La exposición 'El universo del artista ante la cámara', abierta hasta el 5 de julio de 2026, reúne retratos, vistas de estudios e imágenes del proceso creativo dentro del programa 'Almacén abierto'.
El Museo del Prado abre este lunes 'El universo del artista ante la cámara', una exposición que examina cómo la fotografía transformó en el siglo XIX la forma de representar, documentar y proyectar la identidad del artista y sus espacios de creación. La muestra estará disponible hasta el 5 de julio de 2026 como parte del programa 'Almacén abierto', que exhibe en la sala 60 fondos de las colecciones del siglo XIX en pequeño formato.
El recorrido reúne retratos individuales y de grupo, vistas de estudios de artistas e imágenes de distintas fases del proceso creativo. Así se traza un mapa visual del artista tanto en su taller como en otros escenarios alternativos de creación, consolidando la atención del Prado a la fotografía tras iniciativas recientes como 'El Prado multiplicado. La fotografía como memoria compartida'.
La selección mezcla obras de fotógrafos reconocidos con imágenes de autoría desconocida y posible carácter amateur, procedentes mayormente de archivos de artistas como Luis y Federico de Madrazo, Dióscoro Puebla, Rafael Rocafull, Cecilio Pla, Agustín Querol, Miguel Blay, Fernanda Francés y Manuel González Santos.
El conjunto permite adentrarse en el estudio como espacio de valor simbólico donde convergen la observación, la enseñanza y el intercambio. También sigue al artista en otros lugares de creación convertidos en prolongaciones del taller: desde el atelier de Mariano Fortuny en Roma hasta el patio de las Doncellas del Real Alcázar de Sevilla.
Entre las piezas destacadas figuran la vista del estudio de Federico de Madrazo en Madrid, realizada por Alfonso Roswag en 1893; la documentación del modelado del frontón de la Biblioteca Nacional por Agustín Querol, atribuida al Conde de Polentinos en 1902; y la escena de Mariano Benlliure junto al escritor Federico García Sanchiz en el taller del escultor, captada por Cristóbal Portillo en 1932.
La exposición dedica especial atención a la presencia femenina en estos ámbitos, con imágenes como el retrato de María Luisa de la Riva en su estudio parisino, la pintora Fernanda Francés y las alumnas de Cecilio Pla, entre ellas Carolina del Castillo.