La Compañia Nacional de Teatro Clásico vuelve a su casa con "El alcalde de Zalamea"

La Compañia Nacional de Teatro Clásico vuelve a su casa con "El alcalde de Zalamea"

La Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) vuelve a su casa, el Teatro de la Comedia de Madrid, después de trece años, y lo hace con "El alcalde de Zalamea", un elenco amplísimo que encabeza Carmelo Gómez y un texto que enfatiza "el honor como dignidad personal, como derecho humano fundamental".

Son palabras de la directora de la compañía, Helena Pimenta, quien ha recalcado que a partir del 16 de octubre el remozado teatro les volverá a acoger con esta obra de Calderón, que se mantendrá en el escenario hasta el 20 diciembre para viajar luego a Santander, Logroño, Sevilla, Zaragoza, Barcelona, Valencia, Almagro y Bogotá, periplo que esperan continuar por Europa.

Para la reapertura del Teatro de la Comedia, la CNTC ha escogido "El alcalde de Zalamea", una obra que "sería necesaria cada año porque tiene mucho que contar", que trata sobre el amor, el honor y la justicia y que, pasada por el tamiz de la compañía, se hace más "conceptual" y enfatiza "el honor como dignidad personal, como derecho humano fundamental, una lucha de todos los tiempos".

"Ahora vivimos de forma más acomodada, pero sigue habiendo abuso del más fuerte por el más débil", ha continuado Pimenta, "nerviosa" por volver a la Comedia tras trece años en el Pavón.

La dignidad violada de Isabel (Nuria Gallardo), el sentido de la justicia de Pedro Crespo (Carmelo Gómez) y la villanía del capitán Don Álvaro de Ataide (Jesús Noguero) son los ejes de una trama "de enorme complejidad" en la que "Calderón pone a una familia rural de Zalamea como modelo de virtudes frente a un mundo militar en el que el honor es ya algo viejo, deteriorado".

Carmelo Gómez vuelve a los clásicos encarnando a Pedro Crespo, el alcalde, con "muchísimas ganas de llegar al fondo de un verso insondable, un texto fantástico en un verso fluido pero nada líquido, porque son aguas profundas que dan muchas alternativas de mirada a la vida actual".

Gómez ha recalcado la vigencia de una obra con cuatro siglos de vida, porque Calderón escribió sobre una época de cambios como la del fin de la aristocracia y el nacimiento de la burguesía, una transición extrapolable a la actual, en la que "Europa y España tienen que buscar soluciones nuevas, con hombres que sepan defenderse a sí mismos y a la colectividad".

De adaptar el texto para darle aún más actualidad se ha encargado Álvaro Tato, excitado con la tarea de "respetarlo y cuidarlo", introduciendo "pequeños cambios en los versos para que el espectador de ahora pueda sentirlo de la misma forma torrencial que lo hacía alguien del siglo XVII".

"Calderón hace un puro romance donde los versos fluyen como agua, a dentelladas, a pedradas, llegan al espectador para zarandearlo. Hay monólogos brutales, duelos, rabia, violación, sangre, pero también poesía y ganas de vivir y de ir más allá. En su aparente sencillez, la de los romances tradicionales, te arrasa", ha expuesto en tropel.

Tato también ha presentado a Calderón como un avanzado a su tiempo al hacer protagonista a Pedro Crespo, "un tipo resiliente y asertivo antes de que existiesen estas palabras".

También ha defendido la necesidad de representar a los clásicos, porque "la cultura no tiene que ser seria, eso es una caspa heredada de varias generaciones. Con los clásicos hay que tener respeto, pero no reverencia", y asegurado que "la sociedad necesita a Calderón igual que a Shakespeare y a Cervantes".

En el mismo sentido ha hablado Joaquín Notario, que interpreta a Don Lope de Figueroa: "el teatro clásico es el más moderno que conozco. El problema es que en España no hay cultura teatral".

La versión de la CNTC con música en directo y grabada a cargo de Daniel Bernaza y Fratelli Mancuso, cuenta con financiación de Lotería y Apuestas del Estado.