Tramo final de la campaña andaluza. Las últimas encuestas coinciden en adelantar una mayoría del PP (55 escaños o más), cuyas siglas aparecen enterradas en el discurso y en la imaginería electoral del candidato, Juanma Moreno Bonilla. No es nuevo cuando el candidato vende más que la sigla. Tampoco puede molestar a Núñez Feijóo, aspirante a La Moncloa como líder de ese partido, puesto que él hacía lo mismo en sus paseos militares por las urnas gallegas.
Sin margen para el error cabe anticipar la cuarta caída del PSOE en la secuencia electoral ideada por Núñez Feijóo para dejar en evidencia a Sánchez en otros tantos territorios. Cuarto de cuatro: Aragón, Extremadura, Castilla y León y Andalucía. Además, la cita con las urnas andaluzas cursará de telonera de las elecciones generales, que tampoco pintan bien para la causa del PSOE.
Peor pintan para la causa personal de un Sánchez políticamente amortizado. Es quien se examina por persona interpuesta porque María Jesús Montero es su alter ego en el PSOE y su alter ego cesante en el Gobierno. Como aspirante a presidir la Junta de Andalucía tiene todo en contra: los sondeos, las apariencias, la justicia poética y su pobre desempeño durante la campaña.
Sin embargo, juega con la fantasía de remontar el vuelo si los 600.000 andaluces que votaron al PSOE en las generales de 2023 sin haberlo votado en las autonómicas de 2022 no vuelven a desmarcarse en las elecciones del domingo que viene.
Ya podrá celebrarlo si al menos consigue quedarse con los 30 escaños heredados de la legislatura anterior, que ya fue el peor resultado en la historia del PSOE en un territorio tradicionalmente escorado a la izquierda de toda la vida. Claro que, aunque la fantasía funcione, aun puede hacerlo peor. Quiero decir que el equipo de Montero siempre está a tiempo de seguir cometiendo errores. Por ejemplo, no cerrarle la boca al presidente catalán, que insiste en participar en la campaña andaluza sin moverse del palacio de la Generalitat.
Como lo oyen. Este fin de semana a Illa no se le ocurrió otra cosa que retar al candidato del PP a la Junta, Juanma Moreno, a debatir sobre financiación autonómica según el modelo pactado con ERC y que está congelado a la espera de que pasen las elecciones andaluzas.
¿A quién se le habrá ocurrido que eso favorecerá la campaña de María Jesús Montero?
Ya si eso, que el compañero Illa vaya a Sevilla en carne mortal a convencer a los andaluces de que saldrán ganando si se apuntan al modelo concertado por los socialistas con el nacionalismo catalán. Pero no creo que, llegado el caso, Montero permitiese semejante despropósito.
Madrid Actual no se hace cargo de las opiniones de sus colaboradores, que no tienen por qué coincidir con su línea editorial.