Las nuevas tarifas del taxi, que para la Asociación Gremial de Autotaxi ya no son un tarifazo, no han iniciado con demasiada fortuna su carrera. Hasta una errata, según parece, se ha colado al anunciar la bajada de bandera para el horario nocturno, de fines de semana y festivos, que se fijará en 2,90 euros y no 2,45, como se aseguró.
Lo de la errata, sin embargo, parece anecdótico comparado con el hecho de que el Ayuntamiento de Madrid comunique las nuevas tarifas con la garantía del consenso con el sector y casi de inmediato los colectivos de taxistas monten un monumental revuelo (como de bocinazos en un atasco) porque no se había pactado... o se había pactado de manera tan peculiar que una de las dos partes no se había enterado de que, en realidad, ya estaba de acuerdo.
En su primera, y expeditiva, reacción, el gobierno municipal ha logrado, ahora sí, un definitivo acuerdo sobre la revisión de las tarifas con la asociación mayoritaria del sector (9.000 afiliados). Lo cual, de momento, no equivale a consenso, puesto que todavía no ha respondido (al redactar estas líneas) la Federación Profesional del Taxi, que aglutina a 5.000 afiliados. Tal incertidumbre no ha impedido que el consistorio haya presentado ya en la Comisión de Precios de la Comunidad de Madrid el cuadro tarifario del sector del taxi para su aprobación definitiva. Quizá precipitadamente.
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