Las obras en la Puerta de Alcalá sacan a la luz restos del antiguo tranvía de Madrid

Las obras en la Puerta de Alcalá sacan a la luz restos del antiguo tranvía de Madrid

Las obras en la Puerta de Alcalá han sacado a la luz restos de las vías del antiguo tranvía madrileño, un hallazgo que permite recuperar una parte fundamental de la historia del transporte en la ciudad. Esos vestigios enterrados bajo el asfalto son testimonio de más de cien años de movilidad urbana que marcó la vida cotidiana de generaciones de madrileños.

El tranvía comenzó a funcionar en mayo de 1871 con convoyes tirados por mulas que recorrían el eje entre el barrio de Salamanca y la Puerta del Sol. Aquella primera línea fue una revolución en una ciudad en expansión: permitía desplazamientos más cómodos y conectaba el centro con nuevos barrios y municipios cercanos como Carabanchel o Leganés.

El gran salto llegó en 1898 con la electrificación de las primeras líneas. Nacieron así los conocidos como "canarios", por su color amarillo característico. A comienzos del siglo XX, la red ya atravesaba Madrid de punta a punta y tenía su núcleo en la Puerta del Sol.

La Sociedad Madrileña de Tranvías, creada en 1920, modernizó el sistema. Después llegó la Empresa Mixta de Transportes en 1933, antecedente de la actual EMT. En los años 50 alcanzó su máximo esplendor: 188 kilómetros de vías y más de 500 tranvías en circulación.

El tranvía no fue solo un medio de transporte. Formó parte de la vida cotidiana y cultural de Madrid. De la línea 8 surgió la expresión castiza "más chulo que un ocho", vinculada a los trayectos hacia zonas de ocio como la Bombilla, donde los vagones se llenaban de madrileños vestidos de chulapos y chulapas.

El auge del automóvil, el desarrollo del metro y la expansión de los autobuses provocaron su declive. En los años 60 la red comenzó a desmantelarse. El último tranvía circuló el 2 de junio de 1972, cerrando más de cien años de historia.

Los restos localizados bajo el asfalto de la Puerta de Alcalá podrían corresponder a una fase avanzada del sistema. El Ayuntamiento de Madrid analiza su cronología exacta y su valor patrimonial, y estudia la posibilidad de musealizar parte de estos vestigios.

No se descarta que aparezcan más tramos en otros puntos de la ciudad. Muchas de estas vías nunca fueron retiradas y permanecen ocultas bajo el pavimento, esperando a ser redescubiertas.