Se va aproximando el final de la presente temporada de conciertos, y es el momento en que ya se empiezan a conocer los ciclos que van a componer la siguiente. La primera en presentarse en un acto que tuvo lugar el miércoles 22 de abril, en el mirador del Museo Thyssen, ha sido la de Ibermúsica, quincuagésimo séptima de la serie que fundara Alfonso Aijón y hoy comanda Llorenç Caballero. Una temporada ambiciosa, variada, con 24 conciertos (22 sinfónicos y 2 recitales de piano) más dos conciertos extraordinarios y una nueva entrega (la cuarta) del encomiable empeño que constituye el ciclo “Km 0”, con cuatro conciertos de pequeño formato en que se impulsa el talento de jóvenes intérpretes y compositores.
En los conciertos sinfónicos, hay que destacar que cinco orquestas (Filarmónicas de Nueva York y Londres, Filarmónica Checa, Philharmonia Orchestra y Royal Concertgebouw Orchestra) ofrecerán dos conciertos cada una, de forma que su presencia se asegura en las dos series (Arriaga y Barbieri) del ciclo. Más excepcional aún es la cuádruple presencia de una agrupación formidable, como la Staatskapelle de Dresde. Tiene su razón de ser, como veremos inmediatamente.
En 2027 se cumplen doscientos años de la muerte de Beethoven, y es obvio que la efeméride tenía que encontrar eco en las temporadas sinfónicas y giras orquestales. Mucho Beethoven nunca es demasiado, aunque haya algunos que se empeñen en cancelarlo. El plato fuerte Beethoveniano lo trae, precisamente, la Staatskapelle de Dresde con su titular, Danielle Gatti (que también actúa este año, el mes que viene, con dos conciertos de la mayor enjundia), porque esa cuádruple presencia nos permitirá escuchar íntegro el ciclo sinfónico del compositor de Bonn.
Eso sí, la cosa será un “tour de forcé”, porque lo clásico es ofrecerlas en cinco conciertos, y esta vez será en cuatro, pero incluyendo además una obra de estreno en cada concierto (debidas a Ianotta, Torres, Panfili y Widmann). Incluso omitiendo algunas repeticiones de las prescritas en la partitura, serán conciertos más largos de lo habitual. Para quien suscribe, y tratándose de Beethoven, ningún problema.
Pero hay más Beethoven que el sinfónico. Escucharemos también el “Tercer Concierto para piano y orquesta” (el gran pianista noruego Leif Ove Andsnes con la Philharmonia y Esa-Pekka Salonen en el podio) y la “Sonata nº 32 para piano” (en un sabroso recital de la francesa Hélène Grimaud, completado con la “Sonata D 960” de Schubert), para terminar la temporada con otro monográfico beethoveniano: “Fantasía Coral”, “Misa en do mayor” y “Triple Concierto”, con tres solistas de lujo (Sir András Schiff, Jean Guihen Queyras e Isabelle Faust) y la Constellation Choir & Orchestra bajo la batuta de Sir John Eliot Gardiner, que también actúa en la presente temporada.
La oferta es variada y de espectro temporal amplio. Hay representación del barroco (“El Mesías” de Händel, por una de sus intérpretes más cualificadas, Emmanuelle Haïm, al frente de la orquesta y coro Le Concert d’Astrée, que ella misma fundó), pero también, como sería esperable, por el gran repertorio sinfónico, desde Mendelssohn (“Sinfonía nº 5” por el Musikkollegium Winterthur con Roberto González-Monjas) hasta Rachmaninoff (“Danzas Sinfónicas”, por la Filarmónica Checa con Bychkov), pasando por Mahler (“Quinta”, por Dudamel y la Filarmónica de Nueva York, que también ofrecen otra “Quinta”, la de Prokofiev), Sibelius (otra “Quinta”, por la Filarmónica de Londres con Edward Gardner, y la “Primera”, por Salonen), Chaikowski (Sinfonía Manfred, por estos mismos intérpretes, y “Sexta”, por Viotti al frente de la Filarmónica Neerlandesa),
Smetana (selección de “Mi Patria” por Bychkov; algunos aún recordamos su sensacional interpretación del ciclo completo con la Nacional), Bruckner (“Sexta”, por Salonen), Dvorák (“Sinfonía del Nuevo Mundo”, por la Filarmónica della Scala con Chailly, “Séptima”, por Mäkelä con la Orquesta del Concertgebouw), Schumann (“Primera”, también por el joven maestro finlandés, junto a la “Fantástica” de Berlioz), Strauss (“Don Juan”, “Till Eulenspiegel” y “Danza de los siete velos de Salomé”, por Marc Albrecht con la Sinfónica de Amberes, más las “Cuatro últimas canciones”, con Elisabeth Teige y “Suite orquestal de Elektra” por Pons, que hace tres años ofreció esta misma obra con la Nacional, y ahora la presenta al frente de la Deutsche Radio Philharmonie) y Stravinski (“El pájaro de fuego”, por la Sinfónica de Berna y Krzysztof Urbanski).
