Carlos Álvarez, en estado de gracia, pone en pie al Real con "Viva la Mamma"

Carlos Álvarez, en estado de gracia, pone en pie al Real con

Un físicamente desconocido, pero vocalmente reconocible y en estado de gracia, Carlos Álvarez, ha puesto en pie al público del Teatro Real, que ya le había jaleado con enérgicos ¡Bravos! antes de que terminara el segundo acto.

Álvarez (Málaga, 1966) aparece en escena luciendo peluca, vestido floreado y perlas en el cuello, perfecto para dar vida a "Mamma Ágeda", de la ópera de Donizetti "Viva la Mamma", que este miércoles se ha estrenado por primera vez en el Real.

Una mujer de rompe y rasga, dispuesta a todo para que su hija consiga destacar como "prima donna", un papel para el que el malagueño no ha ocultado su torrente de voz, aunque lo ha desdibujado con el falsete, en algunos momentos, justo lo que pretendía Gaetano Donizetti, cuando creó esta ópera.

El maestro italiano destinó deliberadamente este personaje femenino a un barítono con la intención de darle a esta "mamma" el empaque, la energía y una fuerza de su timbre para defender a su prole.

Nino Machaidze, es "Daria", la coqueta "prima donna" a desbancar por "Mamma Ágeda". La soprano georgiana vuelve a demostrar la maestría de su voz como "Daria", mientras se pasea por el escenario haciendo gala de su genio musical tanto como de sus caprichos. El duelo escénico y vocal del primer acto entre ella y Álvarez resulta imposible de olvidar.

El director musical Evelino Pidó resaltó, durante la presentación de la obra, que "Viva la Mamma" es una obra exigente, que pide a los cantantes que además sean actores. "Es lo que requiere la partitura" y es lo que se contempla durante dos horas en el escenario.

Un libreto hilarante, donde su objetivo ha sido "respetar el estilo dentro de la sobriedad".

Perfectamente maquillado como una "donna", Carlos Álvarez ha regresado al Real, dieciséis años después, bajo la dirección de Laurent Pelly, con está ópera de Donizetti (1797-1848) con la que ha provocado, en más de una ocasión la carcajada del público, con gestos y aspavientos histriónicos, pero no sobrepasados.

Con "Mamma Ágeda" el barítono da rienda suelta a su lado femenino en posturas y gestos, aunque cuando se enfada resulta un volcán en erupción. "Pensé incluso en dejarme las uñas largas, pero me ha resultado imposible", dijo en tono jocoso Álvarez durante la presentación de esta ópera, en la que como indica el libreto interpreta a una mujer que canta mal.

El tenor Xabier Anduaga, "Guglielmo", el primer tenor, recientemente galardonado con el premio a Joven Cantante en la tercera edición de los Premios Ópera XXI, demuestra que de joven promesa pasa a firmar con mayúsculas su presencia en el escenario; mientras que Borja Quiza, lleva a su terreno a "Procolo", el pusilánime y medroso marido de la "prima donna", luciéndose a cada paso.

Entre todos, con Sylvia Schwartz, como "Luigia", la "seconda donna" e hija de "Mamma Ágeda", el director Laurent Pelly ha logrado consensuar un elenco compacto y cohesionado que disfruta y hace disfrutar a quienes les escuchan.

"Viva la Mamma" es una ópera dentro de la ópera. Donizetti creó esta bufonada, en la que se burla de unos personajes mediocres, con un ego mayor que el teatro de provincias en el que se representa, en plena lucha por conseguir prebendas y alzarse con sus antojos, una manera de parecer mejor que el resto de sus compañeros.

Tiranías de divos, envidia y luchas de poder, una parodia de lo que sucedía en las producciones operísticas de otra época, que a veces aún resuenan como "familiares", a pesar de que ya, según han advertido los actores "ya están fuera de la realidad".

El director propone un "flash-back" con la escenografía donde la historia, que comienza en un parking va desvelando en el segundo acto, que ese espacio era antes un teatro de provincias, que ha sido demolido sin contemplaciones, una "sátira hacia el mundo de la cultura y su evolución", ha señalado el director.

Pelly, que también firma el vestuario, señala que le interesa la comedia en la medida que expresa elementos trágicos.

"Viva la Mamma", se estrenó en Nápoles en 1827, con el larguísimo título de "Le convenienze teatrali", posteriormente el italiano le añadió otro acto para terminar de componer "Le convenienze ed incovenienze teatrali", que después el director de cine alemán Helmut Käutner cambió por el más sencillo "Viva la Mamma".

La ópera pertenece al primer período de la prolífica carrera de Gaetano Donizetti (1797-1848) y durante mucho tiempo estuvo olvidada, hasta que en los años 60 volvió a cautivar al público, por su sátira desenfadada sobre el mundo de la ópera.

El Teatro Real ha coproducido "Viva la Mamma" con las Óperas de Lyon y de Ginebra, de las que se representarán once funciones del 2 al 13 de junio con un doble reparto, del que mañana toman el testigo Luis Cansino y Sabina Puértolas, en los personajes principales, Gabriel Bermúdez, Francesca Sassu, Alejandro del Cerro.

Entre los fijos permanecerá Pietro Di Bianco, Carol García, Enric Martínez-Castignani, Piotr Micinski y Luis López Navarro.