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Consigna: Unidad

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El santo y seña de aquí a que se aprueben unos presupuestos que, al presentarlos en la Unión Europea, ni les dé la risa, ni les provoquen náuseas, va a ser la unidad. Y olvidar la ideología en aras, según Pedro Sánchez del bien supremo.

El bien supremo no es Dios, porque nuestro Gobierno es laico, como mis perros, que han sido todos laicos; no es España, porque algunos de los que apoyan al Gobierno, ni siquiera pronuncian esa palabra para evitar que les aparezca un sarpullido por el cuerpo. Tampoco es la República, porque eso sería muy descarado. No. El bien supremo -y aquí Pedro Sánchez ha tenido un inusitado ataque de sinceridad- es que él pueda aguantar los 40 meses que quedan de legislatura.

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Se equivocan quienes dicen que el presidente miente en cuanto abre la boca, y prueba de ello es que no ha tenido empacho alguno en marcar el objetivo, que no pasa por el levantamiento de la economía o el retroceso de la ferocidad de la pandemia, sino por la permanencia de Pedro Sánchez en su cargo.

Y quien se atreva a poner reparos a esa unidad, por motivos ideológicos, por sentido común, por oponerse a unas cuentas que pueden rozar el disparate, está claro que de él será la culpa de los muertos, del desempleo y de la ruina.


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