Un algoritmo logra controlar la hipertensión

Un algoritmo logra controlar la hipertensión

Sigue a MadridActual en Google
Añadir a mis fuentes favoritas

Un nuevo programa desarrollado en Estados Unidos ha demostrado que mejorar el control de la presión arterial puede traducirse en miles de vidas salvadas y enfermedades graves evitadas.

El estudio, liderado por la Universidad de California en San Francisco y publicado en BMJ Open Quality, ha evidenciado que una herramienta digital integrada en el sistema sanitario ha elevado el control de la hipertensión del 68,5% al 74% en más de 90.000 pacientes.

Este avance supone que cerca de 4.860 personas adicionales lograron estabilizar su presión arterial, lo que se traduce en la prevención estimada de 72 ictus, 48 infartos y 38 muertes, según explicó el investigador principal, el doctor Sandeep P. Kishore.

La clave está en el denominado Algoritmo de Medicación para la Hipertensión UC Way, un sistema que guía a los médicos en la prescripción de tratamientos de forma progresiva, ajustando dosis y combinaciones según cada paciente. La herramienta, implantada en 2023, está integrada en las historias clínicas electrónicas y ha sido diseñada por un equipo multidisciplinar.

Más allá del impacto clínico, los investigadores subrayan el valor humano de estos resultados: menos ingresos hospitalarios, menos discapacidades y más calidad de vida para los pacientes.

La hipertensión afecta a casi la mitad de los adultos en Estados Unidos y es una de las principales causas de muerte, al estar relacionada con enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares o problemas renales. Sin embargo, solo la mitad de los pacientes consigue controlarla adecuadamente.

El estudio también pone de relieve las desigualdades en salud. Aunque el programa mejoró los resultados en población negra —del 63,4% al 67,3%—, persisten diferencias importantes, lo que evidencia la necesidad de estrategias más específicas.

Los expertos recuerdan que, junto al tratamiento médico, el control de la hipertensión depende en gran medida de hábitos saludables: reducir el consumo de sal y alcohol, hacer ejercicio regularmente, mantener un peso adecuado y abandonar el tabaco.