La UE obliga al vino a informar de sus ingredientes

La UE obliga al vino a informar de sus ingredientes

La normativa europea que entró en vigor en diciembre de 2023 obliga a que el vino incluya información sobre sus ingredientes y su composición nutricional, aunque permite que estos datos se ofrezcan mediante un código QR. El objetivo es equiparar su etiquetado al del resto de alimentos y mejorar la transparencia para el consumidor.

Hasta ahora, el vino había mantenido un tratamiento especial en materia de etiquetado. Aunque desde 2003 está considerado oficialmente un alimento, no estaba obligado a detallar su lista de ingredientes como ocurre con otros productos. La nueva regulación europea cambia esta situación e introduce la obligación de informar sobre su composición.

Información accesible mediante código QR

La normativa establece que las bodegas deben facilitar la lista de ingredientes y la declaración nutricional. Sin embargo, permite que esta información no aparezca directamente en la etiqueta y que se consulte mediante un código QR.

El sector vitivinícola ha defendido esta fórmula como una solución práctica ante el limitado espacio disponible en las etiquetas. No obstante, desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierten de que esta práctica puede dificultar que los consumidores accedan de forma rápida y directa a información relevante sobre el producto.

En este sentido, la organización considera que los datos básicos deberían aparecer siempre en la etiqueta del vino y que el código QR debería utilizarse únicamente para ampliar información adicional.

Ingredientes más allá de la uva

En un análisis reciente realizado por la OCU sobre 41 vinos de la región de Rioja, se comprobó que muchos de ellos ya incluían códigos QR incluso antes de que la normativa entrara en vigor, ya que parte de los vinos analizados, como los Crianza, fueron elaborados con anterioridad.

El estudio revela que la mayoría de los vinos contiene más ingredientes que la uva. Solo cuatro de los analizados mencionaban únicamente uva y sulfitos, un conservante habitual presente en prácticamente todos los vinos.

En muchos casos se detectaron otros aditivos enológicos como ácido tartárico, ácido láctico, goma arábiga o poliaspartato de sodio. Estos compuestos se utilizan para estabilizar el vino y mejorar sus características sensoriales.

Todos estos aditivos están autorizados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y, según la OCU, se consideran en su mayoría aceptables desde el punto de vista sanitario. Sin embargo, su presencia evidencia que el vino no es un producto completamente “natural”, como a veces se sugiere en algunas campañas publicitarias.

La energía del vino procede del alcohol

La información nutricional que acompaña al vino indica que la mayor parte de sus calorías procede del alcohol, por lo que su aporte energético está directamente relacionado con su grado alcohólico.

Además de los datos nutricionales, muchas bodegas incluyen en los códigos QR información adicional como recomendaciones de consumo responsable, advertencias sanitarias o consejos sobre reciclaje, aunque el nivel de detalle varía según la marca.

Según la OCU, algunas etiquetas destinan espacio a elementos no obligatorios, como consejos de maridaje o la historia de la bodega, mientras que la información esencial sobre ingredientes y valores nutricionales queda relegada al código QR.

Más transparencia para el consumidor

La nueva normativa europea supone un avance en materia de transparencia en el sector del vino, al exigir una información que hasta ahora no era obligatoria.

Sin embargo, las asociaciones de consumidores insisten en que el acceso a estos datos debería ser sencillo y visible directamente en la etiqueta del producto, dejando los códigos QR como herramienta complementaria para ampliar la información disponible.