibían un ejemplo de gran cortesía, y entraban en una cafetería abierta, preguntaban por el dueño o el encargado, y le decían que tenían que cerrar en media hora. Sin una sonrisa.
Como soy bajito, y no muy fuerte, entendí que jamás podría emprender una carrera sindical con horizontes esperanzadores, si empezaba en un comité de información, que es lo que, teóricamente, más me iba a mis conocimientos. Los médicos no han enviado comités de información a clínicas y hospitales, para forzarles a cerrar. No hay ningún hospital o clínica cerrada. Pero la huelga, claro, afecta a los enfermos y, sobre todo, a la clase trabajadora. Me extrañó, también, que los sindicalistas criticaran al presidente de la autonomía de Andalucía, en vísperas de la campaña electoral, como si estuvieran al servicio de la candidata del PSOE, pero mucho más esa ignorancia, ese desprecio, a esos 300.000 médicos, aunque ellos parece que nunca vayan al médico.
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