Madrid se prepara para recibir una nueva edición de FUJIKINA, el festival europeo de fotografía impulsado por Fujifilm, que se celebrará los días 23 y 24 de mayo en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM). Más que un evento, FUJIKINA se plantea como un punto de encuentro para la comunidad fotográfica en todas sus formas: desde profesionales consolidados hasta aficionados, estudiantes o creadores de contenido que entienden la imagen como lenguaje y herramienta de expresión.
La llegada de FUJIKINA a Madrid no es casual. El evento forma parte de un recorrido internacional que, en los últimos años, ha pasado por ciudades como Berlín, Londres, Estocolmo o Barcelona, consolidándose como una de las citas más relevantes del sector en Europa. Su espíritu, de hecho, recoge el legado de Photokina, la histórica feria de Colonia que durante décadas marcó el pulso de la industria fotográfica mundial entre 1950 y 2018. FUJIKINA recoge esa herencia, pero la adapta a un formato más contemporáneo, abierto y experiencial.
En este sentido, desde la organización se insiste en que no se trata únicamente de un evento de marca. La voluntad es ir más allá de la exhibición tecnológica para construir un espacio de proximidad con la comunidad. “Intentamos buscar la cercanía con la gente que colabora con nosotros”, señalaba José Márquez, Product & Project Manager de Fujifilm, subrayando así que la fotografía no es solo el eje temático, sino la identidad misma del proyecto.
El programa de FUJIKINA Madrid 2026 responde a esta idea de apertura y transversalidad. Durante dos días, el COAM se convertirá en un espacio dinámico donde convivirán conferencias magistrales, charlas prácticas, talleres, demostraciones en directo, paseos fotográficos y zonas de experimentación. A esto se suma la posibilidad de probar equipos de última generación –desde cámaras compactas premium hasta sistemas de gran formato– con el acompañamiento de técnicos especializados.
Entre los participantes confirmados figuran nombres clave de la fotografía española contemporánea como Alberto García-Alix, Estela de Castro o Samuel Aranda, junto a otros perfiles que aportan diversidad de enfoques y trayectorias. Es una marca que se involucró en mi proyecto desde el primer momento. Crean comunidad y te acompañan de forma muy humana”, explicó De Castro a los periodistas en la presentación del evento. Esta percepción conecta con la voluntad de FUJIKINA de generar un entorno accesible, donde el intercambio de experiencias tenga tanto peso como la exhibición de novedades.
Pero FUJIKINA no se limita a los días centrales del evento. Uno de los aspectos más relevantes de esta edición es su extensión en el tiempo y su integración en la agenda cultural de la ciudad. Desde el 28 de abril, varias semanas antes del encuentro principal, se activará una programación expositiva que amplía el alcance del festival. La primera de estas muestras estará comisariada por Matías Costa, y se plantea en diálogo con una segunda exposición prevista para el mes de junio. Esta idea de diálogo entre exposiciones no es casual. Desde la organización se ha querido generar conexiones entre distintas miradas y generaciones de fotógrafos, creando un relato que trascienda lo puntual.
La colaboración con PHotoESPAÑA refuerza esta dimensión cultural y de apoyo al talento emergente. A través de programas como “Descubrimientos”, el festival se convierte en una plataforma para dar visibilidad a nuevos fotógrafos, facilitando que presenten sus trabajos ante profesionales del sector. Este año, además, el proyecto ganador recibirá equipo de Fujifilm como impulso concreto a su desarrollo.
En esa línea, el evento mantiene un fuerte compromiso con la accesibilidad. Muchas de las actividades serán gratuitas, lo que facilita la participación de un público amplio y diverso. Esta apertura refuerza el carácter transversal de FUJIKINA, que no se dirige exclusivamente a profesionales, sino a cualquier persona interesada en la imagen y sus posibilidades.
Madrid, además, no es solo el escenario, sino también parte de la identidad de esta edición. El clavel, símbolo profundamente asociado a la ciudad, se convierte en un elemento representativo del evento, reforzando su vínculo con el contexto local. De este modo, FUJIKINA no se limita a aterrizar en una ciudad, sino que busca integrarse en su tejido cultural.
Otro de los aspectos destacados es la implicación de instituciones y entidades del sector. La colaboración con organizaciones como PHotoESPAÑA o Fundación MAPFRE contribuye a consolidar el evento como una plataforma que conecta distintos ámbitos: el artístico, el educativo, el profesional y el tecnológico. Esta convergencia es clave para entender la propuesta de FUJIKINA, que apuesta por un enfoque híbrido y abierto.
En conjunto, FUJIKINA Madrid 2026 se presenta como una experiencia que va más allá de la programación convencional de un festival. Su propuesta combina exhibición, formación, experimentación y comunidad en un formato que refleja la evolución de la fotografía como disciplina. Ya no se trata solo de imágenes, sino de las historias, los procesos y las personas que hay detrás de ellas.
En un momento en el que la producción visual es más accesible que nunca, encuentros como FUJIKINA adquieren un valor especial: ofrecen un espacio para detenerse, compartir y reflexionar sobre el papel de la fotografía en la sociedad contemporánea. Madrid será, durante esos días –y las semanas previas–, el escenario de esa conversación.