El presidente de la Generalitat, Artur Mas, intentó convertir la capilla ardiente de Adolfo Suárez en un mitin político.
El odio que este personaje tiene hacia todo lo español le impide ver más allá de sus obsesiones, así que aprovechó para recordar que Suárez "fue audaz" a la hora de reconocer a la Generalitat de Cataluña como órgano de autogobierno antes incluso de que se aprobase la Constitución de 1978.
También centró sus declaraciones en criticar a Mariano Rajoy y al "inmovilismo" del Gobierno.
Ya lo dijo William Shakespeare, Artur: "El que va demasiado deprisa llega tan tarde como el que va muy despacio". No era el momento ni el lugar. Te ha faltado, una vez más, tacto y educación.
Elvira García Piñeiro, diputada de UPyD en la Asamblea de Madrid, sólo asiste al 20% de las reuniones de la Junta de Portavoces por las que cobra 1.457 euros al mes.
El PP ha solicitado que devuelva las cantidades percibidas debido a sus ausencias, pero UPyD dice que García Piñeiro no está obligada a ir a la Junta de Portavoces y ve "inadmisible" la petición de sanción.
¿No debería haber renunciado ella misma a su sueldo? ¿A quién representa una persona que falta a cuatro de cada cinco Juntas? ¿Reaccionará UPyD y tomará medidas, ya que presumen de ser el partido más honesto, íntegro y regeneracional?
Qué bonito es luchar contra la contaminación, apoyar los coches eléctricos, la 'metrolinera'...
Pero qué pena invertir en un coche eléctrico, vivir en Madrid, y encontrarte con que uno de los escasos puntos de recarga de la capital está fuera de servicio.
Es lo que le ha pasado a un madrileño que ha escrito al buzón del avispa y ha adjuntado la foto que puede verse bajo estas líneas. Desconozco cuándo fue instalado este aparato de recarga, situado en las inmediaciones del Hotel Ritz, pero entiendo que no hace mucho tiempo.
A los vecinos que invierten en coches eléctricos hay que premiarles, no castigarles.
El Mundo publicaba este lunes que quien destapó el caso Gürtel, José Luis Peñas, cobraba dinero de la trama corrupta.
Ahora mismo está imputado por haber recibido dinero de Correa para la financiación de un partido independiente en Majadahonda, pero su coartada era que había recibido sólo 18.000 euros, y que aprovechó ese período para grabar a Correa y sus adláteres para posteriormente denunciarlo.
Según este diario, podría haber cobrado mucho más, concretamente 260.000 euros entre 2003 y 2007.
No deja de sorprenderme aquellos que se ponen 'medallitas' por su lucha contra la corrupción y luego, presuntamente, están inmersos en tramas como el caso Gürtel.
Y otro día hablaremos de su abogado, Ángel Galindo, portavoz de Alternativa por Boadilla (partido independiente boadillense que, en teoría, y sólo en teoría, es el azote de los corruptos en ese municipio). ¿Cómo luchar contra los corruptos mientras se representa a un exconcejal imputado por Gürtel? Cuánta información debía manejar este concejal y abogado...
No ha sido un buen año para los amantes del esquí. La crisis y la mala climatología en Madrid han sido los motivos principales, pero aún quedan semanas para que los esquiadores madrileños recuperen el tiempo perdido.
Hasta la semana pasada fueron pocos los que se animaron a subir a las pistas principales de la Comunidad por las borrascas y el mal tiempo. Además, la temporada empezó más tarde de lo habitual.
Si los gestores de estas pistas quieren recuperar la afluencia de años anteriores, la primera medida debería ser bajar los precios. En Navacerrada ya lo han hecho, y les ha ido algo mejor. Deberían tomar nota en Valdesquí...
Ya se ha cumplido una semana de la huelga y todavía no hay acuerdo ni negociación.
Los trabajadores exigen que no se les toque el sueldo; el portavoz de la empresa no hace declaraciones (sólo enviará un comunicado si considera necesario informar de algo).
Los sindicatos lo tienen muy claro. Es una injusticia que, una empresa con unos beneficios de 90 millones de euros, baje el sueldo a sus empleados.
