Oracle Red Bull Racing dio a conocer este jueves en Detroit (Estados Unidos) el RB22, el monoplaza con el que competirán en 2026 el neerlandés Max Verstappen y el francés Isack Hadjar.
La escudería asume que la adaptación a la nueva normativa llevará tiempo y advierte de que no son “ingenuos” ante un curso en el que esperan “dificultades”.
El equipo llega a la nueva temporada después de que la serie de cuatro títulos seguidos de Verstappen se frenara en 2025, cuando el británico Lando Norris (McLaren) conquistó su primer Mundial tras contener el intento de remontada final del tetracampeón.
Con un reglamento renovado y el desafío añadido de fabricar sus propios motores junto a Ford, Red Bull presentó su nuevo coche como la base para volver a pelear por el campeonato. “Todo es todavía un poco desconocido”, reconoció Verstappen durante el acto. “Es un cambio muy grande con el motor, las dimensiones del coche han cambiado. A los pilotos nos llevará un tiempo adaptarnos y por eso es muy importante que hagamos nuestras vueltas durante los días de prueba”, agregó.
El neerlandés quiere trasladar al nuevo curso el impulso del final de 2025, cuando llevó la lucha por el título hasta la última carrera pese a haber estado a más de 100 puntos. “Siempre es mejor tener un final así. La motivación es muy alta, todo el mundo está muy emocionado por comenzar este nuevo capítulo”, comentó.
Hadjar compartirá garaje tras su ascenso desde Racing Bulls, la estructura filial del equipo. El francés, que llega después de una destacada campaña de debut, dejó clara su ambición en la presentación: “Una primera victoria estaría bien, como mínimo”.
El director de Red Bull, Laurent Mekies, situó el contexto del reto al definirlo como “el mayor cambio de normativa en la historia de la Fórmula 1”. “Decidimos fabricar nuestra propia unidad de potencia con nuestro socio estratégico Ford. Es un reto de locos. Va a ser un año lleno de retos”, admitió.
Mekies insistió en que el equipo afronta el proceso sin falsas expectativas. “No somos ingenuos. Sabemos que va a suponer un cierto esfuerzo. Sabemos que va a haber dificultades”, añadió el responsable de la escudería austriaca, que ya había comparado el desafío con “una montaña que escalar”.
Por su parte, el director técnico de Red Bull Ford Powertrains, Ben Hodgkinson, defendió el trabajo realizado para aspirar a estar delante. “Llevo 27 años haciendo esto, así que todo lo que hago tiene que estar respaldado por la convicción de que puedo hacerlo. No creo que tengas cabida en esta industria si no crees en ello”, sostuvo, tras dedicar los últimos tres años y medio al proyecto.
Hodgkinson subrayó que la competencia obliga a mantener la exigencia al máximo. “Nunca se puede subestimar al resto, siempre hay que asumir que se está por detrás para dar el máximo en todo momento. Tengo confianza en que el equipo que he creado es increíble, en que las instalaciones que hemos construido serán un referente. Pero tuvimos que construir fábricas mientras otros empezaban a desarrollar motores, así que creo que empezamos con desventaja. Pero creo que el personal y las instalaciones con los que contamos son mejores que los de los demás”, relató.
Red Bull ha levantado desde cero su unidad de potencia, con la contratación de más de 700 personas y la construcción de tres fábricas para sacar adelante el programa. En esta nueva etapa, la escudería se medirá a fabricantes con trayectoria como Mercedes, Ferrari y Honda.
En el apartado estético, el equipo explicó que la decoración de 2026 mantiene una base “tradicional” y añade una “pintura brillante” en tonos azules que “proporcionará más profundidad y claridad, permitiendo que el icónico logotipo del sol y el toro resalte, con bordes más limpios y una saturación de color más fuerte”.
El evento en Detroit reunió a 1.500 invitados y también se siguió por redes sociales. Allí, Racing Bulls presentó una imagen continuista, con el blanco como color dominante, en un acto con la presencia del CEO, Peter Bayer, y del ‘Team Principal’, Alan Permane.
La escudería contará en 2026 con el neozelandés Liam Lawson, que el pasado año regresó a Racing Bulls tras un mal inicio con Red Bull, y con el británico-sueco Arvid Lindblad, el único ‘rookie’ de la parrilla para la próxima temporada.