A esta legislatura que ha entrado en su tramo final le falta una última imagen para colgar en la galería de la infamia. Está al caer. Estamos en vísperas de ver al prófugo Carles Puigdemont, ex presidente de la Generalidad de Cataluña, regresando a España libre de cargos.
El protagonista principal del golpe de Estado del "procés" vuelve amparado por la amnistía pactada en su día por Pedro Sánchez y los dirigentes separatistas (Oriol Junqueras et alii) a cambio del apoyo parlamentario de ERC y Junts al PSOE.
Tras ser condenados por sedición y malversación, los indultos, la derogación del delito de sedición y la posterior cocina del Tribunal Constitucional al revocar la sentencia del Tribunal Supremo que condenaba a los golpistas por malversación allanaron el camino hacia la impunidad. Bajo la presidencia de Cándido Conde Pumpido, el TC ha sentado un precedente inquietante al actuar de facto como un tribunal de casación por encima del Tribunal Supremo.
Es una herencia envenenada. El 10 de octubre de 2017 Carles Puigdemont proclamó la independencia de Cataluña del Reino de España anunciando la creación de la República de Cataluña. Cuarenta segundos duró la independencia declarada unilateralmente. El propio Puigdemont la declaró suspendida para poco después desaparecer del escenario emprendido una huida vergonzosa que le llevó a instalarse en Bélgica, donde ha vivido estos años prófugo de la justicia española que en una primera instancia -hasta los indultos y la posterior amnistía - sí alcanzó a otros responsables del golpe de Estado.
Han sido años en los que por el chalé en el que ha vivido en Waterloo han desfilado, como emisarios de Sánchez, Santos Cerdán y el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, en busca del apoyo parlamentario de Junts a cambio de indultos y amnistía. Un trueque vergonzoso que generó un amplio rechazo en buena parte de la sociedad española. El resultado de este proceso humillante culminará en días con el regreso del ex presidente de la Generalidad. Podría ser a partir del 6 de octubre. Puigdemont dejará de ser prófugo porque le ampara la amnistía promovida por Pedro Sánchez y avalada por el TC, pero nunca dejará de ser un golpista. Su regreso completará la galería de episodios infames que nos dejará el sanchismo.
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