Cuando llegó el 'Guernica' a España, Pedro I el Mentiroso tenía nueve años. Y el hombre que urdió, trabajó y logró que el 'Guernica' de Picasso saliera del MoMA de Nueva York y llegara a España fue Javier Tusell, que había cumplido los 36 y, hacía cuatro años, ya era catedrático de Historia Contemporánea.
Me he acordado de aquellos días -y otros años anteriores- al ver el posado de Pedro I el Mentiroso ante 'el último exiliado', porque, ignoro el autor de la frase, pero algún periodista llamó al cuadro 'el último exiliado', y la afortunada metáfora tuvo éxito.
Un año antes de la llegada del 'Guernica', que se urdió en medio de un gran secreto, le pregunté a Javier Tusell si era verdad que iba a venir el cuadro de Picasso. Estábamos en la presentación de algún libro, y Javier había pedido excedencia en la universidad para ser nombrado director general del Ministerio de Cultura. Aunque parecía muy extrovertido, también era prudente y, mirando la proximidad de quienes nos observaban, cerró sin énfasis los ojos y asintió levemente con la cabeza. Entendí la respuesta y ya no le pregunté más.
Javier había aprendido prudencia en la clandestinidad de su militancia en la democracia cristiana. Aun así, se le abrió expediente en la universidad por antifranquista y por luchar contra el SEU (Sindicato Español Universitario), tan franquista como comunista es hoy Comisiones Obreras. Y no lo digo como crítica, porque en aquellas fechas los únicos que luchaban contra la dictadura eran los comunistas y los demócrata-cristianos, y se castigaba con mucho más rigor a los comunistas, que sufrían algo más que expedientes y extorsiones, y eran hostigados con cárceles y torturas. El PSOE entonces estaba de vacaciones y no saltó a la palestra hasta ocho o nueve años después, cuando Felipe González fue nombrado en Suresnes secretario general.
Javier Tusell nunca posó ante el 'Guernica'. Hay una foto en la que está, pero no en solitario, sino junto a su ministro de Cultura, Íñigo Cavero, Paloma Picasso y su marido. Por eso, al ver el posado de Pedro I el Mentiroso, me he acordado de Javier Tusell, al que hoy, sin duda, calificarían de peligroso miembro de la 'fachosfera', sin reconocer que España no se construye con muros, sino con la conciliación, la cultura y el trabajo, que requieren mucho más esfuerzo que posar unos minutos ante un cuadro.
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¿Crees que la política actual debería inspirarse más en figuras como Javier Tusell, que apostaron por la conciliación y la cultura por encima de las divisiones?
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