Además de los estrenos insertados en los cuatro conciertos de las sinfonías de Beethoven, se escucharán estrenos (o “casi” estrenos) de Di Castri, León, Dubugnon y Jeths. Y podremos escuchar partituras muy poco transitadas, como la Obertura “Helios” de Carl Nielsen y el “Concierto para violín” de Salonen, con el propio autor en el podio y Leila Josefowicz como solista. Tampoco es muy habitual “On the transfiguration of souls”, de Adams. Interesante también la posibilidad de escuchar los dos “Conciertos para violonchelo” de Dmitri Shostakovich (por Sol Gabetta y Gautier Capuçon).
Las orquestas más destacadas son las cinco que hacen dos conciertos cada una más la ya citada Staatskapelle de Dresde. Entre las restantes, probablemente sean la Filarmonica della Scala, la Deutsch Radio Philharmonie, la Filarmónica Neerlandesa y la Constellation de Gardiner, las que presenten, a priori, mejores expectativas.
El plantel de directores reúne a muchas de las batutas de más fuste del panorama actual: Chailly, Bychkov, Salonen, Gatti, Mäkelä, Dudamel. Puede echarse de menos a Thielemann, Harding, Fischer o Järvi, por ejemplo, pero es obvio que no puede esperarse que vengan todos los años. Ni un pero a la lista de pianistas: además de los ya citados Grimaud, Andsnes y Schiff, contamos con Abduraimov (“Tercero” de Rachmaninoff, nada menos), Fujita (“Burkeske” de Strauss) y el joven Yunchan Lim, cuyas grabaciones están deslumbrando (con buena razón), que ofrecerá un recital con cinco sonatas de Mozart. Entre los chelistas, a los mencionados Queyras, Gabetta y Capuçon, hay que añadir al madrileño Pablo Ferrández (“Concierto” de Elgar, que también escucharemos a Capuçon) y a Daniel Müller-Schott, que ofrecerá el “Doble concierto de Brahms” junto a su buena amiga Julia Fischer al violín.
Fischer, que en el segundo de los conciertos en que participa ofrecerá el “Concierto para violín” de Brahms, encabeza el elenco distinguido de violinistas. Ya mencionamos a Josefowicz e Isabelle Faust, y hay que añadir a Lisa Batiashvili (Sibelius) y el formidable Augustin Hadelich (Bruch, “Concierto nº 1”).
Dos conciertos extraordinarios, fuera de abono, para terminar. La Filarmónica de Munich, con su titular, Lahav Shani, al frente, presenta lo que apunta a ser una velada magnífica: “Concierto para violín de Brahms”, nada menos que con Anne-Sophie Mutter como solista, y “Sinfonía nº 9 La Grande” de Schubert. El otro, un clásico: “los Niños Cantores de Viena”, con su titular, Manolo Cagnin, ofrecerán una sesión matinal con eso que se suele llamar “greatest hits”. Por su parte, el ciclo Km 0, a desarrollar en el Auditorio del Centro de Cultura Contemporánea Condeduque, incluirá recitales de Cristina Montes (arpa), Elisa Urrestarazu y Cornelia Lenzen (saxofón y piano, respectivamente), Naruhiko Kawaguchi (fortepiano) y Lucía Iglesias (soprano).
Una temporada, en fin, llena de eventos, obras e intérpretes del mayor interés, que sin duda volverá a hacer las delicias de los melómanos madrileños.