¿Quién le va a explicar todo esto a la alumna Leonor de Borbón?

¿Quién le va a explicar todo esto a la alumna Leonor de Borbón?

Ahora que nos han revelado en qué universidad estudiará la futura reina de España y qué carrera ha sido la que han elegido para ella una vez finalizadas sus prácticas militares, me parece buen momento para recordar a quien corresponda que alguien tendrá que explicar a doña Leonor de Borbón que el mundo en el que ella previsiblemente ejercerá como jefa del Estado nada tendrá que ver con el actual.

Ni la tecnología, ni los transportes, ni el ocio, ni el negocio, ni el concepto de felicidad o de amor (ni, desde luego, la política) van a tener en 2040 demasiado que ver con lo que ella hasta ahora ha conocido. Lo que me pregunto es si la actual Universidad española, ciertamente en plena pero insuficiente evolución, será capaz de impartir esa nueva filosofía -que es mucho más que una asignatura-- a la que será su más notoria alumna.

Por supuesto, no estoy refiriéndome de manera específica a la universidad elegida para la princesa de Asturias, la Carlos III, con sobrado prestigio docente. Ni a la carrera específica que la han asignado, Ciencias Políticas, que es acaso la que, por la variedad de las materias que aborda, más está evolucionando en estos tiempos locos, en los que la 'era Trump', o la de Putin, o la de Netanyahu, pasarán, pero quién sabe dentro de cuántos meses o años. La ONU cambia de titular y pone a su frente quizá a una mujer buena amiga de España crítica con la inoperancia vigente hasta ahora; la UE se debate sobre qué hacer ante la evidente pérdida de influencia de Occidente, y China... hay que aprender algo de chino, me atrevería a decir yo.

Y en la política doméstica, qué duda cabe de que las cosas no van a seguir como están mucho más tiempo. Sería inconcebible, sin ir más lejos, que la 'era Leonor I' estuviese regida por la misma Constitución que ahora nos ampara (o nos desampara), llena de temas caducados, alejados de la actualidad, que habrían de reformarse. La España de Leonor I no conocerá, esperemos, juicios bochornosos por corrupción como los que hoy se desarrollan en el Tribunal Supremo o en la Audiencia Nacional; ni será posible -confiemos- el eterno pacto con esos 'extraños compañeros de cama' -Churchill dixit- que, sin ir más lejos, ha marcado esta Legislatura atípica. Una Legislatura absurda, llena de inveracidades y cuestiones tan ridículas como el cabreo de un partido 'socio' del Gobierno por un meme absurdo, que derivó en una reacción absurda. Mejor ni comentarlo.

Ni el Ejecutivo, ni el Legislativo, ni el Judicial serán lo mismo, y alguien -no sé si de izquierdas, de derechas o de centro, que de todo hay en esa Universidad plural- tendrá que diseccionarlo para doña Leonor, de cuya formación hasta ahora me permito discrepar algo -algo: conoce poco España y los españoles la conocen poco a ella-. De la misma manera que tampoco creo que concluir una carrera de cuatro años sea lo más conveniente, cuando le van a quedar tantas asignaturas de otras disciplinas por conocer, desde tecnológicas en la era de la computación cuántica y de la IA Anthropic, hasta económicas, en los tiempos de la 'nueva' moneda virtual. Creo que la princesa tiene que saber de todo, sin necesidad de ser especialista en nada.

Todo ello, pasando, ya digo, por un nuevo concepto de servicio público, muy distinto y distante de la tendencia vigente en nuestros partidos, centrada en su propio servicio y no en el del ciudadano. Y mire usted, si no, la controversia sobre los alquileres o sobre la llamada 'prioridad nacional', últimos terremotos ciegos en nuestro convulso Parlamento.

Los tiempos, que decía don Hilarión en 'La Verbena de la Paloma', cambian que es una barbaridad. Pero mucho más ahora que nunca. Felipe VI tuvo, sin duda, una formación mucho mejor que la de su padre, por razones varias en las que no entraré, y usted imagina. Pero fue una formación conservadora: era lo que había. Lo que ahora hay planteado ante la enseñanza universitaria es más el futuro que el presente. ¿Quién, quién será el que le cuente todo esto a Leonor de Borbón Ortiz, la máxima representante de la 'generación Zeta' que dentro de poco más de una década gobernará un mundo tan nuevo?


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