Probablemente carecemos del suficiente cociente intelectual para resolver la incógnita, pero... ¿alguien nos podría explicar el algoritmo según el cual un accidente leve, que ni siquiera precisa el traslado al hospital de los conductores, termina provocando más de Ciento....Treinta... kilómetros... de atasco?
Ha sucedido, hace solo un par de días, en Madrid, en la hora punta. El efecto dominó del pequeño alcance en los túneles de El Pardo terminó colapsando: M-40, A-6 (BusVao incluido), M-607, A-4, A-5, A-2, M-50, M-503 y A-1.
Vale que los hilos cósmicos lo conectan todo y por el efecto mariposa un suspiro de adolescente enamorada puede desencadenar un brutal tornado (¡Ay!) en la olímpica Tokio... vale. Pero esto de perder una hora larga en el atasco por tan poca cosa, no hay ley física que lo justifique.
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