Al final, lo de siempre. Los principales perjudicados son los usuarios, porque aunque se estén cumpliendo los servicios mínimos, están sufriendo largas esperas en las paradas.
El próximo 24 tendrán lugar las elecciones en la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM). Hilario Alfaro, uno de los candidatos, ha asegurado que podría llevar el proceso de elección a los tribunales para garantizar su transparencia.
A Arturo Férnandez, presidente de la patronal madrileña, no le ha hecho mucha gracia, y lo considera una vergüenza y un insulto a todos los comerciantes de Madrid. ¿Por qué? Sólo están pidiendo transparencia. La transparencia siempre está justificada.
La candidatura de Alfaro ha propuesto dos alternativas para garantizar la limpieza del voto delegado: que la persona vaya físicamente a la Secretaría General de CEIM a mostrar su voluntad de delegar y mostrar la firma o que se delegue ante notario.
El Ayuntamiento de San Martín de la Vega ha ganado el pulso al Parque Warner, que ha sido condenado a pagar 1,25 millones de euros por un convenio que firmaron en 2005.
El acuerdo recogía que el parque debía pagar unas cantidades anuales al Ayuntamiento para facilitar los trámites de cara a modificaciones en los terrenos en los cinco años siguientes.
Ese dinero lo utilizará el Consistorio para servicios y mejoras en el municipio. Los vecinos están de enhorabuena.
El Ayuntamiento de Galapagar y el sindicato de la Policía Municipal están negociando por las condiciones laborales de los agentes. El Consistorio ya ha accedido, por ejemplo, a pagar 60 euros por asistir a los juicios o a mejorar el cómputo de la nocturnidad y festividad.
Pero los sindicatos, tan obsesionados como siempre en arañar hasta el último céntimo (de los vecinos) y boicotear eventos como el del pasado fin de semana, no han hecho más que complicar la situación.
El Ayuntamiento ha decidido negociar con cada agente directamente y de forma individualizada. Así será imposible que los sindicatos sigan jugando al 'teléfono escacharrado'.
El Ayuntamiento de Madrid cometió gravísimos errores en el caso Madrid Arena, no hace falta que los repitamos aquí. Eso le ha llevado al gobierno de Ana Botella a vigilar más de cerca el mundo de la noche.
Cada fin de semana aumentan los registros en los locales y se incrementa el control del 'botellón'. Bien hecho. Tarde, pero bien.
Y son los empresarios de la 'noche madrileña' los que, precisamente, se están cargando el ocio nocturno de la capital. Las normas están para cumplirse, y duplicar, triplicar o incluso cuadruplicar el aforo de un local sólo puede generar desgracias.
Salvemos la 'noche madrileña', pero respetando la ley.
Este martes se ha sabido que Coca-Cola Iberian Partners mantiene el cierre de la fábrica de Fuenlabrada. Esto afectará directamente a 1.190 trabajadores (frente a los 1.253 del ERE inicial). Una barbaridad.
En estos tiempos que corren hay que defender el empleo, y reducir el ERE en sólo 63 trabajadores no es suficiente.
No sé cómo se resolverá este asunto, pero está muy feo. Es necesario un acercamiento entre la compañía y los sindicatos y, de momento, las posturas están muy distantes.
Que Madrid concentre el mayor número de manifestaciones de España es lo normal. Es uno de los lastres de ser la capital de la nación.
Pero la preocupación de los policías se centra en los grupos de radicales violentos que se encargan de "reventar" estas manifestaciones. Alrededor de 600 jóvenes antifascistas, muchos de ellos menores de edad, se reúnen periódicamente para estudiar cómo actuar en las concentraciones.
Se trata de pequeños terroristas callejeros que entienden la violencia como su única religión. Emplean tácticas de "kale borroka" y materiales peligrosos como petardos de gran potencia, cócteles incendiarios, sprays inflamables...
Por el bien de este país, cada vez menos civilizado, hay que acabar con esta lacra social.
Ahora que la catástrofe medioambiental del Prestige ha vuelto a la actualidad, por la vía judicial, nos vamos a permitir apropiarnos de ese lema que da nombre a la plataforma ciudadana formada con el objetivo de que no se repitan desastres ecológicos como el de Galicia: Nunca Máis.
