El consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid atribuye a la falta de inversiones y a la "desidia" del Ejecutivo central la incidencia que ha afectado durante casi cinco horas a seis líneas de la red en plena hora punta.
Jorge Rodrigo, consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, ha responsabilizado este miércoles al Gobierno de España del caos registrado en Cercanías tras la avería en la señalización de la estación de Atocha. La incidencia afectó durante casi cinco horas, en plena hora punta, a seis líneas: C-2, C-3, C-4, C-7, C-8 y C-10. Para el Ejecutivo autonómico, el suceso evidencia la falta de inversiones y el deterioro del sistema ferroviario madrileño.
Rodrigo hizo estas declaraciones en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, después de una mañana de retrasos y alteraciones del servicio en varios de los principales corredores de la región. El consejero apuntó directamente al Ministerio de Transportes y a su titular, Óscar Puente. No se trata de un hecho aislado, argumentó, sino de un problema sostenido de gestión e infraestructuras.
Lo sucedido en Atocha es "fruto de la desidia" de un Gobierno que no atiende las necesidades reales del transporte ferroviario en Madrid, según Rodrigo. El consejero subió el tono al acusar al Ejecutivo central de estar más preocupado por "tapar sus corruptelas" que en invertir recursos en infraestructuras y en el servicio que utilizan a diario miles de madrileños.
La avería ha tenido un impacto directo en la movilidad de la región. Los usuarios sufrieron "un caos cien por cien en el sistema ferroviario de Cercanías de Madrid", lamentó Rodrigo. El Gobierno regional vuelve así a cargar contra el estado de una red que lleva meses en el centro del enfrentamiento político entre la Puerta del Sol y el Ministerio de Transportes.
El consejero insistió en que el problema de fondo es la ausencia de inversiones necesarias para sostener y modernizar la red. Defendió la necesidad de un cambio profundo tanto en las políticas de transporte como en la planificación de infraestructuras. El servicio actual, argumentó, no responde a las exigencias de una región como Madrid ni al volumen de usuarios que depende de Cercanías cada día.
Rodrigo acompañó sus críticas con cifras sobre la evolución de las incidencias. Según señaló, durante el pasado año se registraron más de 1.500 incidencias