La semana ha sido prolija en datos económicos. La EPA del tercer trimestre y el comportamiento del PIB y de sus muchos componentes en ese mismo periodo. El Gobierno asegura estar contento con la realidad que han mostrado estas estadísticas.
Todo apunta a que estamos en puertas de conocer el acuerdo al que habrían llegado los negociadores socialistas con el equipo que asesora a Carles Puigdemont para qué los diputados de Junts apoyen la investidura presidencial de Pedro Sánchez.
Le conocí en esos primeros meses de andadura profesional, cuando la dudosa luz de la verdad y del día son un vértigo que se debe descifrar. No sé si entonces existía la figura del becario, pero era un misacantano, que escuchaba las instrucciones de Iñaki Gabilondo con atención, en aquella cadena SER de finales de siglo.
Yolanda Díaz, líder de Sumar y vicepresidenta en funciones del gobierno de España, se ha salido con la suya. Pedro Sánchez contará con sus votos para la investidura a cambio de reducir la jornada laboral y subir el Salario Mínimo Interprofesional.
La novia del juez expulsado de la carrera Baltasar Garzón fue ministra de Justicia y, al cesar, en una deslumbrante exhibición de puertas giratorias, pasó de formar parte del ejecutivo a formar parte del sector judicial que, teóricamente, debe de vigilar al Ejecutivo.
La evidencia delatora de que lo que trama Sánchez es algo repulsivo para una mayoría de españoles es su contumaz negativa, y la orden de silencio a los suyos y sus voceros, a hablar de ello. Estos tres meses pasados desde las elecciones del 23-J se han gastado esencialmente en eso y ese ha sido el gran objetivo.
La intervencionista reforma del mercado eléctrico europeo propuesta por el Gobierno de Sánchez ha sido tumbada por la Unión Europea. La vicepresidenta de Transición Ecológica nos ha intentado colar que con la excepción de Hungría consiguió sacar su plan, pero nada más lejos de la realidad.
Hubo un tiempo en que los zopencos, los ignorantes, los groseros y los maleducados, mostraban algo de contención en público. Como decía Jacinto Benavente: "la verdadera educación se demuestra, cuando se pierde la educación".
Todo un desafío. Así puede calificarse el reto lanzado por el president de la Generlitat de Catalunya, Pere Aragonés, en su meteórica comparecencia -diez minutos de discurso, para decir que la amnistía es solo el punto de partida hacia un referéndum de autodeterminación- en el Senado.
Me parece acertada la reflexión del ex Presidente González, en la entrevista con Susanna Griso, de que un asunto como la amnistía debería de ser consultado a los ciudadanos.
Por encargo de una publicación extranjera, pregunté a varias decenas de asistentes al 40 congreso del PSOE qué pensaban de un posible pacto con Bildu para que los socialistas mantuviesen el gobierno.
Las cuentas de la Seguridad Social son una ruina. El sistema de pensiones no estaba pensado para sobrevivir a la jubilación de los millones de "boomers" cuya esperanza de vida es larga y sus carreras en general buenas con derecho a pensiones máximas.
Pasó el desfile de la Fiesta Nacional. Parte de los espectadores se desahogaron abucheando a Pedro Sánchez -"Que te vote Chapote"-. El PP, por boca de Núñez Feijóo, rechazó estar detrás de la pitada, pero la cuestión de fondo, la concesión de amnistía a los encausados por el golpe del "procés", sigue adelante.
Pertenezco a una generación que estudió bajo las premisas de una sociedad totalitaria: izado de bandera antes de entrar a clase, cantos de himnos, consignas, y una asignatura que se llamaba Formación del Espíritu Nacional, a través de la cual se trataba de modelar las mentes infantiles para que nos convirtiéramos en unos fascistas de provecho.
En nombre de Sumar, el balcanizado socio del PSOE en el Gobierno (en funciones, de momento), cinco juristas han firmado un documento-borrador que aspira a convertirse en una próxima ley de amnistía para los implicados en acciones delictivas cometidas en los últimos diez años que estuvieran orientadas a conseguir un Estado propio para Cataluña.
Lo penúltimo que me quedaba por leer -hay que dejar espacio siempre para otras boutades- es lo que ha escrito Manuel Vicent: por talante, por audacia, por gobernar al borde del abismo y por imaginación, Pedro Sánchez es el político que más se parece a Adolfo Suárez.
El PSOE informa de que Pedro Sánchez le ha pedido a Alberto Núñez Feijóo: "respeto institucional a la Constitución (la obligación de renovar el CGPJ que lleva cinco años bloqueado), los símbolos nacionales que son de todos los españoles, a la fiesta nacional del 12 de Octubre y contención en su intento desesperado de agitar la calle".
Las predicciones económicas nunca son fáciles ni cuando las cosas aparentemente están calmadas. Lógicamente se complican en tiempos de incertidumbre. Por ejemplo, ahora en España es altísima con un gobierno en funciones y una investidura que se antoja complicada y larga.
Es muy difícil asistir impasible al nuevo estallido de odio y muerte en la franja de Gaza entre israelíes y palestinos. Otra vez más, sin que la comunidad internacional sea capaz de poner fin a esa terrible tragedia que dura décadas y que ha acabado con la vida de miles de personas y con la esperanza de todos los que viven allí.
La Cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea y otros líderes del continente celebrada en Granada terminó sin pena ni gloria. Estaban sobre la mesa asuntos de vital importancia como la ampliación de la UE o la inmigración, preocupación agravada estas últimas semanas tanto en Italia como en España, desbordadas por la llegada de cientos de inmigrantes a Lampedusa o Canarias.
Los comentaristas más cínicos y veteranos aseguran que los grandes encuentros de políticos a ellos les sirven, más que para resolver problemas del mundo mundial, para hacerse fotos entre ellos, que sirvan para ilustrar las estanterías de sus lujosos despachos.
Ya sé, ya sé, que en la preceptiva periodística nunca se debe titular con una interrogación, pero no se me ocurre nada mejor para expresar el estupor, el malestar y la sospecha que me producen la actuación de los componentes del Tribunal Constitucional.
En puertas de culminar el proceso de búsqueda de apoyos parlamentarios para conseguir la investidura presidencial, Pedro Sánchez rehúye contestar a cualquier pregunta encaminada a saber sí está negociando conceder una amnistía a los separatistas catalanes de Junts y al resto de enjuiciados por el intento de golpe de Estado del "procés".
La vicepresidenta segunda se quejaba hace unos días amargamente de la 'invitación' de su colega griego de Trabajo a que le imite. Para Yolanda Díaz en el país heleno había vuelto el esclavismo, mientras que para su homologo lo que debía hacer la española era aprender de ellos, ya que España ha conseguido empeorar sus datos de paro y empleo con relación a Grecia.