La cosa está que arde. Contamos los días por escándalos y los casos de corrupción se solapan. El último, un registro de la Guardia Civil en la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid. Intervención judicial de la UCO que los medios afines al sanchismo llaman "requerimiento".
Apenas hay tiempo para renovar portadas y los tele noticiarios sucumben ante el reto de expurgar y dar jerarquía a las noticias que se desprenden de los sumarios judiciales. El más explosivo -el del Caso Zapatero- ocupa ¡4.000 folios¡
Nadie niega la presunción de inocencia que asiste a Rodríguez Zapatero. A diferencia de Venezuela, España es una democracia. Pero el retrato de las andanzas que reconstruye el sumario describe una panorama sombrío en orden a presuntos cobros por trafico de influencias -el rescate de la Plus Ultra y demás trasiegos de dineros de dudosa procedencia. Si el "Caso Ábalos" deja en la crónica de la picaresca española la imagen de las "amigas" pensionadas del ex ministro hoy en prisión, en el sumario en el que se narran las andanzas del expresidente del Gobierno, el famoso lote de joyas hallado en su caja fuerte acapara ya el podio de los memes nacionales.
Fuera de España ambos casos dejan la imagen de nuestro país en mal lugar. Uno y otro son auténticas bombas de racimo que han explotado en el último tramo de la legislatura pero que por sorprendente que pueda parecer no han provocado una reacción enérgica de condena por parte de los partidos que hace ahora ocho años en nombre de la lucha contra la corrupción (entonces gobernaba el PP), votaron a favor de la moción de censura que tumbó a Mariano Rajoy. Ahora, los escándalos cercan al Gobierno que preside Pedro Sánchez pero los socios que le auparon hasta La Moncloa -Sumar, el Partido Comunista, Podemos, el PNV, ERC, Bildu, Junts, etc.- hacen como que están indignados pero no pasan de ahí. A la espera -dice Gabriel Rufián- de "una sentencia firme". Es puro teatro, una farsa. Si sus diputados en el Congreso decidieran apoyar una moción de censura o votaran en contra de la continuidad de Sánchez en una cuestión de confianza se acabaría la legislatura y muchos de ellos se quedarían en la calle forzados a buscar empleo. "Primun vivere...". Sus condenas de la corrupción son de boquilla.
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