Legislatura agónica, Sánchez sigue

Legislatura agónica, Sánchez sigue

Vivimos tiempos revueltos abonados en lo político a los discursos triunfalistas por parte del Presidente del Gobierno y a los diagnósticos apocalípticos por cuenta del líder de la oposición. En el reparto de guiones, en el entremés parlamentario, los socios de investidura se han dividido los papeles. Los de Sumar que tienen cinco carteras en el Gabinete hacen como que están enfadados pero tragan con todos los desplantes de Sánchez.

El último, el martes en el Congreso. Lo presencio toda España en ocasión del efímero decreto sobre la Vivienda, un pleno parlamentario en el que les dejaron solos, se ausentó hasta la ministra del ramo que puede que a algún lector le cueste recordar, pero existe: se llama Isabel Rodríguez. De los restantes miembros del equipo de apoyo parlamentario al PSOE solo dos -ERC y Bildu- mantienen su fe sin fisuras en el sanchismo, inmunes a los escándalos relacionados con casos de corrupción que nutren las crónicas de tribunales. Los otros dos: Junts y PNV amenazan con romper, "ma non troppo". El partido vasco que gobierna en Euskadi en coalición con los socialistas está de morros con sus socios, ofendidos porque a su jefe (Aitor Esteban, el del tractor que decía Rajoy), le han ridiculizado en un meme en el que se le ve lanzándose a una piscina vestido con traje y corbata.

Peligra el apoyo parlamentario. Lo que hasta ahora no habían conseguido los casos de corrupción -Ábalos y Cerdán en prisión- o los vaivenes políticos de Sánchez podría lograrlo un meme, una broma. Algunos políticos tienen la piel muy fina. Pero es probable que la cosa no pase del enfado porque el PNV sabe que también ellos dependen de los socialistas para seguir en Ajuria Enea porque Bildu les pisa los talones. En parecido registro a lo perro del hortelano se muestra Junts, el último de los socios costaleros parlamentarios del Gobierno. Su portavoz, Miriam Nogueras, mirando a Waterloo, en su papel de pasionaria, cada semana amenaza con retirar el apoyo a Sánchez, pero la cosa no pasa de ahí. Y hasta la próxima sesión de control en la que se habrá asegurado su minuto de gloria en la escaleta de los telenoticiarios.

Y en frente está la oposición: los de VOX abominando al tiempo de Sánchez y de Feijóo. Y desde la bancada del PP asumiendo sin poder ya disimularlo que la larga marcha se les está haciendo demasiado larga, habían creído aquella máxima del Libro Rojo en la que Mao aseguraba que la paciencia era una virtud revolucionaria. De toda esta tropa el más desprejuiciado es Pedro Sánchez, que sigue por tercer año sin Presupuestos, sin dar explicaciones ni asumir responsabilidades políticas por los casos de corrupción y se fuma un puro cuando le oye decir a Núñez Feijóo que la legislatura está en fase agónica porque los socios le abandonan y soplan vientos de crisis económica.


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