Nunca Más.
Tomamos el lema, sin embargo, para otro asunto, esa dolorosa sentencia del Tribunal de Estrasburgo contra la doctrina Parot, que está propiciando una especie de masiva evasión legal (aunque ilícita) de criminales.
Uno de los últimos, el "violador del portal", que ya está en las calles, después de que una serie de históricas incompetencias (permitir, por ejemplo, que se haya aplicado tantos años el derogado Código Penal de 1973) le han abierto las puertas de Herrera de la Mancha, la prisión en la que cumplía condena.
Nunca más se deben dar las condiciones que permitan situaciones tan infinitamente lacerantes como las que ahora estamos sufriendo.
Son, a nuestro juicio, inoportunas, desacertadas, incoherentes desde el lado humano y poco inteligentes como declaración política las críticas vertidas por el portavoz adjunto del PSM en la Asamblea de Madrid, José Quintana, en contra de la asistencia de cargos públicos a la manifestación convocada por la AVT para el próximo domingo en la Plaza de Colón.
Sobre todo porque, vengan de donde vengan los reproches, no habría que ensuciar nuestra parlamentaria democracia con acusaciones en las que se esgrimen argumentos sobre los que el consenso debería de considerarse, siempre, imperativo: tanto por prioridad de valores, ejercicio de la responsabilidad representativa y respeto a los derechos constitucionales como por simple cautela.
El asunto nos parece suficientemente doloroso como para no hacer política, del signo que sea, en estos momentos. Aquí se dirime algo superior a las diferencias entre partidos, Sr. Quintana.
Nadie sabe, todavía, cuál será el color de las nuevas mareas, pero en la policromía en las calles de Madrid, y con la huelga de basuras en el horizonte, se entreverán durante los próximos días las protestas contra la LOMCE, el IVA de la noche madrileña y la tarifa de la luz junto a las manifestaciones diversas que surjan al margen.
En los tres casos, además ("Bájate la Luz", "Madrid Pronoche" y protestas contra la LOMCE) se han coordinado organizaciones de distinto signo e interés común para formar verdaderas plataformas de movilización. No hay partidos políticos, aunque muchos querrán rentabilizar políticamente la rampante agitación.
Las protestas denotan que, se mire por donde se mire, no estamos contentos. Probablemente, porque no entendemos que los esfuerzos de ahora nos reportarán un futuro mejor: puede que con jubilación a los 70, menos pensiones, empleos en precario, paro más barato, costosísima educación y definitiva pérdida de los derechos laborales... puede... Pero generando, por fin, confianza en los inversores y una mejor prima de riesgo. No me digan, por favor, que no les compensa.
Las nuevas tarifas del taxi, que para la Asociación Gremial de Autotaxi ya no son un tarifazo, no han iniciado con demasiada fortuna su carrera. Hasta una errata, según parece, se ha colado al anunciar la bajada de bandera para el horario nocturno, de fines de semana y festivos, que se fijará en 2,90 euros y no 2,45, como se aseguró.
Lo de la errata, sin embargo, parece anecdótico comparado con el hecho de que el Ayuntamiento de Madrid comunique las nuevas tarifas con la garantía del consenso con el sector y casi de inmediato los colectivos de taxistas monten un monumental revuelo (como de bocinazos en un atasco) porque no se había pactado... o se había pactado de manera tan peculiar que una de las dos partes no se había enterado de que, en realidad, ya estaba de acuerdo.
En su primera, y expeditiva, reacción, el gobierno municipal ha logrado, ahora sí, un definitivo acuerdo sobre la revisión de las tarifas con la asociación mayoritaria del sector (9.000 afiliados). Lo cual, de momento, no equivale a consenso, puesto que todavía no ha respondido (al redactar estas líneas) la Federación Profesional del Taxi, que aglutina a 5.000 afiliados. Tal incertidumbre no ha impedido que el consistorio haya presentado ya en la Comisión de Precios de la Comunidad de Madrid el cuadro tarifario del sector del taxi para su aprobación definitiva. Quizá precipitadamente.
