La artista polaca presenta su primera muestra individual en un museo con más de veinte obras que cuestionan los ideales históricos de belleza femenina.
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza ha inaugurado este lunes la primera exposición individual en una institución de la artista polaca Ewa Juszkiewicz, una propuesta donde la creadora deconstruye el retrato femenino clásico para interrogar los ideales históricos de belleza y la representación de la mujer.
Integrada en el programa dedicado a la Colección Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza, la muestra reúne más de una veintena de pinturas realizadas entre 2013 y la actualidad, incluyendo varias obras producidas específicamente para esta cita en el museo madrileño.
Durante la presentación, Juszkiewicz explicó que su práctica artística parte de una revisión profunda de modelos pictóricos antiguos. "Algunas de mis obras hacen referencias directas a obras clásicas y otras lo hacen de manera indirecta, especialmente del siglo 18 y 19. En mis cuadros deformo esas figuras para cuestionar la representación de la feminidad", aseguró la artista en rueda de prensa.
La creadora enfatizó la conexión personal que mantiene con la pinacoteca madrileña, a la que considera uno de sus espacios favoritos. "Esta exposición es muy especial para mi porque desde hace muchos años este museo es uno de mis favoritos. Es algo muy especial que mis obras estén rodeadas de pinturas clásicos abriendo diálogos nuevos", señaló.
Un aspecto fundamental de la exposición es la posibilidad de seguir la trayectoria artística de Juszkiewicz a través de sus primeras piezas. La artista reveló que esta línea de investigación surgió como ejercicios de aprendizaje: "Esta serie empezó como unos dibujos que me servían para aprender a hacer retratos".
En esa evolución, Juszkiewicz incorporó elementos "disruptores" que ocultan los rostros femeninos de sus retratos. Al enmascarar los semblantes, la mirada del espectador se desplaza hacia telas, flores y frutas, motivos vinculados frecuentemente a la pintura de bodegón y la tradición decorativa.
Sus obras combinan una técnica de apariencia clásica con recursos subversivos y una paleta cromática más saturada y contemporánea. Esta fusión amplía los límites convencionales del retrato y formula interrogantes sobre la identidad, la semejanza y la presencia.
Guillermo Solana, director artístico del museo y comisario de la exposición, calificó la serie de retratos como "extraordinaria" y valoró su capacidad para "reflexionar" sobre las representaciones de épocas pasadas. "Es un honor que estés aquí con nosotros", destacó.
Las obras de Juszkiewicz forman parte de colecciones de instituciones de envergadura internacional como el Musée d'Art Moderne de París, el Brooklyn Museum de Nueva York, el Albertina Museum de Viena, el Long Museum de Shanghái y el Museum of Contemporary Art de San Diego.
Su trayectoria expositiva incluye presentaciones en espacios relevantes como el Brooklyn Museum de Nueva York, el Centre Pompidou-Metz, el Musée d'Art Moderne de París, el Museo Picasso Málaga y el Museo Nacional de China de Pekín, entre otros.
Juszkiewicz recordó además que participó "hace muchos años" en ARCO y mencionó su experiencia viviendo un año en Marbella. "En Polonia casi siempre parece invierno y a mi me encanta el sol, la comida española y la gente de este país. Me encanta estar aquí", concluyó.