
La noruega Nina Lykke, traducida a diecinueve idiomas, pregunta ¿Dónde están los adultos?
Nina Lykke (Trondheim, 1965) es una escritora noruega, crecida en Oslo y formada en Copenhague. Entre 1997 y 2003 formó parte del consejo editorial de la revista feminista “Utflukt”, aunque no fue hasta 2010 cuando definitivamente debutó en la literatura con la colección de cuentos “Orgien, og andre fortellinger” (Orgía y otras historias). Su gran salto llegó en 2016 con “Nei og atter nei” (No y mil veces no) que ganó el premio de la crítica joven convirtiéndose en un éxito en distintos países europeos. Sus novelas han sido traducidas a diecinueve idiomas: en España la primera novela que apareció fue “Estado de malestar” de la mano de la editorial Gatopardo.
Lykke es una de las autoras noruegas más leídas, con una obra marcada por el humor y la sátira, a la vez que no pierde de vista la seriedad y complicidad con el lector. Con “¿Dónde están los adultos?” (Gatopardo, 2026) explora temas que interpelan a cualquier persona que se encuentre con este libro, sin excepciones: se vuelve sobre las relaciones familiares y de pareja. Ida es el nombre de la mujer que nos lleva de la mano desde el inicio, capítulo tras capítulo. Ella es psicóloga, concretamente, terapeuta de parejas, mientras ella misma va por su segundo divorcio. Comenzamos viendo la cuna de la ironía cómica entre sus palabras. La narración muestra una mirada cínica, llena de suspicacia hacia el exterior, de inconformidad e incluso incomodidad ante ello. Y aun así, es una historia que va más allá de una crítica puntual a los padres, a los hijos, a su nuevo tipo de relación o a los adultos.
Ida, es madre, hija y adulta y se encuentra en el torbellino profundo de la incertidumbre: el deseo de saber qué significa hacer las cosas bien. Como hija se descubre en Ida la preocupación de una persona que nunca terminó de encontrarse con su madre. Ella misma se sorprende en busca de patrones en las demás relaciones que mantiene su madre con su otra hija Line (hermana de Ida), con la hija de Line, que es su ojito derecho, e incluso en las interacciones con extraños, todo ello con el fin de descubrir qué es lo que le hace a su madre sentirse relajada. Y con la intención de encontrar cómo convertir su relación en algo mejor, hasta que su madre enferma. Es entonces cuando este acertijo pasa a segundo plano, y conocemos a una Ida que debe enfrentarse a la mayor de las dificultades: el perdón a uno mismo. La protagonista vive el luto físico de la madre, asegurándose de mantenerla viva en su memoria, manteniendo conversaciones con ella que se presentan como guiños durante la narración, a la vez que sufre el luto emocional, simbólico, de su hijo, el cual decidió alejarse de ella hace mucho tiempo y que vuelve con una sencilla pregunta: “¿Puedes charlar un rato?”. En este punto de la novela, se consigue entender la habilidad de la noruega para plasmar en su escritura la sensación de colapso y superposición mental cuando un problema que tiene un origen parecido se presenta en distintas situaciones.
Una historia profunda atraviesa el juicio del yo a través del análisis de la mirada de la familia. ¿Son nuestra familia las personas que más nos conocen? ¿Dicta nuestra relación con ellos el nivel de bondad del que gozamos? En varias ocasiones, Ida se plantea si el resultado en sus relaciones con su madre e hijo es que ellos han visto en sus entrañas su peor versión, y son ellos los que en todo su derecho se han quitado el velo del engaño sobre la verdadera persona de Ida. La fricción entre el duelo, el ego, el amor, la duda, el menosprecio y la pérdida de control y decisión en la vida adulta, junto a un análisis meticuloso de las situaciones cotidianas y una escritura sencilla y reconfortante la convierten en una lectura casi obligatoria. “¿Dónde están los adultos?” resulta una novela magnífica en su lectura desde la adultez temprana, en esa etapa de desconcierto y limbo, hasta la formalización propia de esta misma, de la cual Lykke deja claro que es una igual de conflictiva y necesaria de atención como cualquier otra. Existe un momento en el que Ida habla del dolor de la muerte de su madre diciendo: “Hoy la llevo dentro, como una vez ella me llevó a mi dentro primero”. Es exactamente eso lo que hace esta novela: primero te lleva ella entre los hilos de su historia, para luego tener que llevarla el propio lector para siempre dentro de sí.
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
¿Te has visto reflejado en algún momento en las dudas de Ida sobre qué significa ser un adulto de verdad?
¿Crees que la familia es quien mejor nos conoce o es precisamente eso lo que a veces nos aleja de ellos?
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