Desde luego, las universidades fracasan cuando ignoran la realidad, una tendencia que, históricamente, ha suscitado agrias críticas académicas y ahora puede transferirse al entorno socioeconómico actual.
Desconocemos, sinceramente, si los ajustes presupuestarios que pide el gobierno regional serían posibles limitando su ancho de banda a los privilegios heredados de los que todavía se disfruta en ciertos claustros y diversas dependencias universitarias, eminentemente burocráticas... desconocemos si ese esfuerzo que se reclama desde el Ejecutivo de Ignacio González, apelando a la responsabilidad presupuestaria, podría ir únicamente contra el singular hábitat por el que se transita en ciertos estamentos de la Universidad.
No queremos, desde luego, ni rectores ni catedráticos ni docentes, en general, que leviten. Tampoco una pesada maquinaria inútil.
Claro que los recortes nunca deberían de imponerse ni limitando becas ni elevando tasas ni eliminando programas de investigación. Queremos unas universidades públicas que, definitivamente, consigan reducir gastos elevando su verdadera, y maltratada, función. Complicado, sin duda, pero tal es su examen, señores dirigentes.
Probablemente carecemos del suficiente cociente intelectual para resolver la incógnita, pero... ¿alguien nos podría explicar el algoritmo según el cual un accidente leve, que ni siquiera precisa el traslado al hospital de los conductores, termina provocando más de Ciento....Treinta... kilómetros... de atasco?
Ha sucedido, hace solo un par de días, en Madrid, en la hora punta. El efecto dominó del pequeño alcance en los túneles de El Pardo terminó colapsando: M-40, A-6 (BusVao incluido), M-607, A-4, A-5, A-2, M-50, M-503 y A-1.
Vale que los hilos cósmicos lo conectan todo y por el efecto mariposa un suspiro de adolescente enamorada puede desencadenar un brutal tornado (¡Ay!) en la olímpica Tokio... vale. Pero esto de perder una hora larga en el atasco por tan poca cosa, no hay ley física que lo justifique.
Y ahora, ¿qué?, estará pensando el secretario general del PSM, Tomás Gómez, al conocer que en los Presupuestos Generales del Estado ha aumentado un 1,6%, hasta los 42 millones de euros, el presupuesto para los coches oficiales del Parque Móvil del Estado.
No cuadra con lo anunciado por el Ejecutivo de Mariano Rajoy cuando aseguró que se prescindiría del 66% de los coches oficiales. Muy al contrario, se nos dijo que en dos años se ahorrarían en esta partida 10´5 millones de euros.
No parece que sea éste el buen camino, tan distinto al que recientemente ha tomado el presidente madrileño, Ignacio González, suprimiendo la flota de vehículos destinada a los portavoces de los grupos parlamentarios.
La medida adoptada por el Gobierno de la Comunidad de Madrid parece ejemplar, ¡lástima que en Moncloa no hayan tomado nota del ejemplo!
Por no gastar, no debería de gastar ni bromas el Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Y menos cuando atañen a asuntos que en Madrid hacen poca gracia, la verdad. No da risa que en la Comunidad de Madrid (los números cantan) recaudemos más y recibamos menos que en Cataluña, por ejemplo. Somos la región española que genera más recursos en concepto de IRPF y, sin embargo, la que menos financiación recibe en proporción a esos recursos... ¿Motivo de risa?
Revisando los Presupuestos Generales del Estado, la reivindicación madrileña no suena por aquí a "política de campanario", precisamente. Por eso, el portavoz del Gobierno de Madrid, Salvador Victoria, ha respondido muy seriamente, y con el debido temple, la irónica actitud de Montoro, quien, quizá por hacernos cosquillas, ha terminado hurgando en una de las peores heridas de los madrileños.
A un mes de su II Congreso Nacional ya han comenzado a sonar los tambores de guerra en las filas de UpyD, donde, según ha informado Vozpópuli, la dirección del partido habría intentado distribuir subrepticiamente la lista con los 146 candidatos que deberían salir democráticamente votados como delegados en representación de la Comunidad de Madrid.
