El sindicato SUT denuncia que los servicios mínimos fijados por el Ministerio de Cultura vulneran el derecho de huelga y solo buscan mantener el flujo de caja del museo.
Nueve días de paro indefinido en el Museo Reina Sofía han reducido la afluencia diaria en cerca de 1.000 visitantes desde que comenzó la huelga el 13 de junio. El conflicto, convocado por el sindicato Solidaridad y Unidad de los Trabajadores (SUT), afecta a 22 trabajadores de Atención al Público y 13 de Mediación Cultural, según informó el comité de huelga este lunes.
El paro ha dejado consecuencias visibles en la operativa del museo: el cierre del acceso por el edificio Nouvel ha obligado a concentrar toda la entrada por Sabatini, y se han suspendido las visitas guiadas desde el primer día. Durante las jornadas de mayor afluencia se han formado largas colas, lo que ha obligado al centro a recurrir a vigilantes de seguridad y personal propio para gestionar los accesos. Según los representantes de los trabajadores, el pasado viernes, durante el horario de gratuidad, el museo permitió la entrada de visitantes sin controlar los tickets para agilizar el acceso ante la saturación.
La raíz del conflicto está en la nueva licitación del servicio de Atención al Público, que contempla la eliminación de dos puestos por turno. El sindicato considera que esta reducción provocará despidos o recortes de jornada y salario en un servicio que ya califican de insuficiente para la afluencia actual. Los trabajadores exigen que se mantengan los diez puestos de información y uno de coordinación por turno, además de las condiciones del acuerdo de huelga alcanzado en mayo de 2022.
El paro comenzó mientras Sedena gestionaba el servicio, aunque la concesión pasó posteriormente a Esatur XXI, empresa que según el sindicato ya ha comunicado despidos a parte de la plantilla. Los trabajadores subrayan que el número de visitantes del Reina Sofía ha crecido de forma sostenida, pasando de 1,4 millones en 2023 a más de 1,6 millones en 2025, mientras que la plantilla de Atención al Público se reducirá un 20%.
El comité de huelga critica también que el Museo Reina Sofía no acudiera a la mediación convocada por el Instituto Regional de Mediación y Arbitraje (IRMA) el pasado 5 de junio, pese a que los trabajadores consideran que el museo, como entidad que fija las condiciones de las licitaciones, debe participar en la resolución del conflicto.
Los representantes sindicales han impugnado los servicios mínimos fijados por el Ministerio de Cultura, que establecen una cobertura del 30% en Atención al Público. A su juicio, estos servicios mínimos carecen de la justificación exigida por la legislación vigente y limitan el derecho de huelga. "El Ministerio de Cultura ni tan siquiera ha intentado aparentar que estos servicios mínimos han sido implantados para asegurar el acceso a determinados públicos específicos, o en determinadas franjas horarias. No ha sido así. Y la apertura en la totalidad del horario al público general —manteniendo el precio de la entrada— no tiene ninguna justificación como servicio esencial. Es una vulneración del derecho de huelga, que sólo busca mantener el flujo de caja, cronificando el conflicto y dando un pésimo servicio a los visitantes que se ponen como excusa para prohibir el derecho de huelga", denuncian los sindicatos.