Sánchez no perdió la oportunidad de decepcionar por segunda vez

Sánchez no perdió la oportunidad de decepcionar por segunda vez

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Cualquiera podría pensar que la convocatoria de un comité federal del PSOE, máximo órgano del partido entre congresos, precisamente en los momentos de mayor agonía para el partido, tendría como misión casi obligatoria la convocatoria inmediata de un Congreso extraordinario, y que su secretario general tendría una panoplia de propuestas que hacer a sus militantes.

Nada de esto ocurrió en la sesión, dicen que bastante plácida, del comité este sábado, ante el que Pedro Sánchez, que mostró una vez más tener un control casi absoluto del partido, prácticamente calcó su intervención, para mí decepcionante, del pasado miércoles en el Congreso de los Diputados: muy escasa -más bien nula-autocrítica, ausencia de medidas regeneracionistas, pasando como casi de puntillas por los casos de corrupción que se hallan ante los tribunales, negando los asuntos que han llevado ante ellos a su mujer y a su hermano. Y, claro, siempre defendiendo la inocencia de Zapatero.

He dicho que, para mí, aquella intervención del pasado miércoles, y por ende la de este sábado ante el comité federal, fueron decepcionantes. Sánchez promete atajar los casos de corrupción, pero no dice cómo: ni el partido se ha querellado contra la 'fontanera' Leire Díez y otros encausados, como el propio ex portavoz y director de comunicación del PSOE, ni ha relevado a su gerente, imputada en el 'caso cloacas' del PSOE, ni se ha personado como acusación particular con sus dos ex secretarios de Organización, ni parece pensar en elevar el perfil de los actuales responsables socialistas: por ejemplo, he comprobado que incluso militantes locales destacados (algún alcalde, sin ir más lejos) desconocían por completo el nombre de la actual secretaria de Organización, la heredera del cargo de Santos Cerdán y José Luis Ábalos.

Parece lógico que Sánchez quiera minimizar lo que ya no es posible disimular, la enorme gravedad de los casos de corrupción que afectan a su partido y en cierta forma a su Gobierno. No cabe desconocer que los ministros del Interior (caso UCO-Guardia Civil), energía, vivienda, función pública, Justicia y Exteriores (relación con Trump, Israel*), al menos, tienen planteados serios retos nacionales y/o internacionales y que, sin embargo, una cierta parálisis les afecta, como al resto del Ejecutivo, mucho más preocupado por los temas judiciales que por la gobernación del país.

Pero la verdad es que el encuentro del comité federal fue, a mi entender, frustrante, y que una vez más se repitió la soledad del presidente castellano-manchego, García Page, en sus planteamientos críticos, que incluyen la petición de elecciones adelantadas. El PSOE parece un cuerpo sin alma, sin iniciativas, sin ideas, un partido en el que los militantes e incluso los dirigentes medios dicen unas cosas en privado y las callan en público. Y esto es una mala receta para la buena marcha del PSOE, que debería recordar más frecuentemente lo que les ocurrió a sus correligionarios franceses, italianos o griegos, por poner apenas tres ejemplos. Desde luego, no será así como Sánchez se consolide como el dirigente del socialismo mundial.


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