El aumento del uso de baterías de iones de litio eleva la preocupación por la seguridad en los hogares.
La proliferación de baterías de iones de litio en teléfonos móviles, patinetes y bicicletas eléctricas ha generado creciente alarma entre los servicios de seguridad españoles por el riesgo de sobrecalentamientos, fallos durante la carga e incendios de propagación rápida en los hogares.
El problema radica en que estas baterías concentran mucha energía en un volumen muy reducido y pueden descontrolarse si sufren daños físicos, se exponen a temperaturas altas o se cargan incorrectamente, liberando calor de forma peligrosa.
Los servicios de extinción de incendios advierten contra dejar los dispositivos bajo luz solar directa, dentro de vehículos durante el verano o próximos a radiadores. Asimismo, desaconsejan cargarlos sobre camas, sofás o cojines, superficies que impiden la ventilación adecuada y favorecen el acúmulo de calor.
La carga debe hacerse sobre superficies planas y no inflamables —mesas o suelos de baldosa— utilizando exclusivamente cargadores homologados. Los accesorios falsificados o en mal estado pueden causar sobrecargas, arcos eléctricos y cortocircuitos que deriven en incendios.
Una vez finalizada la carga, es recomendable desconectar el cargador de la red. Si el dispositivo experimenta un calentamiento anómalo, debe interrumpirse inmediatamente la conexión eléctrica.
Los especialistas desaconsejan manipular baterías o intentar reparaciones caseras. En el caso de patinetes y bicicletas eléctricas, el riesgo se multiplica por la mayor cantidad de energía almacenada, por lo que conviene cargarlos en espacios exteriores o bien ventilados, alejados de las rutas de evacuación.
La instalación de detectores de humo en pasillos y dormitorios puede ser decisiva para actuar a tiempo ante un incendio doméstico. El mantenimiento regular y el uso responsable siguen siendo las defensas más efectivas para convivir de forma segura con esta tecnología.