Teníamos nostalgia, en Ucolandia, de la UCO. La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil regresa, nada menos que deteniendo a quien fuera chófer de Pedro Sánchez en la agónica campaña de las primarias.
Sí, el viejo tema de las comisiones de obras públicas y transportes (entre otras cosas), ya sabe usted. El tal Cristian Corvillo, nombre del chófer, una novia de Ábalos y Koldo, siempre Koldo, y unos presuntos pagos al delincuente para 'hundir a Pedro Sánchez' son cuestiones que han regresado a las portadas, opacando otras cosas que nos parecían el sumun de las irregularidades. ¿Es casual la reaparición aquí y ahora de la UCO? Quizá no, pero eso ¿modifica el fondo del asunto?
Pues no. A mí, que los agentes o los jueces actúen o, como parece ser el caso en algún 'affaire' judicial, dejen de actuar en momentos de especial sensibilidad política me parece también secundario, aunque sigo sin entender que Santos Cerdán y Leire Díez sigan paseando por las calles como si tal cosa, con la cantidad de preguntas que me parece que tienen que responder ante un juzgado. Y sigo sin saber nada de ciertas joyas cuyo origen, increíble, se sigue discutiendo. Pero lo importante, lo trascendente, es que aquí se está destapando una escandalera de corrupción de todos los diablos y el tema está lejos de cerrarse porque Ábalos y Koldo estén en la cárcel. La legislatura del 27 será la de las grandes revelaciones sobre lo ocurrido en la legislatura del 23.
Sí, me faltaban las fotografías pixeladas de los agentes de la UCO registrando la casa de Ábalos en Valencia, o conduciendo amablemente al señor Corvillo -con quien Pedro Sánchez dijo 'no tener nada que ver'- al coche policial. Me estaban faltando esas portadas de los diarios narrando hechos lamentables protagonizados por quienes nunca deberían haber metido la mano, y más cosas, en la caja o en la cosa pública.
Tiene más mérito la labor de la UCO si consideramos que, para colmo, sus jefes orgánicos siguen ahí, sutilmente enfrentados a la Unidad. Ni la directora general ni el DAO se han movido de sus asientos oficiales con toda la que ha caído en la Benemérita. En fin... Bueno, el caso es que vuelve la UCO cuando faltan pocos días para las elecciones acaso más decisivas desde aquellas que dieron paso a las constituyentes; en 2027 hará cincuenta años. Incluso este aniversario 'redondo' es, por si hiciera falta, una muestra de que hay que resetear esta democracia. Bienvenida sea la UCO, reaparezca por lo que reaparezca, a la campaña más extraña del mundo, que a saber en qué desembocará dentro de tres semanas.
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¿Crees que la reaparición de la UCO en la campaña electoral responde a una coincidencia o hay algo más de fondo en el timing político?
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