Leer los periódicos de este domingo resultaba aleccionador: los había que señalaban la 'tormenta perfecta' que se abalanza sobre Sánchez; otros consideran que el presidente va "cuesta abajo"; otros, que atraviesa por un "calvario".
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha puesto sobre la mesa el abuso sistemático que la Administración viene haciendo del contrato temporal. En una sentencia conocida esta semana, señala que la mejor solución para acabar con los miles y miles de trabajadores públicos que encadenan contratos temporales durante años es hacerles fijos.
Las injurias y calumnias se castigan con penas de prisión de seis meses a dos años o multa de doce a 24 meses, si se propagaran con publicidad. Quienes trabajamos en medios de comunicación, o escribimos algún que otro libro, sabemos que si caemos en la injuria o en la calumnia nos impondrán el castigo más severo, puesto que no hay mayor publicidad que un medio de comunicación o un libro.
Esta es la materia prima del escándalo:
Uno. - Al menos tres Ministerios (Transportes, Interior y Sanidad) del Gobierno de Sánchez y dos Comunidades Autónomas (Canarias y Baleares) gobernadas por el PSOE habilitaron dinero público para la compra de mascarillas gestionada por la empresa "Soluciones de Gestión y Apoyo de Empresas S.L.", de la que ejercía como conseguidor Koldo García "por su relación con autoridades y funcionarios públicos", según reza el informa de la UCO (Unidad Central Operativa) de la Guardia Civil.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo se ha llevado un buen revolcón en las elecciones del domingo pasado celebradas en Galicia. No sacó ni un diputado y ni la votaron en su pueblo, lo que debe doler.
A corto plazo, la estrepitosa derrota sufrida en Galicia por el Partido Socialista no le va a cambiar la vida a Pedro Sánchez. Pero para seguir en La Moncloa tiene que sacar adelante la Ley de Amnistía que le exige Carles Puigdemont como precio para que los diputados de Junts le sigan apoyando en este tramo de la legislatura.
La falta de vivienda a precios asequibles tanto para comprar como para alquiler es uno de los grandes problemas de este país. No es raro, por tanto, que sea una promesa recurrente en cada campaña electoral.
Donald Trump, de momento, ni es el candidato del Partido Republicano para aspirar a la Presidencia de los EE.UU., ni es seguro que pueda presentarse a las elecciones dados sus problemas con la Justicia.
No comparto en absoluto la tendencia de los opinadores a valorar como un tiro en el pie del PP el presunto indulto condicionado a Puigdemont, tal y como lo verbalizó su presidente nacional en distancia corta con un grupo de periodistas.
Las 183.000 viviendas de alquiler que prometió Pedro I, El Mentiroso, ya empiezan a cristalizar, y se han terminado 350, sólo en un año. A este ritmo endiablado, en el año 2549, en pleno siglo XXVI, se habrán entregado las últimas llaves, aunque es difícil imaginar cómo serán las viviendas dentro de más de medio milenio.
Si hay un personaje al que la política ha desnudado y dejado con todas sus vergüenzas al aire este ha sido aquel juez, un día respetado, Fernando Grande-Marlaska. Hoy resulta casi imposible reconocer en él a quien un día pareció ser y hasta se puso como ejemplo de rectitud y entereza en el desempeño de sus funciones.
"Te lo he dicho muchas veces, y no me haces caso: no te metas en el barro, que, luego, cuando volvemos a casa, me ensucias las alfombras". La señora le dirigió una mirada severa al abroncado, y reanudó su camino con gesto altivo.
La Ley de Amnistía, aún en su fase actual de proyecto, está creando nuevos escenarios tóxicos en el ámbito de la Justicia. Está introduciendo en el sistema ruido, descrédito y pérdida de apariencias de equidad e independencia.
Todo el mundo se ha acordado estos días, con más o menos entusiasmo, de dónde parten los problemas que la falta de agua de lluvia está causando en algunas regiones de España. Hubo una vez un gobierno presidido por José María Aznar que aprobó un Plan Nacional Hidrológico cuyo objetivo era precisamente acabar con los problemas que ahora la sequía ha dejado al descubierto.
La gente del campo está que echa las muelas. Algunas de las pancartas que se han visto en las concentraciones de Bruselas y en otras es el paradigma de lo que piensan agricultores y ganaderos. Lo dice todo sobre el peligro de abandonarlos a su suerte: "Nuestro fin, vuestra hambre" o "sin nosotros, no coméis".
La Unión Europea tiene una agenda de problemas que llaman con fuerza a las puertas del Consejo -la rebelión de los agricultores franceses, la continua transferencia de fondos a Ucrania ante el riesgo de perder la guerra con Rusia, mantener el apoyo a Israel que cuestiona la izquierda, etc.
El sosiego, la tranquilidad, el comedimiento con el que nuestro Gobierno ha reaccionado ante el ataque a los transportistas españoles en suelo de la Unión Europea, el destrozo de sus mercancías, incluso el robo descarado de ellas, ha sido encajado con una cautela tan honda que algunos llegamos a pensar si nuestros gobernantes creían que los transportistas a los que expoliaban en las carreteras francesas eran transportistas pakistaníes, malayos o rusos.
Por primera vez, que no será la última, las tres derechas votaron lo mismo en la actual legislatura. Hasta aquí, todo normal, pues PP, Vox y Junts sienten el mismo asquito por el gobierno de coalición, pero a partir de aquí lo normal ya no se vislumbra.
Los empresarios no esperan nada bueno de este 2024 y no debe extrañarnos puesto que las decisiones económicas del gobierno no ayudan como tampoco el marco exterior. El Indicador de Confianza publicado por el INE asegura que más de una cuarta parte de las empresas prevé subir los precios en este primer trimestre.
Espero que el juez García Castellón, a quien hace tiempo que conozco y respeto, sepa perdonarme por discrepar de su opinión achacando a actos terroristas algunos de los lamentables sucesos vividos durante el 'procés'.
Ayer el presidente Sánchez bajó al barro. Barro mezclado con bilis. Lo que nunca debe hacer el presidente de una nación que se supone que representa a todos los ciudadanos, le hayan votado o no.
Todos recordamos el escándalo que se montó, especialmente aireado desde algunos medios de comunicación, tras la llegada del Gobierno de Pedro Sánchez, por la "indebida", "oscura" y "fraudulenta" inmatriculación de bienes hechos por la Iglesia Católica.
El cuarto trimestre del año pasado marca, según la Encuesta de Población Activa, un nuevo paso en la desaceleración del mercado laboral que venía observándose desde el verano. De hecho, de octubre a diciembre el empleo a tiempo completo descendió en 211.100 personas, mientras que el trabajo a tiempo parcial aumentó en 192.000. También disminuyó el número de asalariados en más de 84.000, con contrato indefinido aumentaron en 68.300 y los que firmaron uno temporal se redujeron en 152.500.
Como aquí ya no nos extraña nada, tampoco es que se hayan concedido grandes alharacas a la peor historia de pésimos espías que agita las subterráneas, y no tan subterráneas, cloacas del Estado: ahí es nada, un espionaje desde ese Estado (¿o era el Gobierno?) a una parte de ese Estado, representado por el presidente de una autonomía.