Jorge García-Berlanga escribe, dirige y protagoniza el montaje que se verá hasta el 28 de junio en el Salón de los balcones-Andrea D'Odorico.
El Teatro Español abre sus puertas el próximo 11 de junio a 'Crónica de un mal español', una docuficción escrita y dirigida por Jorge García-Berlanga que reconstruye la vida del cineasta Luis García-Berlanga, su abuelo, entre el realismo y el esperpento.
El montaje permanecerá en cartel hasta el 28 de junio en el Salón de los balcones-Andrea D'Odorico. Toma como referencia la trayectoria del director de 'El verdugo' y 'La escopeta nacional', considerado uno de los grandes cineastas españoles del siglo XX.
En el reparto figuran Jorge García-Berlanga junto a Júlia Roch, Nacho Serrano, Natalia Vellón, Octavio Vellón y Pablo Vélez, todos ellos miembros de la Compañía Balmoral, que fue impulsada por el propio autor junto a Natalia y Octavio Vellón.
El título de la obra procede de una frase atribuida a Franco tras ver 'El verdugo': "Berlanga no es comunista. Es algo peor. Es un mal español". Según la producción, esta anécdota marcó el punto de partida para la construcción de la pieza.
Jorge García-Berlanga ha construido el montaje sobre la base de un exhaustivo trabajo de investigación biográfica que incluyó entrevistas, consulta de archivos audiovisuales, cartas y recuerdos personales vinculados al cineasta.
El dramaturgo ha explicado que la obra surge de la necesidad de narrar "la historia de un hombre que iba mucho más allá del cine, y a través de la que se va moldeando una España, como él, llena de contradicciones". Con esta intención, recupera en escena las comidas dominicales con su abuelo, las disputas por el último bombón de chocolate y aquellas conversaciones escuchadas bajo la mesa donde se cruzaban reflexiones políticas, chistes escatológicos, anécdotas y comentarios sobre estrellas del cine.
El comienzo de 'Crónica de un mal español' transcurre en una de las tradicionales tertulias del Café Gijón, donde confluyen nombres de la vida cultural española del siglo XX como Mingote, Edgar Neville, Francisco Umbral y el propio Berlanga. En ese encuentro escénico, Berlanga comienza a evocar su vida después de que los demás asistentes le animen a hacerlo.
Esta estructura permite al montaje articular un recorrido por episodios personales y profesionales del realizador, combinando lo íntimo con lo colectivo en una narración que alterna momentos de humor con otros de profunda introspección.
La obra utiliza a seis intérpretes para encarnar diversos papeles y revisitar personajes conocidos y anónimos relacionados con la existencia y la filmografía de Berlanga, entre ellos Rafael Azcona, Edgar Neville, Juan Antonio Bardem y Fernando Fernán Gómez.
El montaje explora las diferentes identidades del cineasta, desde la política hasta la artística, familiar y erótica. Revisita momentos clave como el impacto del 'Don Quijote' de Pabst, las dificultades económicas, los periodos de vacío creativo y la enfermedad de sus hijos.
La pieza también se adentra en el miedo a la muerte, la angustia y los encuentros decisivos con Juan Antonio Bardem, con quien Berlanga debutó en el cine con 'Esa pareja feliz' en 1951. Otro eje central lo ocupa Rafael Azcona, presentado como su colaborador más fiel.
La narración combina lo íntimo y lo colectivo con una estética cercana al sainete y la tragicomedia, evitando cualquier intención de idealización. La dirección sostiene que la propuesta no pretende "santificar" a Berlanga, sino mostrarlo desde todos sus ángulos como "artista, padre, seductor y superviviente".