No había fiesta en los setenta que se resistiese a Pablo Abraira y a su celebérrimo "Gavilán o paloma", un éxito del que el cantante no reniega pero que tampoco añora, porque su objetivo son los musicales, como el que estrena el próximo 5 de noviembre en el Teatro La Latina de Madrid, "Hércules".
"No añoro 'Gavilán o Paloma', pero dedicamos demasiado tiempo al pasado y al futuro, y la vida es este momento", asevera el intérprete en una entrevista, en la que reconoce que "lo de los musicales" surgió, precisamente, para apartarse de su éxito como cantante.
Para Abraira (Madrid, 1949), lo "interesante" de canciones como "O tú o nada", otro de sus grandes éxitos, es que sirven de "vehículo" para trasladar a la gente a un momento determinado de su vida en el que la escucharon, explica sonriente el músico, que no echa la vista atrás "ni para tomar impulso", dice.
"El éxito me sorprendió cuando no lo buscaba, y me asustó, porque cuando te llega descubres cosas con las que te sientes incómodo, como la pérdida de libertad", aclara Abraira, que cuenta como en una ocasión pegaron un póster suyo en el kiosco de al lado de su casa que le daba una vergüenza que se "moría", ríe.
"Me espantaba", añade el cantante, que daba toda la vuelta a la manzana para no tener que pasar enfrente del kiosco al salir de su coche.
"Lo de los musicales vino un poco para apartarme de eso", confiesa.
El pasado 12 de agosto estrenó "Hércules" en la 61 edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida, una obra que estará en La Latina hasta el 29 de noviembre, y en la que Abraira encarna a un veterano semidiós en plena búsqueda de Yol, la mujer que ama, y que llega a un circo en el que verá representada "a modo de parodia" toda su vida.
"Él es un espectador más", explica Abraira sobre el texto original del dramaturgo extremeño Miguel Murillo y del director Ricard Reguard, quien dirige en escena a 18 intérpretes entre los que se encuentran Víctor Ullate Roche, Paco Arrojo o Noemí Gallego.
Números circenses, acrobacias, coreografías y muchas canciones compuestas Ferrán González, ganador de un premio Max por "Pegados", componen los ingredientes de un espectáculo "ameno", en palabras de Abraira que genera "sonrisas", pero "no carcajadas", aclara.
"Yo incluso lo definiría como un espectáculo un tanto surrealista", sostiene, "dentro de esa búsqueda que hago para encontrarle sentido a mi presencia en el circo, Hércules está a caballo entre el mito que fue y lo que es en este momento".
Para el cantante y actor madrileño, tratar de hacer un símil mitológico con la obra sería "un despropósito", y por eso prefiere definirla como un espectáculo "cargado de comicidad" que dibuja a un semidiós mayor, pero "no trasnochado", apunta rápido.
"Es un poco un cómic", insiste quien, después de algunas incursiones en el teatro cuando era joven, estrenó en 1980 en compañía de Teddy Bautista y Micky, "Lovy", uno de los primeros musicales originales en español.
Dos años más tarde llegaría la consolidación de su carrera en el género, con el papel del Ché Guevara en "Evita", el musical sobre la dirigente argentina que protagonizó Paloma San Basilio, y con el que recorrió América en una gira de gran éxito.
El papel protagonista le llegaría de la mano de "Jesucristo Superstar", curiosamente el primer gran musical que había visto como espectador, y cuyo papel obtuvo porque, según él, en la gira americana de "Evita" no cesaron de decirle que se parecía a Jesucristo, "por la barba", bromea.
Ahora con "Hércules", Abraira recomienda "vivir la música como una experiencia" a la que los niños vayan acompañados de toda la familia para "divertirse" con un espectáculo "mágico" con el que espera que "cierren los ojos y sientan", concluye.