En principio la lista solo debería de haber circulado entre los designados y su entorno de confianza, pero el procedimiento ha fallado. De manera que, tras la denuncia de sus propios militantes, la fina conspiración tramada ha quedado reducida a la categoría de sucia chapuza.
Y no es la primera vez, puesto que de su I Congreso, recordamos, salió un manifiesto que rubricaron muchos de sus afiliados acusando a la dirección nacional de falta de democracia.
Son asuntos internos, ciertamente; pero si gobiernan así su propia casa...
Cada vez que Tomás Gómez intenta dar un paso al frente para fortalecer políticamente su figura, falla. No acierta con la tecla, sino al contrario: cada vez que se propone saltar a otro nivel, se golpea contra alguna viga y baja.
Aprovechando el fichaje por el Banco Santander de Rodrigo Rato como miembro del consejo asesor internacional de la entidad, el secretario general del PSM ha vuelto a señalar que pediría una comisión de investigación sobre Bankia en el Congreso, si tuviera competencias para ello.
Insiste, en fin, en la idea que sustentó una de las últimas divisiones internas en el PSOE, donde desde que saltó el caso se han manejado dos hojas de ruta diferentes.
Su actitud nos parece que no beneficia a su partido ni favorece su propia carrera, que tal vez más adelante, con menos prisa y anhelo, pueda expandir más allá de las fronteras madrileñas. Y hasta españolas.
Hay quien, con ese propósito, se ha trasladado a los Estados Unidos. Miami, concretamente.
Hay algo que asusta en la expresión "sobra dinero".
"Si Madrid baja impuestos es que les sobra el dinero", parece ser que ha dicho, como quien no quiere la cosa, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.
Y, claro, lo que sobran son motivos para temblar ante la velada insinuación de que en Madrid llevamos los bolsillos tan llenos que podrían plantearnos repartir generosamente lo que nos "sobra" y así, por ejemplo, arrimar (aún más) el hombro para que la Administración Central cumpla con su objetivo de déficit.
Y a todo esto, sin que se haya tomado todavía una decisión en firme sobre esa hipotética rebaja de impuestos que se aplicaría con la intención de incentivar la actividad económica, que nunca sobra.
Mal asunto que haya descendido la ocupación del transporte público en líneas como las de Ciudad Universitaria-Campus de Somosaguas o el metrobúho.
No criticamos que se reordenen los recursos para evitar autobuses vacíos, pero duele comprobar que la utilidad de esos servicios ya no se justifica, por falta de ocupación.
Los indicios señalan aquí que hemos perdido estudiantes y nos divertimos menos. Claro que es una lectura apresurada y podrían ser otras las causas que han obligado a que la consejería de Transportes suprima líneas.... Ojalá sea así, y no porque la noche madrileña haya decaído ante la escasa liquidez (financiera).
Ojalá los nueve usuarios que diariamente disfrutaban del servicio público entre Somosaguas y la Ciudad Universitaria se hayan puesto de acuerdo para compartir una socorrida furgoneta Flower Power en la que acudir juntos a sus facultades...
Lo dudamos pero permitan que esa duda nos haga algo más felices.
La moda de España está superando mejor que otras industrias el vendaval de la crisis que nos azota, y aunque es una buena noticia no deja de llevarnos a una sentida reflexión sobre el momento de, por ejemplo, la investigación o el nivel medio de la enseñanza en nuestro país, brutalmente sacudidos por las devastadoras réplicas del telúrico terremoto financiero provocado por la quiebra de Lehman Brothers en 2008.
La prosaica mayoría que componemos todavía considera más relevantes que la moda asuntos como el precio del combustible, la seguridad ciudadana o las cuentas domésticas. Y preferimos, así, que mejore primero lo sustancial.
Ciertamente, es bueno que la moda vaya bien, igual que nos congratulamos cuando el turismo arroja resultados positivos, el sol brilla o nos podemos permitir una apacible siesta... pero seguro que coincidimos en que si algo no conviene es retornar a la España folklórica de sol, copas y playa. No queremos camareros con tres idiomas y varios másteres ni astrofísicos contratados como dependientes en boutiques.